No paramos de decirlo: los metroidvania están más de moda que nunca, y buena prueba de ello es cómo mes a mes siguen llegando nuevas propuestas independientes que buscan hacerse un hueco dentro de un género cada vez más competido. Algunas apuestan por mecánicas innovadoras, otras por mundos con gran personalidad y unas pocas intentan combinar ambas cosas. Hoy os hablamos de Clockwork Ambrosia, un título recientemente llegado a PC de la mano de Realmsoft y OI Games, que además tiene detrás un desarrollo especialmente llamativo al haber tardado 14 años en completarse, buscando ahora una oportunidad dentro del catálogo de Steam.
Iris es la protagonista de esta aventura ambientada en un universo steampunk. La historia da comienzo cuando la joven se encuentra sobrevolando el cielo en su dirigible, momento en el que es atacada por un enorme dragón mecánico que termina derribando su aeronave. Tras el accidente, Iris acaba precipitándose hacia una misteriosa metrópolis escondida entre las nubes para finalmente caer a una superficie inferior completamente desconocida. A partir de aquí, el objetivo del jugador será ayudarla a regresar al cielo mientras se enfrenta a los numerosos peligros de una tierra dominada con puño de hierro por poderosos enemigos y criaturas mecánicas.
Clockwork Ambrosia traslada a los peligros de la superficie
Una de las principales particularidades que diferencian a Clockwork Ambrosia del resto de exponentes del género la encontramos en su profundo sistema de personalización de armas. El combate no se limita simplemente a disparar o atacar sin más, sino que permite modificar las armas de Iris para adaptarlas completamente al estilo de juego del usuario. El título proporciona inicialmente cuatro armas que, a simple vista, pueden parecer algo escasas, aunque pronto descubrimos dónde reside realmente su profundidad: cada una de ellas incorpora hasta cinco ranuras de personalización que permiten alterar radicalmente su funcionamiento.
Un buen ejemplo de esta personalización lo encontramos en el lanzamisiles, capaz de modificar completamente su comportamiento según las mejoras equipadas. En una configuración concreta puede disparar dos misiles simultáneamente, mientras que en otra lo hace en forma de T o atacando en varias direcciones a la vez, algo especialmente útil cuando estamos rodeados de enemigos o necesitamos cubrir diferentes ángulos de ataque. Este sistema no solo modifica el comportamiento ofensivo, sino que abre la puerta a una enorme cantidad de combinaciones creativas que convierten el combate en uno de los grandes atractivos del juego.

La modificación y creatividad con las armas es uno de sus puntos fuertes
Los modificadores aportan todavía más profundidad al sistema permitiendo cambiar el comportamiento de los proyectiles de formas bastante sorprendentes. Por ejemplo, los misiles pueden fragmentarse en metralla tras impactar o incluso dividirse en proyectiles más pequeños, creando explosiones secundarias y situaciones especialmente caóticas que terminan siendo muy útiles para anticiparse a los movimientos de los enemigos. Por defecto contamos con cinco ranuras disponibles, aunque es posible ampliarlas progresivamente, algo que incentiva enormemente la exploración y la experimentación al probar objetos, combinarlos o descubrir nuevas utilidades para acceder a zonas anteriormente inaccesibles o acabar con enemigos especialmente poderosos.
Precisamente, muchas de estas nuevas habilidades o mejoras se encuentran ocultas por el entorno, reforzando una de las bases fundamentales del género metroidvania: la satisfacción de descubrir algo que cambia completamente tu manera de jugar. Clockwork Ambrosia sabe muy bien cómo recompensar la curiosidad del jugador, haciendo que explorar cada rincón del mapa se convierta en una parte esencial de la experiencia y no simplemente en algo opcional.
Otro de los aspectos que más nos ha gustado del juego es la rapidez y comodidad a la hora de personalizar las armas. Cambiar modificadores o reorganizar las ranuras es un proceso ágil que apenas lleva unos segundos y que incluso puede realizarse dentro de los propios niveles, algo especialmente útil cuando queremos adaptar nuestra estrategia a un tipo concreto de enemigo o situación. Todo ello se presenta mediante una interfaz clara, sencilla y bastante intuitiva que facilita mucho la experimentación.

