El desarrollador en solitario YuWave trae a PC de todo el mundo su propuesta jugable Demon Lord: Just a Block. Una idea innovadora cuyas licencias suelen explotar los desarrolladores independientes en líneas generales. Un sistema de combate en el que los enemigos solo se mueven cuando lo hace el propio jugador dentro de una atmósfera caricaturesca. Bajo este experimento encontramos un título que, si bien no reinventa la rueda, se permite realizar pruebas jugables interesantes.
La historia nos transporta a la derrota del Señor Demonio. Este es el ser más poderoso que habita el mundo y ha visto cómo su trono ha sido usurpado por la Reina Heyla, además de haber sido mutilado hasta quedar reducido a una simple cabeza que únicamente puede rodar. Esta es la excusa perfecta para tomar el control del personaje y comenzar a explorar un mundo donde deberemos encontrar las múltiples partes de su cuerpo, reconstruirse y llegar dispuestos a reclamar lo que es suyo. Una historia sencilla, que resulta divertida gracias a chascarrillos y chistes, y que no busca tramas intrincadas, sino ofrecer una excusa para comenzar a jugar.
Un rey destronado y presa de sus movimientos
La mecánica del título es sencilla: encarnamos a este personaje, limitado a rodar por los distintos escenarios, donde el ritmo de los combates lo marca el propio jugador. Se trata de un roguelite en el que los enemigos solo se moverán cuando el usuario se desplace, haciendo que todo ocurra totalmente al compás. Es por eso que Demon Lord: Just a Block desafía al jugador a establecer estrategias y pensar siempre el siguiente movimiento. Cada decisión cuenta y cualquier fallo puede penalizar o alterar un combate que inicialmente parecía favorable. Una de las premisas básicas es ubicarse correctamente y tener presente que cualquier movimiento en falso puede convertirse en una encerrona creada por uno mismo. Para que todo sea más sencillo y dotar al juego de algo más de profundidad, se introducen diversas zonas con obstáculos: lugares oscuros para esconderse, baldosas de hielo que al pisarlas desplazan al personaje varios metros o mazmorras embrujadas repletas de fantasmas.
Como buen roguelike, el juego comienza con el protagonista en su trono y será necesario visitar diversas ubicaciones, siendo la sala del trono el centro neurálgico de Demon Lord: Just a Block. Es aquí donde se encuentran personajes no jugables que ayudan a proporcionar mejoras permanentes al protagonista para futuras partidas. Por otro lado, existe un centro de operaciones desde el que elegir entre más de una docena de armas. Algunas funcionan de manera muy eficiente, mientras que otras están totalmente desequilibradas. Con esto queremos decir que ciertas armas, tras apenas un par de mejoras, se convierten en herramientas totalmente destructivas y restan parte de la gracia a la estructura del juego. Otras, por ejemplo, funcionan correctamente, aunque requieren de dos turnos: uno para prepararse y otro para atacar. Es una jugabilidad entretenida, pero que en ocasiones pierde algo de frescura.

Aproximadamente 200 objetos que aportan profundidad y mecánicas
Uno de sus puntos fuertes es la profundidad que aportan los objetos al juego. Con cerca de 200 disponibles, permiten establecer todo tipo de configuraciones. Puedes lanzar shurikens, invocar llamas de fuego o incluso volverte invencible durante unos segundos. Sin embargo, al contar con tantas habilidades, también existen algunas poco útiles que, al generarse de forma aleatoria, pueden marcar negativamente el devenir de una partida. Otro aspecto destacable son sus jefes finales, que presentan una curva de dificultad bien medida, patrones de movimiento diferenciados y enfrentamientos muy acertados. En algunos casos se ofrecen homenajes a juegos de mesa de la talla de las damas, mientras que otros recuerdan claramente a propuestas como Snake.
En cuanto a su apartado gráfico, debemos mencionar que apuesta por un estilo colorista y alegre, aunque introduce una dirección artística algo simple que, si bien resulta caricaturesca, transmite la sensación de algo ya visto en numerosas producciones de este estilo. En términos de rendimiento, el juego se mueve de forma muy fluida y responde bien tanto a ratón como teclado, ofreciendo una experiencia completamente disfrutable.
En conclusión
Con Demon Lord: Just a Block encontramos un título creado por un único desarrollador, YuWave, que ha sabido sacar mucho partido a una mecánica tan diferente como la de hacer que el enemigo responda a cada movimiento del jugador, ofreciendo al mismo tiempo una experiencia variada. Se han introducido todo tipo de biomas, así como acertados enfrentamientos contra enemigos y jefes finales que, aunque algo deslucidos por su dirección artística, terminan dando forma a un juego que merece la pena.
*Agradecimientos a Jesús Fabre por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.
