Toca volver al terreno del álbum ilustrado para los más pequeños de la casa, esta vez con un título muy tierno que Astronave, el sello infantil y juvenil de Norma Editorial, acaba de traer a España: Garza y Lechuza, obra de la dupla francesa formada por Sandra Le Guen (guion) y Julien Arnal (ilustraciones). Un álbum pensado para los lectores más pequeños de la casa, a partir de los tres años, y que aborda con muchísima ternura el tema de la familia y el amor sin importar lo diferentes que sean sus miembros.
Garza y Lechuza son tan diferentes como el día y la noche: una vuela bajo el sol, la otra prefiere la oscuridad de la noche; una es esbelta y de patas largas, la otra redondeada y de ojos enormes. Sin embargo, el día que se conocen es amor a primera vista. A partir de ahí, el álbum sigue el precioso viaje que emprenden juntas, un recorrido que culmina en la aventura más bonita de todas: construir su propio nido y formar una familia.
Lo más bonito de la premisa es precisamente esa metáfora tan sencilla y tan bien resuelta: dos aves de naturaleza opuesta, una diurna y otra nocturna, que en lugar de ser un obstáculo para su relación se convierten en la prueba de que el amor no entiende de encajar en el mismo molde. Es una historia sobre la diversidad familiar contada desde el cariño y la ternura, sin discursos ni explicaciones de más, algo que agradecen mucho los álbumes pensados para primeras edades: aquí el mensaje se transmite con la propia narrativa visual, no con un sermón.
Las ilustraciones de Julien Arnal son el gran punto fuerte de este álbum. Con un estilo cálido y muy expresivo, consigue dotar a ambas protagonistas de personalidad propia desde la primera página, jugando con el contraste entre los colores diurnos de Garza y los tonos nocturnos de Lechuza para reforzar visualmente esa idea de opuestos que se complementan. El formato generoso del cartoné (29 x 20,5 cm) permite que las ilustraciones respiren bien en cada página, algo fundamental en un álbum donde la imagen carga con buena parte del peso narrativo.
Es un álbum pequeño en extensión (32 páginas) pero grande en ternura, perfecto para ese momento de lectura compartida antes de dormir o para iniciar en casa una conversación sencilla y bonita sobre las distintas formas que puede tener una familia. No busca la épica ni la aventura trepidante, sino la calidez de una historia de amor contada con la sencillez y la dulzura propias del cuento infantil clásico, pero con una mirada actual y necesaria.
Si en casa tenéis peques a partir de tres años y buscáis un cuento con el que hablar de la diversidad familiar de forma natural y cariñosa, sin discursos ni artificios, Garza y Lechuza cumple de sobra su cometido. Una lectura tierna, bonita y con un mensaje que vale la pena compartir.