I Hate This Place – Una inquietante aventura de supervivencia con luces y sombras

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I Hate This Place – Una inquietante aventura de supervivencia con luces y sombras
I Hate This Place

Las películas y las series de animación tuvieron un importante auge dentro del mundo de los videojuegos, pero con el paso de los años otros formatos han ido ganando protagonismo. Ya ocurrió con el cómic, tanto europeo como americano, gracias a títulos como The Darkness o el conocido The Wolf Among Us, dos referentes dentro de este ámbito. El último en llegar ha sido I Hate This Place, una propuesta basada en el cómic de terror creado por Image Comics que adapta una obra menos conocida para el gran público y que ahora también llega en formato físico gracias a Meridiem.

Una de las peculiaridades del título es el uso de la linterna, ya sea para iluminar el entorno o para apagarla en los momentos más inesperados. Encenderla durante los frondosos bosques y en plena noche resulta fundamental para orientarse y detectar todo lo que rodea al jugador, cargando la experiencia de tensión. Por otro lado, su cámara cenital ayuda enormemente a anticipar peligros y descubrir lo que esconden las sombras y la vegetación. Ya sean arañas que saltan de forma repentina, espíritus errantes o cualquier otra criatura, el juego consigue construir una atmósfera inquietante y muy trabajada. Sin embargo, gran parte de ese esfuerzo termina difuminándose al ofrecer una experiencia de supervivencia que acaba resultando frustrante y que no aporta demasiadas novedades conforme avanzan las horas.

Una experiencia de supervivencia al estilo de cómic de los 80

Uno de los principales problemas de I Hate This Place es que todo lo que logra transmitir mediante su estética de cómic termina perdiéndose en una estructura jugable que en muchas ocasiones carece de sentido. Consideramos que la ausencia de un tutorial es uno de sus mayores defectos, ya que apenas explica sus mecánicas de sigilo y combate, limitándose a ofrecer unas nociones básicas antes de dejar al jugador completamente libre en Rutherford Ranch. Nos encontramos ante un mundo abierto de grandes dimensiones donde completar los objetivos marcados por los distintos personajes, aunque buena parte de este escenario se siente vacío y falto de indicaciones claras. Esto genera problemas constantes durante la exploración, ya que las descripciones de las misiones suelen ser demasiado vagas y provocan que el jugador no sepa exactamente dónde dirigirse o qué debe hacer para completar ciertos objetivos.

Esta situación se ve paliada parcialmente gracias a la inclusión de un mapa, aunque tampoco alcanza la profundidad deseada. No señala con precisión la ubicación de la siguiente tarea ni muestra elementos importantes del entorno, como determinados ríos o puntos de referencia, obligando al jugador a retroceder constantemente sobre sus pasos. Uno de los pilares jugables de I Hate This Place es el sigilo, especialmente todo lo relacionado con el ruido que generan los movimientos del protagonista. Los enemigos permanecen siempre al acecho y, aunque son prácticamente ciegos, poseen un oído extraordinario. Por ello, avanzar agachado y con cautela suele ser la mejor opción para evitar ser detectado. No obstante, el propio escenario dificulta esta tarea mediante objetos como latas o botellas de cristal que producen ruido al ser pisados. Durante la exploración de edificios y viviendas también es posible encerrar enemigos en habitaciones o crear señuelos que alerten de su presencia.

I Hate This Place

El sigilo es tu principal arma

Cuando el sigilo falla llega el momento de combatir o escapar. Teniendo en cuenta el planteamiento de mundo abierto, la huida suele convertirse en la mejor alternativa, y no precisamente porque los enemigos resulten excesivamente peligrosos, sino debido a un sistema de combate poco acertado. Mediante el stick derecho y el gatillo se apunta y dispara, pero en numerosas ocasiones los proyectiles no siguen la trayectoria esperada. Esto genera tensión durante los enfrentamientos, aunque también provoca una sensación constante de frustración. La vertiente de supervivencia incorpora elementos habituales del género, como un medidor de hambre, creación de objetos, fabricación de armas y gestión de planos.

Sin embargo, el sistema de alimentación resulta anecdótico, ya que obliga a recoger alimentos dispersos por el escenario mientras desaprovecha posibilidades más interesantes, como cocinar los animales que aparecen en determinadas zonas. Durante las primeras horas, bolsas de patatas fritas o latas de sopa se convierten en los recursos más habituales, aunque posteriormente se desbloquean herramientas que facilitan la supervivencia. Aun así, el mundo de I Hate This Place esconde numerosos secretos, algunos relacionados con elementos sobrenaturales y otros vinculados a tramas secundarias que ayudan a ampliar su duración.

I Hate This Place

Aire de cómic y efectos de sonido trabajados

En el apartado técnico, I Hate This Place destaca especialmente por el cuidado puesto en su dirección artística. El juego adopta una estética inspirada en los cómics de terror de los años 80 que recuerda inevitablemente a producciones como Creepshow, una influencia que encaja a la perfección con su ambientación. Los modelados de los protagonistas y, sobre todo, de las criaturas enemigas, lucen realmente terroríficos y se convierten en uno de los principales atractivos del título.

Aunque para algunos aficionados al cómic pueda resultar extraño ver este estilo trasladado al movimiento, la influencia de la obra de Image Comics resulta evidente. Las animaciones cumplen correctamente y todo el universo presenta una paleta de colores sombría y opresiva que refuerza la sensación de tensión constante. El apartado sonoro también merece una mención especial, apostando por un enfoque claramente inspirado en las producciones de serie B, con interpretaciones exageradas y una banda sonora que encaja perfectamente con ese espíritu.

I Hate This Place - Elena's Edition - Edición física

En conclusión

Con I Hate This Place nos encontramos ante una propuesta con luces y sombras. Su estética inspirada en los cómics de terror de los años 80 recuerda a clásicos como Creepshow y consigue construir una atmósfera inquietante y muy bien trabajada. Sin embargo, todo lo que gana en presentación lo pierde en sus mecánicas, con un mapa excesivamente grande, sistemas jugables poco inspirados y demasiadas complicaciones a la hora de desplazarse entre objetivos. Su premisa resulta prometedora y cuenta con una identidad visual muy marcada, pero termina viéndose lastrada por decisiones de diseño que impiden que alcance todo su potencial.

*Agradecimientos a Meridiem por proporcionar una clave de PlayStation 5 para realizar este análisis.

Lo mejor:

  • Mundo repleto de secretos y elementos sobrenaturales
  • Una atmósfera opresiva y cargada de tensión
  • Buen trabajo en su dirección artística

Lo peor:

  • Ausencia de un tutorial adecuado
  • Sistema de combate impreciso y frustrante
  • Mapa demasiado grande y poco intuititivo
6.4

Bueno

Argumento: - 6
Jugabilidad: - 6
Gráficos: - 7
Sonido: - 6.5
34 primaveras. Apasionado del mundo de los videojuegos y la comunicación. Fan de Zelda y Final Fantasy a partes iguales.
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