Las propuestas cozy y relajantes son algunas de las más buscadas dentro del género de los videojuegos durante estos últimos años. En una época en la que la complejidad, los sistemas de progresión avanzados y los mundos de gran tamaño son habituales en muchos títulos, Finding Polka busca algo totalmente distinto con una experiencia más sencilla. Únicamente tendremos que seguir la historia de un perro, conocer gente, ayudar y disfrutar de sus minijuegos. Es una historia sencilla, práctica y con un estilo artístico fantástico.
La historia nos pone en el papel de Frendy y su perra Jazz, que un día cruzarán sus caminos con otro can que le recuerda a Polka, un animal que conoció durante su infancia. Esta es la excusa perfecta para emprender un viaje en el que la narración tradicional deja paso a los recuerdos, las coincidencias y las conexiones entre Frendy y Jazz. Es una trama sencilla, sin abrumar con largos tutoriales ni giros argumentales, centrada únicamente en disfrutar. Además, se han suprimido los diálogos, mostrando gestos y animaciones que narran todas las emociones de los personajes.
Una experiencia relajante donde dejarse llevar
En lo que respecta a su jugabilidad, Finding Polka apuesta por una cámara cenital donde la principal miga se encuentra en caminar y descubrir. Deambular por este mundo y ser curioso son algunas de sus principales características. No se tiene ninguna prisa ni un objetivo concreto que cumplir; simplemente hay que explorar, acercarse a aquellas personas u objetos que llamen nuestra atención, investigarlos y disfrutar de lo sencillo. Los individuos que encontremos marcan las pautas de la historia y su ritmo, creando amistades que aumentan de forma gradual y dejándonos envolver por sus historias. Algunos ofrecen pequeñas interacciones que no exigen demasiado, como saludar o chocar las manos.
Esto es precisamente lo entrañable de Finding Polka: los personajes irán interactuando en otros momentos concretos e incluso no dudarán en echarnos una mano en diferentes puntos de la partida. Repartidos por la ciudad se encuentran varios minijuegos que sirven como pequeñas distracciones para romper un poco con la rutina. Algunas pruebas, como el minigolf, un arcade de golpear topos, los disparos de fútbol, las carreras con sacos o el voleibol, funcionan como una buena distracción. Como en todo, algunos tienen una calidad mejor que otros, pero resultan divertidos y permiten variar ligeramente la mecánica principal. Estos minijuegos cumplen con la filosofía del título: deambular y encontrarse con diferentes eventos.

Su mundo ha sido dibujado completamente a mano con un estilo que parece realizado con un bolígrafo sobre un panel. Las líneas no son precisas y recuerdan a un garabato animado, creando un aspecto visual que encaja a la perfección con la propuesta. El mundo se encuentra repleto de elementos como edificios, árboles, personas y animales que aportan una gran sensación de vida a todos los entornos. Los elementos de comunicación son especialmente llamativos, ya que se olvidan de los diálogos tradicionales para expresar las emociones mediante gestos y animaciones. Los personajes comunican sus pensamientos sin necesidad de palabras ni traducciones. Esto resume a la perfección un juego con mucho encanto y carácter. El apartado sonoro también acompaña con una banda sonora compuesta por notas suaves y diferentes sonidos que ayudan a reflejar algunas de las emociones que experimentan los personajes.
Conclusiones de Finding Polka
Finding Polka es una aventura que apuesta por la sencillez, dejando las complejidades de lado y ofreciendo una experiencia en la que deambular, descubrir su mundo y acercarse de una forma divertida a las personas y al mundo animal. Es un buen ejemplo de juego cozy para aquellos que busquen sencillez, diversión y una experiencia tranquila.
*Agradecimientos a PR Hound por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.