Después de meterme en propuestas más adultas como Entre nosotras, esta vez toca cambiar completamente de registro con un título mucho más tierno y pensado para los lectores más pequeños de la casa: Avery y las hadas, el debut como novela gráfica de la ilustradora estadounidense Rowan Kingsbury, que Astronave, el sello infantil y juvenil de Norma Editorial, acaba de traer a España.
Se trata de un álbum ilustrado en formato cómic pensado a partir de los siete años, así que si buscáis algo para compartir con los más peques de casa o para que empiecen a dar sus primeros pasos con las viñetas, este es un candidato estupendo.
Rowan Kingsbury: una ilustradora enamorada de sus bosques de infancia
Rowan Kingsbury es ilustradora y narradora afincada en Portland, Oregón, licenciada en Ilustración por el Pacific Northwest College of Art. Avery y las hadas (publicado originalmente como Avery and the Fairy Circle) es su primera novela gráfica, y no es casualidad que esté ambientada en un bosque: la propia autora ha contado que se crio explorando los bosques lluviosos del Pacífico Noroeste y que siempre soñó con adentrarse en uno de ellos y tropezarse con un círculo de setas mágico. Ese amor por la naturaleza y por las hadas de toda la vida (cita entre sus referentes las ilustraciones clásicas de Cicely Mary Barker) es el motor que arranca toda la historia, y se nota en cada página que Kingsbury ha volcado aquí buena parte de sus propios recuerdos de infancia.
La protagonista es Avery, una niña que acaba de mudarse con su familia a una casita en mitad del bosque y que está deseando explorar cada rincón, recoger plantas y conocer a los bichos del lugar. Todo cambia el día que, sin querer, pisa un círculo de setas mágicas: encoge hasta hacerse diminuta y descubre todo un mundo de hadas oculto a los ojos humanos. Moverse por el bosque cuando no eres más grande que un ratón es todo un reto, así que por suerte Avery hace enseguida una amiga hada, Birch, que se ofrece a ayudarla a recuperar su tamaño original a cambio de que la ayude con algunas tareas feéricas. Juntas tendrán que darse prisa si quieren que Avery vuelva a casa antes de que sus padres empiecen a preocuparse.
Lo primero que hay que dejar claro es que esto no es un cómic de aventuras trepidantes ni de grandes peligros: el conflicto es mínimo y la tensión, casi inexistente. Y ahí reside precisamente su encanto. Avery es invitada por la familia de Birch a un festival de hadas y lo pasa en grande, sin sustos ni villanos de por medio. Es una historia pequeña, contada con calma, pensada para transmitir calidez y ganas de salir a mirar debajo de las setas del jardín, no para tener a nadie al borde del asiento.
La construcción de un mundo cálido y con tonos pastel
Aquí es donde el libro se lleva todos los aplausos. Kingsbury construye un mundo en tonos pastel, cálido y acogedor, mezclando lo adorable con pequeños toques de magia en cada esquina de la página. El diseño de las hadas, de los insectos y de la propia vegetación del bosque está tratado con muchísimo mimo, y se agradece que la autora, apasionada de la botánica, incluya detalles reconocibles de plantas y flora real dentro de la fantasía. El resultado es un cómic que invita a pararse en cada viñeta simplemente para fijarse en los pequeños detalles del fondo, algo que a los lectores más jóvenes seguro que les encanta.
El formato ayuda además a que la lectura sea muy agradable: es un cartoné de 112 páginas con un tamaño generoso que permite disfrutar bien de las ilustraciones sin que se pierdan detalles.
Como historia, Avery y las hadas no pretende reinventar nada: es una fábula sencilla de amistad y descubrimiento, con una estructura muy previsible en la que sabemos casi desde el principio que todo va a salir bien. Pero para el público al que va dirigido, esa sencillez es justo lo que se necesita: un cómic reconfortante, sin sobresaltos, ideal para primeros lectores de novela gráfica o para compartir en voz alta con niños y niñas que todavía se están iniciando en el mundo de las viñetas.
Si en casa tenéis a algún peque fan de las hadas, de la naturaleza o simplemente de las historias tranquilas y bonitas para antes de dormir, Avery y las hadas cumple de sobra su cometido. No busquéis emoción ni grandes giros de guion: buscad calidez, cariño por el detalle y unas ganas irresistibles de salir a buscar setas en el jardín.