El videojuego Star Fox de Nintendo 64 fue un referente dentro del género. El título, que recibió hace un par de semanas un remake exclusivo en Nintendo Switch 2, ha sido una fuente de inspiración para muchos desarrolladores. Uno de ellos es el caso que hoy nos ocupa, Wild Blue Skies, desarrollado por Chuhai Labs y Balor Games, que ofrece una experiencia espacial sobre raíles divertida y que homenajea al zorro de Nintendo.
Uno de los principales problemas, pero también una de las virtudes de Wild Blue Skies, es que captura muy bien la fórmula clásica, imitando lo visto en Star Fox 64. Para dejarlo claro, estamos ante un claro homenaje a lo que nos tiene acostumbrados la saga de Nintendo y que, a pesar de brillar en sus misiones e introducir algunas innovaciones al género, decide apegarse mucho a los cánones clásicos. Sea como fuere, os contamos qué ofrece y si logra acercarse de forma eficiente a los grandes clásicos.
El equipo de los Blue Bombers se embarca en una misión para atrapar al malvado Grimclaw
Durante la partida de Wild Blue Skies asumirás el papel de Bowie Stray, el líder de un grupo de mercenarios conocidos como los Blue Bombers. Este equipo es el encargado de mantener el control y la paz en el universo, especialmente manteniendo a raya al malvado Grimclaw. Este decide lanzar una invasión junto a sus aliados con el único fin de conquistar el máximo territorio posible. Para conseguir atraparlo habrá que visitar una buena cantidad de localizaciones donde las mecánicas de acción sobre raíles son las protagonistas, contando con momentos donde el movimiento es libre y con la disponibilidad de ramificaciones de fases u objetivos que se definen según tus decisiones. Algo que sonará a más de uno es que, si tus compañeros de equipo reciben un daño excesivo, tendrán que volver al taller y retirarse durante la fase.
Como podéis comprobar, con Wild Blue Skies nos encontramos ante un Star Fox cuya estructura y jugabilidad homenajean con acierto al clásico de Nintendo. Durante la lucha es posible recoger potenciadores láser que aumentan el poder de los disparos en dos niveles más, bombas que despejan una buena parte del escenario, realizar giros acrobáticos que desvían los disparos enemigos y cargar el láser para dirigirlo hacia un punto concreto. Uno de los puntos positivos de su jugabilidad lo encontramos en la fluidez y precisión de los controles, siendo las fases sobre raíles una auténtica gozada. Estos niveles son muy frenéticos, pero desgraciadamente se pierde gran parte de esta sensación cuando nos enfrentamos a jefes o fases con movimiento libre.

Fases sobre raíles repletas de acción
Un ejemplo de ello son los Depredadores, un grupo que se asemeja al Star Wolf, pero que no resultan tan entretenidos debido a que pierden esa velocidad y frenetismo que mencionábamos anteriormente. Otro punto interesante de Wild Blue Skies es su dificultad, siendo exigente con el jugador debido a que hay una mayor frecuencia de aparición de enemigos, pero menos potenciadores, bombas o contenedores de salud que puedan hacer las cosas más sencillas. También se penalizan mucho los golpes contra elementos del entorno o los disparos recibidos, perdiendo mejoras con muy pocos impactos.
Esto da pie a algo muy clásico en los juegos de los años noventa: el establecimiento de una curva de aprendizaje que obliga a memorizar la posición de los enemigos y aprender a esquivar. Esta mecánica está destinada al jugador más veterano y puede penalizar a aquellos que no tengan tanta tolerancia a la frustración. Las fases sobre raíles son fantásticas y esto se consigue gracias a un diseño de niveles notable. Estos cuentan con claras referencias a Star Fox 64, homenajeando al planeta Corneria en su primera fase. A pesar de tener ciertas semejanzas, Wild Blue Skies también ha introducido ideas propias, como recorrer la cima de una montaña mientras se esquivan rocas, atravesar nubes durante un combate contra un jefe o aprovecharlas para escabullirse. Estos escenarios muestran el gran potencial del juego. Es una lástima que no se haya decidido dar un paso adelante en pos de la innovación para convertirse en algo más que un homenaje.

Técnicamente es un título muy llamativo que destaca gracias al uso de la tecnología cel-shading para proporcionar un estilo cartoon, con una variada paleta de colores que proporciona estampas de escenarios muy elaboradas. El diseño de los personajes es rico y variado, aunque hemos de decir que pecan de ser algo tópicos y carecer de personalidad. Otro aspecto a mencionar es el trabajado diseño de las naves enemigas y de los jefes, aunque resultan también excesivamente genéricas y desentonan un poco con el conjunto. Lo bueno de su sistema sobre raíles es que los escenarios se encuentran completamente vivos, teniendo elementos que esquivar como cascadas de lava, nubes o estructuras que sortear. Su rendimiento es notable, proporcionando una gran fluidez en todo momento y sin resentirse cuando hay una acumulación de personajes en pantalla.
Conclusiones de Wild Blue Skies
Con Wild Blue Skies encontramos lo que podíamos esperar del proyecto: un homenaje a Star Fox 64 que introduce ideas propias y proporciona un buen juego de acción sobre raíles. Una de sus principales bazas es la acción, sus escenarios y misiones variadas y, sobre todo, su capacidad para jugar con el factor nostalgia. Sin embargo, nos encontramos con una trama vacía y un título excesivamente conservador en lo jugable, sin resultar tan ambicioso como esperábamos. Sea como fuere, es una pequeña joya que disfrutar, que ofrece mucho contenido, ramificaciones en su historia y un alto componente de rejugabilidad.
*Agradecimientos a Balor Games por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.