Uno de los géneros que mejor parados ha salido en el panorama independiente es el sandbox con mezcla de construcción de ciudades. Estos no solo sirven para poner la mente en blanco y dejarse llevar por sus sencillas mecánicas. Brimstone Games ha aprovechado la ocasión con Overthrown y su salida del acceso anticipado y su aparición en consolas para brindar una experiencia en la que pueden unirse hasta seis jugadores en cooperativo.
El título ofrece una historia realmente sencilla: encarnamos a un monarca que ha obtenido una corona que le proporciona poderes mágicos. Estos permiten correr a gran velocidad por todo tipo de superficies y recoger cualquier cosa del entorno. Partiendo de esta premisa, es el momento de comenzar a construir tu propio reino, albergar una ciudadanía y defender tu territorio a toda costa. Para ello contamos con tres niveles de dificultad progresivos, la posibilidad de jugar en solitario o con amigos y la opción de seleccionar entre seis mapas disponibles.
Un rey que debe construir su propia aldea
El escenario que elijamos tiene un impacto directo en la jugabilidad, ya que se diferencian por su tamaño, ofreciendo proporciones más grandes o pequeñas para dar rienda suelta a la imaginación. No solo varía su superficie, sino que también presentan distintos niveles de desafío con mayor o menor número de enemigos o accidentes geográficos. En cuanto a los enemigos en Overthrown, cabe mencionar la existencia de un modo pacífico donde no se defienden, lo que convierte la experiencia en un camino de rosas. Por otro lado, la configuración predeterminada propone un modo desafío en el que atacarán asentamientos, intentarán robar la corona y pondrán las cosas mucho más difíciles. Estas opciones pueden personalizarse tanto al inicio como durante la partida, perfilando aún más la experiencia del jugador.
El objetivo principal es construir tu propia ciudad mientras la expandes con edificios y barricadas para evitar que las hordas enemigas logren cruzar. Quizás uno de sus defectos más notables sea la ausencia de tutoriales, contando únicamente con algunos consejos iniciales, lo que obliga a aprender sobre la marcha las mecánicas del juego. Esto hace que su nivel de exigencia no sea excesivamente alto, pero sí provoca que ciertos elementos de la interfaz no queden del todo claros, requiriendo varios intentos para comprender su funcionamiento.

Elementos de gestión y construcción
La gestión de recursos es uno de los pilares fundamentales. Al comienzo se accede a ciertos lugares que permiten recolectar madera o alimentos, dejando estas tareas en manos de los aldeanos mientras exploramos y combatimos monstruos. Sin embargo, los personajes no jugables presentan fallos importantes: en ocasiones se quedan completamente inmóviles sin realizar ninguna acción. Aunque es posible aumentar el número de aldeanos para agilizar la producción, esto incrementa también la probabilidad de que aparezcan estos errores. En algunos casos todo funciona correctamente, pero en otros la producción queda totalmente paralizada. Como alternativa, podemos recoger recursos manualmente del entorno, lo que ayuda a paliar parcialmente estos problemas.
Este error limita la progresión y la exploración, ya que el planteamiento ideal es dejar la ciudad funcionando mientras salimos en busca de recursos, algo que pierde parte de su atractivo en Overthrown. Desde su lanzamiento se ha publicado un parche que corrige en parte este problema, aunque todavía aparece de forma ocasional, llegando incluso a obligar a eliminar la partida en ciertos casos. Además, la inteligencia artificial sigue mostrando comportamientos erráticos.

En el apartado técnico, el juego resulta muy atractivo a nivel artístico, con un mundo de estilo cúbico que invita a la creatividad. Los escenarios son amplios y los personajes presentan diseños coloridos y agradables. No obstante, existen deficiencias en las animaciones, con movimientos algo ortopédicos y problemas puntuales como caídas de rendimiento. La banda sonora, por su parte, apuesta por la tranquilidad y la relajación, acompañando bien la experiencia.
En conclusión
Overthrown es un juego con buenas ideas que aún no se siente completamente terminado. Su propuesta como sandbox de construcción de ciudades es sólida, combinando fases de construcción con exploración. Sin embargo, los problemas técnicos y la programación errática afectan negativamente a la experiencia, especialmente por el comportamiento de los personajes. Con futuras actualizaciones, es de esperar que el título alcance todo su potencial.
*Agradecimientos a Brimston Games por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.