Los cambios en nuestras sagas favoritas y los experimentos son un arma de doble filo, proporcionando auténticas obras maestras o títulos de menor calado destinados a un sector de jugadores concretos. Las transiciones son uno de los conceptos que casualmente se debaten en la trama de Disgaea Mayhem, contando con viejos conocidos de la franquicia y otros totalmente nuevos, en un periodo de cambios, nuevas oportunidades y reacciones de todo tipo. Todo parecía una buena idea, pero tanto en el mundo humano como en el inframundo no se lo han tomado nada bien, y Super Duper, el reino donde se desarrolla la acción del juego, está pasando momentos complicados.
La trama de Disgaea Mayhem nos traslada a Tichelle, quien, tras la muerte de su padre, se ha convertido en la nueva soberana del reino. Todo parece una transición compleja pero tranquila, si no fuera porque su antigua banda se ha hecho con el Flan de Esplendor y se ha dado a la fuga. El Super Duper Netherworld lo ha conseguido sacar con éxito para llevarlo a su reino y convertirlo en una fuente de poder, repartiéndolo a partes iguales entre los seis miembros de la banda para volverse más poderosos. Es entonces cuando se contrata a un antiguo amigo de tu padre, un mercenario que no entiende por qué este flan es tan codiciado, pero que tiene un gran compromiso a la hora de ayudar en la labor.
De rol por turnos a la acción directa
A diferencia de lo que nos tiene acostumbrados la franquicia Disgaea con un rol por turnos, ahora se pasa toda la jugabilidad a la acción directa, aunque conservando algunos componentes clásicos de la franquicia. Si pudiéramos compararlo con otro juego, nos viene a la cabeza alguna producción como Dynasty Warriors, donde el factor estratégico antes de comenzar y atacar con cierto orden es clave. Este título, como primera incursión dentro de este género, no es perfecto, pero sí entretenido y jugable. Hay que tener en cuenta que NIS America está sentando las bases de una nueva iteración de una de sus franquicias estrella, y a pesar de no ser la panacea, tenemos una historia muy divertida y unas mecánicas de combate con cierta profundidad y potencial que no ha terminado de explotarse.
Para haceros una idea, Disgaea Mayhem divide sus niveles en una serie de encuentros contra hordas enemigas, en los que habrá que ayudar al mercenario a derrotarlos con el equipamiento que le asignemos. Uno de los puntos más interesantes es que se trata de un título que no penaliza al perder: no se pierde dinero ni personajes por un sistema de muerte permanente, sino que simplemente habrá que repetir el nivel. Es muy permisivo, ya que si caes en combate continuarás con el dinero, la experiencia y los objetos obtenidos. La dificultad que muestra el título no es realmente alta, con una curva que aumenta de forma gradual pero que no termina de resultar desafiante.
Armas, combos y curva de dificultad
Nuestro protagonista cuenta con siete clases de armas distintas, cada una con sistemas de combos y habilidades diferentes, así como opciones para mejorarlas. La imaginación marca el límite, al igual que la creatividad para hacer frente a todo tipo de enemigos y jefes. Nuestro protagonista tiene habilidades como saltar, correr, esquivar, ataques normales y fuertes, además de un buen arsenal de armas que cambian su comportamiento. Por ejemplo, incorpora una espada normal con golpes rápidos en sus ataques básicos y un barrido si usamos el golpe fuerte, algo que puede realizarse tanto en la misma posición como saltando o corriendo, elaborando técnicas diversas. Correr hacia una horda y usar un ataque fuerte hará que los enemigos salgan disparados, sobre todo gracias al alcance del arma, ayudando a ganar unos segundos. Hay enemigos de todo tipo, como los prinnies, que lanzan rayos eléctricos y son más proclives a ser derrotados saltando y atacando por el aire. Las armas son muy variadas, con pistolas, varitas, hachas, bastones mágicos y un largo etcétera que proporcionan muchas posibilidades.
A su vez, cada arma incorpora cuatro ranuras de habilidades extra, con golpes más rápidos o incluso invocaciones temporales. Es cierto que los primeros niveles de Disgaea Mayhem muestran cierta limitación, pero posteriormente se desbloquea una sección donde conseguir mucho más equipamiento, que facilita las cosas, incluso nos atrevemos a decir que en exceso. Los combates dentro de Disgaea Mayhem son gratificantes, pero no alcanzan un nivel de desafío que exija el cien por cien del jugador, aunque obligan a mantenerse atento para no caer derrotado si una horda te rodea. La cosa cambia a la hora de enfrentarse a los jefes, que sí suponen un reto algo mayor, con combates en los que encontramos puntos débiles que descubrir para destruir armaduras o accesorios.
Un buen sistema de progresión y aliados
Todo lo que recojas durante las zonas de lucha se puede intercambiar por nuevas piezas. Esto se realiza en el Mundo de los Objetos, donde se incorpora un sistema básico de subida de nivel que, con el paso de las horas, gana profundidad. La rareza de lo que encontremos se divide en cinco niveles, y para conseguir el mejor equipamiento hay que superar una serie de misiones e ir ascendiendo. Estas mejoras son realmente útiles, al igual que los puntos que obtenemos en el Mundo de los Objetos, con los que podemos añadir más experiencia a nuestro armamento. Lo que sobre el papel suena bastante bien resulta ser una ventaja relativamente descompensada, ya que el nivel aumenta demasiado rápido, haciendo que Disgaea Mayhem se vuelva muy sencillo de completar.
No todos los monstruos que encontremos en la aventura son enemigos, ya que algunos pueden unirse a nosotros tras superar su misión principal y luchar junto al jugador. Cada uno de ellos posee una habilidad, además de otras mecánicas que pueden asignarse al protagonista y combinarse para crear armaduras y accesorios igual de fuertes que ellos. Este apoyo permite acceder a un ataque devastador que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Disponemos también de una tienda de trucos dentro del juego que puede facilitar o dificultar la experiencia. Uno de los apartados más interesantes son las estrellas, que van de cero a veinte, aunque no tienen un impacto especial en el modo historia. Su dificultad, sencilla para el jugador experimentado, hace que el título entre en un bucle repetitivo.

Como ya nos tiene acostumbrados la saga, encontramos un apartado técnico muy colorido y desenfadado donde dar rienda suelta a los múltiples golpes y habilidades de los protagonistas. Se ha utilizado la técnica del cel shading que, al imitar el anime japonés, aporta una mejor sensación visual. Los escenarios tienen buenas dimensiones, con diseños intrincados y múltiples estancias que aguardan numerosos peligros. Se han introducido diversos diseños de personajes que representan la personalidad de la franquicia, desde actitudes totalmente tsundere hasta otras más desenfadadas. Esto, junto a unos buenos efectos de iluminación y una cámara que responde bien, redondea este apartado. Su banda sonora sumerge de lleno en la acción y en la historia, al igual que su doblaje en inglés y japonés.
Conclusiones de Disgaea Mayhem
Disgaea Mayhem es un título que apuesta por la acción con tintes de musou, ofreciendo una buena cantidad de contenido que, sin embargo, se vuelve excesivamente sencillo para el jugador experimentado. Además, a pesar de ser entretenido, no ofrece contenido post juego, lo que obliga a rejugar un título que cae en un bucle de repetitividad. Es un buen experimento por parte de Nippon Ichi Software, pero creemos que podría dar mucho más de sí con una mayor dificultad, enfrentamientos más variados y una historia con mayor profundidad.
*Agradecimientos a NIS America por proporcionar una clave de Nintendo Switch 2 para realizar este análisis.

