Una de las principales señas de identidad de los soulslike son sus mecánicas de combate en tercera persona. Durante los últimos años hemos visto numerosos ejemplos, con casos tan conocidos como Dark Souls o Elden Ring, que apuestan por esta perspectiva para ofrecer enfrentamientos precisos y desafiantes. Sin embargo, Valor Mortis rompe con esta tradición. One More Level, creadores de Ghostrunner, quieren demostrar que jugar en primera persona también puede ofrecer combates exigentes y fases de plataformas bien diseñadas.
Este nuevo título se suma a la creciente lista de juegos desarrollados en Polonia que han llegado al mercado durante los últimos años. One More Level no es un estudio desconocido en la industria, pues ya nos ha ofrecido propuestas como Ghostrunner y su secuela. En esta ocasión, pasamos de una ambientación ciberpunk a una guerra napoleónica completamente ficticia, en la que se combinan la acción, el RPG, los elementos soulslike, los disparos en primera persona y las plataformas. Sobre el papel, esta mezcla de géneros podría parecer poco coherente, pero todo va cobrando sentido a medida que avanzamos.
Una visión alternativa de las guerras napoleónicas
La trama nos pone en la piel de William Dowsett, un británico que se ha alistado voluntariamente en el ejército de Napoleón. Nuestro protagonista pierde la vida en el campo de batalla, pero despierta en un mundo alternativo en el que no conserva ninguno de sus recuerdos y donde una extraña plaga transforma a los seres vivos en criaturas hostiles que no dudan en atacarnos. Sin saber cómo hemos llegado hasta allí ni cómo escapar, nuestra misión consiste en descubrir la verdad a través de visiones relacionadas con el conflicto napoleónico. La ambientación resulta convincente, aunque la narrativa no termina de desarrollar todo su potencial.
Como ocurre en los mejores exponentes del género, la verdadera magia de Valor Mortis reside en su jugabilidad. William comienza armado con un sable y dispone de ataques normales y cargados, además de movimientos evasivos para esquivar las acometidas enemigas. Estas acciones consumen una barra de resistencia que debemos gestionar con inteligencia, ya que bloquear golpes y realizar determinados movimientos con el arma puede dejar al protagonista exhausto durante unos segundos. Administrar correctamente la resistencia resulta esencial para sobrevivir a los enfrentamientos.

Una pistola, una escopeta y tintes sobrenaturales
La clave del combate está en dominar las paradas y los contraataques. Si bloqueamos un golpe con la precisión adecuada, evitaremos consumir resistencia y obtendremos una oportunidad para responder con una ofensiva. Esta mecánica funciona tanto contra enemigos normales como frente a los jefes, que plantean desafíos considerables. Aprender a leer los movimientos del rival y contraatacar en el momento oportuno es fundamental para sobrevivir en un sistema de combate exigente que recompensa la habilidad del jugador.
A medida que avanzamos, conseguimos nuevas armas de fuego y habilidades mágicas conocidas como transmutaciones. Estas últimas utilizan orbes de energía que dejan caer los enemigos al ser derrotados y amplían nuestras opciones ofensivas. Además, la progresión se complementa con un árbol de habilidades y un sistema de reliquias que proporciona ventajas pasivas. La combinación de estas herramientas amplía las posibilidades estratégicas y nos permite adaptar el estilo de combate a las distintas situaciones.
En cuanto a las armas de fuego, contamos inicialmente con una pistola cuyo principal cometido es alcanzar los puntos débiles de enemigos y jefes para aturdirlos y abrir la puerta a una buena secuencia de combos. Algunos rivales muestran sus zonas vulnerables mediante siluetas brillantes, mientras que otros presentan objetivos más evidentes, como barriles de pólvora o granadas que podemos hacer explotar con un disparo. Aunque pueda parecer sencillo aprovechar estas oportunidades, la inteligencia artificial enemiga también juega sus cartas: los adversarios intentan proteger tanto sus propios cuerpos como sus puntos débiles, lo que nos obliga a buscar el momento adecuado para atacar. También disponemos de una escopeta, que dispara una descarga más dispersa y resulta especialmente efectiva a corta distancia. A diferencia de la pistola, permite alcanzar a varios enemigos simultáneamente, por lo que es muy útil contra grupos numerosos. Eso sí, tendremos que administrar bien la munición, ya que escasea. El sigilo y la planificación son fundamentales para evitar enfrentamientos innecesarios: conviene mantener las distancias cuando sea necesario y estudiar cada situación antes de atacar.