Gran valor en la exploración y descubrimiento de mejoras
Al final de determinadas fases, o incluso durante momentos concretos de la aventura, encontramos enfrentamientos contra jefes finales cuya propuesta nos ha recordado bastante a la saga Mega Man. Estos enemigos suelen aprovechar muy bien la temática del escenario donde aparecen y cuentan con patrones y habilidades específicas que obligan a aprender sus movimientos antes de derrotarlos. En las primeras horas no resultan especialmente complicados, pero conforme avanza la aventura su dificultad crece de forma progresiva, logrando un equilibrio muy acertado entre desafío y accesibilidad.
La exploración es, sin duda, uno de los grandes pilares de Clockwork Ambrosia. El avance se encuentra constantemente condicionado por la adquisición de nuevas habilidades que permiten regresar a lugares previamente inaccesibles y descubrir caminos ocultos. Durante los primeros compases el juego guía bastante al usuario para evitar que se pierda, aunque más adelante deja espacio para que sea el propio jugador quien tenga que orientarse y decidir hacia dónde avanzar. Este concepto de investigación constante, observación del entorno y aprovechamiento de nuevas capacidades está muy bien integrado dentro de su diseño metroidvania.
La variedad de situaciones en Clockwork Ambrosia también ayuda a que la aventura mantenga un ritmo interesante, encontrando desde fases centradas en plataformas hasta otras de carácter acuático o secciones donde los saltos en zigzag cobran protagonismo. Todo ello obliga al jugador a estar atento al escenario y a sacar el máximo partido a las habilidades disponibles mientras recorre bosques, pueblos, cuevas o instalaciones industriales de marcada estética steampunk.

Una de las bondades que encontramos, aunque tarda algo más de la cuenta en aparecer, es el sistema de viaje rápido, permitiendo moverse entre zonas de una manera mucho más cómoda y reduciendo considerablemente los tiempos de desplazamiento. Esto se agradece especialmente cuando el juego comienza a exigir revisitar zonas en busca de objetos o habilidades que inicialmente pasaron desapercibidas. El mapa no resulta excesivamente detallado, aunque sí lo bastante práctico como para orientarnos sin demasiados problemas.
Entre sus defectos encontramos algunos aspectos relacionados con la exploración. Uno de los principales es que la cámara permanece fija en todo momento, algo que en determinadas situaciones no termina de ayudar a visualizar correctamente el entorno o anticipar ciertos peligros, dificultando ligeramente la navegación por algunos escenarios.
Técnicamente, estamos ante un título que apuesta claramente por una estética retro con fuerte inspiración steampunk. El apartado visual utiliza un pixel art muy agradable acompañado de efectos en 2.5D que aportan una sensación adicional de profundidad a sus escenarios, algo especialmente notable en ciertos entornos industriales y urbanos. A pesar de tratarse de un desplazamiento en dos dimensiones, esta mezcla consigue aportar algo más de espectacularidad visual y dinamismo al conjunto. Además, los diseños de personajes son bastante agradables y recuerdan claramente a la estética manga.
En conclusión
Clockwork Ambrosia nos deja con un metroidvania realmente peculiar, donde la exploración adquiere un peso fundamental pero que además sabe diferenciarse gracias a un sistema de personalización de armas sorprendentemente profundo. Su combate resulta creativo y satisfactorio, mientras que sus jefes finales y curva de dificultad consiguen equilibrar accesibilidad y desafío, funcionando tanto para recién llegados al género como para jugadores veteranos que busquen algo diferente.
*Agradecimientos a Plan of Attack por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.