La industria de los videojuegos basa mucho de su éxito en el factor nostálgico, sobre todo en el caso de los remakes y remasterizaciones de productos lanzados años atrás y completamente renovados. Algunos ejemplos los hemos visto hace poco, como Halo: Campaign Evolved, Assassin’s Creed Black Flag Resynced y Star Fox 64, entre otros. Quizás algo más desconocido pero mítico en PC, Defender of the Crown: The Legend Returns, regresa en una remasterización por su 40.º aniversario de la mano de Black Tower Basement.
El título fue lanzado originalmente en Commodore Amiga y en su momento fue un auténtico precedente y pionero, permitiendo una experiencia de estrategia con un derroche técnico espectacular para la época. Su trama nos pone tras la muerte del rey Ricardo, cuando la Inglaterra medieval se ha sumido en el caos. El jugador se convertirá en uno de los cuatro señores feudales que tienen la misión de expandir su territorio, hacer frente y conquistar el de los demás señores. Para ello contamos con la ayuda y confianza de Robin Hood, el legendario personaje que ayudará a que la corona caiga en las manos adecuadas.
Modalidades con sabor a clásico y moderno
En lo jugable incorpora unas mecánicas sencillas que se mantienen fieles a la fórmula original. La posición inicial en la partida y el éxito en los minijuegos dependen en gran medida del señor feudal que hayas elegido, conquistando siempre las mismas regiones. Tienes que tener mucho cuidado con tus decisiones porque esto puede implicar repetir nuevamente la partida. La moneda de oro es limitada y debe utilizarse para contratar tropas, además de recaudarla mediante impuestos en tus territorios o en los que conquistes. Si pierdes tropas, generarás un gran impacto económico, pero también será una ventaja para los invasores, que aprovecharán este momento de déficit de tropas y recursos para invadirte. Para que os hagáis una idea, es una fórmula muy parecida a la del juego de mesa Risk.
Encontramos dos modalidades de juego, el modo Retro y el Clásico, que siguen la fórmula original. El primero de ellos, como indica su nombre, es básicamente la esencia de lo que se ofrecía en el año 1986, mientras que el Clásico incorpora un lavado de cara técnico e introduce mejoras de calidad de vida para ayudar a aquellos que se inicien en el juego. En ambos modos contamos con mecánicas parecidas a las de Risk, teniendo batallas que desgastan a tus tropas y cuyos puntos de vida no se recuperarán, siendo más débiles para el siguiente enfrentamiento. Esto ocurre tanto con los jugadores como con la propia máquina, siendo una ventaja a tu favor y, al mismo tiempo, un inconveniente. El juego también cuenta con una serie de minijuegos que otorgan algo más de variedad y, al mismo tiempo, ayudan en la obtención de recursos y victorias.

Unas normas de combate que guardan gran parecido al juego de mesa Risk
Durante los combates podemos intervenir de distintas formas, como dando órdenes para dirigirlos, cambiando por completo la forma de realizarlos dependiendo del tipo de unidad que tomemos. Por ejemplo, la caballería ayuda mucho a franquear y rodear al enemigo, mientras que las catapultas tienen un buen uso desde la distancia. Esto suena bastante lógico, pero también se impone algo que, a nuestro juicio, resulta injusto, ya que, a pesar de la estrategia, suele ganar aquel que tenga el batallón más numeroso. Por otro lado, también es posible organizar o participar en torneos donde demostrar tus habilidades. Estos consisten en enfrentamientos continuos donde cada combate es más difícil que el anterior, compitiendo por la obtención de fama y gloria. Cuanta más tengas, mayor será la motivación de las tropas, repercutiendo en el dinero recolectado. Eso sí, si tú mismo organizas un torneo, durará un turno completo, tiempo que puedes aprovechar para gestionar otros recursos.
Un punto emocionante lo encontramos al atacar asentamientos enemigos, como las fortalezas, pudiendo saquearlas en busca de tesoros o asediarlas acabando con todo lo que se ponga por delante. Con el saqueo puedes acceder al lugar donde se ubica un gobernante enemigo y desafiarlo a un combate cuerpo a cuerpo. Estos son completamente interactivos y es posible bloquear o parar los ataques del enemigo para asestar los tuyos. Las opciones funcionan como un piedra, papel o tijera, teniendo un componente de aleatoriedad. También existe un pequeño minijuego donde bombardear la fortaleza con la catapulta, calculando la distancia de disparo para alcanzar puntos concretos de la muralla. Una vez se abra una brecha, se creará el lugar idóneo para atacar a las tropas enemigas.

Unos aspectos técnicos mejoradas
El último modo de juego que mencionaremos en Defender of the Crown: The Legend Returns es Reino, ofreciendo mucho más contenido y una experiencia totalmente inédita hasta la fecha. Al inicio de la aventura elegirás un señor feudal con un poder específico, permitiendo personalizar muchos más aspectos del reino. Este establece unas normas cercanas al género roguelike y, con el paso de las partidas, obtendrás más tropas, elementos y nuevas opciones que cambian las partidas. De esta forma, moveremos a nuestro personaje por la pantalla y le haremos luchar contra bandidos o señores gracias a un sistema de dados. Como es lógico, quien los lance y obtenga la mejor puntuación gana, aunque con pequeños trucos gracias a su sistema de cartas. Cada unidad tiene un valor que se representa en un mazo, por lo que deberás tener suerte también para conseguir un buen número y crear sinergias.
Los mencionados minijuegos de torneos y catapultas también hacen acto de presencia aquí, pero cambiando la mecánica por los dados y dando un giro totalmente nuevo a la partida. Además, debemos mencionar que Reino es la gran apuesta de Defender of the Crown: The Legend Returns, dando un vistazo completamente nuevo al título y ofreciendo partidas mucho más largas. Esto se debe a que los niveles de dificultad son crecientes gracias a una curva bien establecida, motivando a largo plazo y con la sensación de que las decisiones cuentan más allá del factor aleatorio. Esto, sumado a un lavado de cara integral en lo técnico, con modelados mejorados y texturas en alta definición, hace que el juego sea mucho más liviano y atractivo.
Conclusiones de Defender of the Crown: The Legend Returns
Defender of the Crown: The Legend Returns es una completa remasterización del juego lanzado en 1986 para Commodore Amiga, luciendo una estética retro, pero integrando al mismo tiempo factores de modernidad y cierta nostalgia. Como es habitual, se incorpora la opción de alternar entre el apartado gráfico retro y moderno, dando más la sensación de un juego que ha sido trabajado en sus diferentes aspectos. La fórmula original, junto a su modo Reino, hace que sea una compra asequible y justificada, no limitándose únicamente a remasterizar el original, sino que al mismo tiempo ofrece nuevo contenido que conserva toda su esencia.
*Agradecimientos a ICO Partners por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.