Hace algunas semanas pudimos probar en su beta cerrada World of Tanks: HEAT, la nueva apuesta de Wargaming por el multijugador gratuito con tanques ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Tras disfrutar de la versión final desde su lanzamiento, hemos podido comprobar no solo cómo ha llegado el juego completo, sino también cómo ha sabido adaptarse a la comunidad, solventar los problemas de sus primeros días y recibir sus primeras actualizaciones de contenido y correcciones.
Como ya adelantábamos en nuestras primeras impresiones, World of Tanks: HEAT sitúa a los jugadores en amplios mapas donde participan en intensos combates con una gran variedad de vehículos blindados. Cada tanque cuenta con estadísticas propias y puede mejorarse utilizando la moneda obtenida dentro del juego. Además, su manejo resulta muy accesible y es posible dominar sus mecánicas tras apenas unas partidas.
Un multijugador gratuito con partidas rápidas y sencillas
Las mejoras también pueden acelerarse mediante microtransacciones, aunque no son obligatorias para disfrutar de la experiencia. Uno de los aspectos que más echamos en falta durante sus primeras semanas fue la escasez de modos de juego disponibles, aunque Wargaming ya ha demostrado su intención de ampliar el contenido mediante actualizaciones periódicas. World of Tanks: HEAT apuesta por enfrentamientos de cinco contra cinco y diez contra diez, ofreciendo además multijugador cruzado y progresión compartida entre plataformas. Esto facilita encontrar partidas rápidamente y permite continuar el progreso independientemente del sistema donde juguemos.
Las partidas suelen durar entre veinte y treinta minutos, convirtiéndose en una propuesta ideal para sesiones cortas. Gran parte de la diversión reside en sus diferentes modalidades, entre las que encontramos Conquista, Captura la bandera y Duelo por equipos. Todas ellas rotan aleatoriamente en la búsqueda rápida, aportando variedad, aunque también limita la posibilidad de escoger el modo favorito en cada momento. Uno de los mayores aciertos del juego es lo fácil que resulta aprender sus mecánicas. Basta con seleccionar el tanque deseado y utilizar su armamento principal o secundario para eliminar a los rivales. Al acumular suficientes bajas se desbloquea un ataque aéreo especial capaz de cambiar el rumbo de la batalla.

Un sistema de recompensas basado en una progresión real
La progresión durante las partidas también aporta profundidad. Es posible desbloquear mejoras temporales como reparar el vehículo, reforzar el blindaje o potenciar determinadas capacidades, recompensando así a los jugadores más participativos y permitiendo adaptar cada tanque al estilo de juego de cada usuario. Dependiendo del vehículo seleccionado, la movilidad y el comportamiento en combate cambian considerablemente. Algunos tanques son lentos, pero compensan esa desventaja con un blindaje muy resistente y una enorme potencia de fuego. Otros priorizan la velocidad, el sigilo o los ataques a larga distancia, ofreciendo estilos muy diferenciados.
La localización de los puntos débiles del blindaje juega un papel fundamental, ya que un disparo bien colocado puede perforar incluso los vehículos más resistentes. Esto añade un componente táctico muy interesante y anima a conocer las fortalezas y debilidades de cada modelo. La personalización vuelve a ser uno de los pilares de la franquicia. Desde el primer momento podemos equipar elementos cosméticos y mejoras obtenidas jugando o mediante microtransacciones. Las opciones abarcan desde el blindaje y la potencia de fuego hasta la movilidad del vehículo, permitiendo crear configuraciones muy variadas.

Todas las mejoras pueden conseguirse jugando gratuitamente, por lo que quienes decidan invertir dinero únicamente acelerarán el proceso de obtención. Esto mantiene una experiencia bastante equilibrada y evita que los jugadores de pago obtengan ventajas imposibles de alcanzar para el resto. Entre sus aspectos menos inspirados encontramos la ausencia de una campaña para un jugador que sirva como introducción o aporte un componente narrativo. También creemos que algunos puntos de reaparición quedan demasiado alejados de la acción, obligando a recorrer largas distancias tras cada eliminación. Por lo demás, World of Tanks: HEAT ofrece un apartado técnico muy competente. Los modelos de los tanques están cuidadosamente recreados, los escenarios presentan una buena extensión y permiten utilizar coberturas naturales con eficacia. La iluminación, los efectos visuales y el sonido consiguen transmitir con acierto la intensidad de cada enfrentamiento.
Conclusiones de World of Tanks: HEAT
World of Tanks: HEAT llega en su lanzamiento como un diamante en bruto dentro del panorama free-to-play. Es una propuesta accesible, entretenida y con mecánicas fáciles de aprender, que ofrece una gran variedad de vehículos y partidas muy dinámicas. Aunque todavía se echa en falta una mayor cantidad de contenido, la presencia de un pase de temporada y el ritmo de actualizaciones hacen pensar que seguirá creciendo con nuevos mapas, modos de juego y blindados durante los próximos meses.
*Agradecimientos a Wargaming por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.