Unos escenarios que invitan a explorar y combatir
Uno de los aspectos que puede resultar frustrante es que los enemigos reaparecen al abandonar una zona. Por suerte, la desarrolladora ha compensado parcialmente esta decisión con numerosos atajos que conectan diferentes áreas y permiten reducir los enfrentamientos repetitivos. El arsenal también se amplía con nuevas armas, como un estoque francés que facilita apuntar con mayor precisión a los puntos débiles. Sin embargo, alternar entre el sable y el estoque no cambia tanto el desarrollo de los combates como hacerlo entre la pistola y la escopeta, cuyas funciones están mucho más diferenciadas.
William también puede mejorar permanentemente sus atributos mediante los catalizadores que obtenemos al derrotar enemigos. Su funcionamiento recuerda al de las almas de Dark Souls: al acabar con jefes y subjefes conseguimos grandes cantidades de estos recursos, que después podemos invertir para subir de nivel. Las mejoras permiten desbloquear casillas que aumentan atributos como la salud o la resistencia, aunque las posibilidades de ampliación quedan limitadas demasiado pronto.
Otras casillas permiten mejorar hasta cinco niveles diferentes estadísticas como el daño de los contraataques o el causado mediante disparos a la cabeza. El árbol de habilidades está bien estructurado, pero ofrece pocas alternativas para desarrollar al personaje más allá de las mejoras estadísticas habituales. Aun así, el sistema de progresión mantiene el interés y nos anima a seguir avanzando. Además, si no estamos satisfechos con la distribución de los puntos, podemos reasignarlos sin sufrir ninguna penalización, lo que facilita experimentar con distintas configuraciones.

Mecánicas metroidvania que permiten descubrir atajoss
El sistema de progresión también incluye mejoras para las armas y ampliaciones del inventario que permiten transportar más munición y objetos. Otra de las virtudes del título es que premia la exploración mediante niveles con numerosos elementos interactivos y cofres ocultos. Dedicar tiempo a investigar cada rincón suele traducirse en recompensas útiles, mientras que los pequeños jefes de zona ofrecen desafíos adicionales, ya sea como parte de misiones secundarias o como enemigos ocultos con botines interesantes. Explorar más allá del camino principal puede marcar la diferencia en nuestra aventura.
Asimismo, encontramos ciertos elementos propios del género metroidvania, gracias a habilidades que nos permiten regresar a zonas conocidas y acceder a lugares que antes resultaban inaccesibles. Aunque estas secciones no tienen demasiada profundidad, sí contribuyen a descubrir nuevos caminos, encontrar recompensas y localizar atajos que facilitan el desplazamiento. Estas mecánicas aportan un incentivo adicional para revisitar escenarios, aunque su impacto en la experiencia general es limitado.
En el apartado técnico, Valor Mortis aprovecha el potencial de Unreal Engine 5 para ofrecer diseños de personajes cuidados, animaciones trabajadas, texturas realistas y llamativos efectos de partículas. Destaca especialmente la calidad de los escenarios, repletos de elementos que podemos observar e investigar, aunque algunas zonas no incentivan tanto la exploración como otras. El apartado visual contribuye a reforzar la identidad de este mundo alternativo y su particular interpretación de la época napoleónica.

La ambientación oscura es otro de sus grandes aciertos, ya que consigue construir un mundo lúgubre que encaja perfectamente con las características del género. La banda sonora acompaña adecuadamente tanto a los escenarios como a las distintas situaciones, con composiciones que ganan intensidad durante los combates y refuerzan la tensión de los enfrentamientos. La combinación de escenarios, sonido y música crea una atmósfera opresiva que acompaña al jugador durante toda la aventura.
Valor Mortis ofrece un soulslike con personalidad propia y una ambientación muy lograda, aunque no termina de brillar en uno de los aspectos que pueden marcar la diferencia en este género: la narrativa. En el terreno jugable, cumple con solvencia gracias a un sistema de combate exigente y satisfactorio, en el que esquivar, bloquear y contraatacar resulta tan divertido como gratificante. Su principal fortaleza está en unos enfrentamientos que premian la precisión y la habilidad.
Conclusiones de Valor Mortis
La combinación de armas tradicionales, armas de fuego y habilidades mágicas aporta variedad a los enfrentamientos y nos obliga a adaptarnos a un entorno hostil. Aunque tiene margen de mejora en su historia y en algunos sistemas de progresión, Valor Mortis consigue ofrecer una experiencia desafiante que destaca por su combate en primera persona y su cuidada ambientación. Una propuesta interesante para quienes busquen una interpretación diferente del género soulslike, con ideas propias y un sistema de combate que sabe recompensar el aprendizaje.
*Agradecimientos a Jesús Fabre por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.