Los desarrolladores de Untitled Goose Game vuelven a la carga con otra propuesta disparatada y divertida. El equipo de House House nos presenta un juego que se ha viralizado y se ha convertido en uno de los más jugados durante estas últimas semanas. Os hablamos de Big Walk, un título que es totalmente disfrutable con dos jugadores, pero que resulta mucho mejor en cooperativo con mucha más gente y proporciona horas y horas de carcajadas.
Los videojuegos multijugador, ya sean cooperativos o competitivos, suelen ser muy divertidos. Estamos acostumbrados a cooperar en títulos del género FPS a través de escuadrones y escaramuzas, pero también existen experiencias muy divertidas como Friday the 13th, donde debemos evitar que asesinen a los jugadores. Estos títulos requieren de una curva de aprendizaje moderada y bastante tiempo para cada sesión, mientras que la propuesta de Big Walk apuesta por lo contrario: una experiencia con otros jugadores donde comunicarse, colaborar y unirse a una docena de participantes para vivir partidas desternillantes.
House House regresa tras Untitled Goose Game
Como su propio nombre indica, Big Walk nos enfrenta a la mayor caminata jamás pensada y House House ha sido la encargada de hacerla realidad. El objetivo es explorar este mundo, resolver puzles y recolectar numerosos objetos dispersos por los escenarios junto a otros once usuarios. Gran parte de la esencia del título reside en la sensación de descubrir, explorar y enfrentarse a situaciones caóticas y divertidas. La principal premisa consiste en aparecer en una isla de grandes dimensiones y llena de secretos, todo ello sin ninguna explicación y donde tendremos que buscarnos la vida. La experiencia es totalmente alocada y aleatoria, encontrando a cada esquina una herramienta que puede parecer no tener ningún sentido, pero que resulta ser la idónea para resolver un puzle más adelante.
Explorar la isla con amigos es muy divertido, con el objetivo principal de resolver pequeños puzles y recoger objetos, siempre comenzando desde un punto inicial hasta llegar al final. Big Walk apuesta por una gran sensación de libertad y una estructura lo más sencilla posible. De hecho, no hay ninguna interfaz que obstaculice la visión del jugador. Simplemente contamos con un pequeño indicador que muestra la posición de los brazos y si estamos portando nuestra mochila. Un mapa y una brújula son otros de los elementos que llevaremos con nosotros durante esta aventura. Estos resultan muy útiles, ya que ayudan a orientarse por la isla, localizar los puntos de interés donde se encuentran los puzles que debemos resolver e indican hacia dónde debemos dirigirnos a continuación.

El chat voz es tu principal arma
Como podéis suponer, el chat de voz es uno de los grandes protagonistas y la voz cobra especial importancia al restringir un poco la comunicación. No nos encontramos en una sala donde podamos escuchar a todos los jugadores al mismo tiempo, sino que existen diferentes métodos de comunicación que hacen que todo sea más complicado y divertido. Por ejemplo, encontramos walkie-talkies que no cubren largas distancias o megáfonos que permiten escuchar a otros jugadores desde más lejos, aunque dentro de un radio determinado. También encontramos objetos que aumentan la diversión, como los prismáticos para cubrir largas distancias o la pistola de bengalas para disparar prácticamente a cualquier cosa. Al inicio, el jugador parte desde el campamento base, recogiendo aquello que considere de utilidad y embarcándose junto al resto de compañeros de equipo.
La isla donde se desarrollan las partidas de Big Walk es de grandes dimensiones, con una extensión amplia y realista. Esta integra en su interior diferentes estructuras por las que escalar y utiliza colores llamativos que animan a explorarlas. Como podréis deducir, es un título concebido para más de dos jugadores dada su complejidad, llegando a abarcar el territorio más rápidamente, deambulando, cubriendo zonas de interés y pensando colectivamente cómo resolver el siguiente puzle. Este lugar resulta muy gratificante de explorar y, gracias al mapa, se añade una capa muy interesante a la experiencia. Todo lo que encontramos dentro de Big Walk merece la pena descubrirlo, desde rompecabezas que recompensan con más espacio de inventario hasta nuevas herramientas. Para no hacer spoiler, siempre hay algo que hacer o encontrar, además de rutas alternativas y formas más rápidas de desplazarse.

Un gran diseño de rompecabezas y objetos
El diseño de los puzles es exquisito, incorporando una buena variedad organizada en diferentes categorías y con mecánicas únicas entre sí. Estos suponen un pequeño desafío, pero no resultan realmente abrumadores, ya que contamos con diferentes herramientas para resolverlos, además de los brazos extendidos para levantar cualquier objeto o incluso nuestra propia voz. Hablando de esto, la resolución implica una comunicación constante y fluida, así como una buena coordinación en las fases que exigen plataformas. Un ejemplo que demuestra esto es una sala en la que hay luces en el interior y varios interruptores en el exterior, por lo que una parte del equipo debe entrar e ir indicando qué luces debe encender el jugador que se ha quedado fuera. Lo gracioso es que hay ciertos puntos donde todo queda insonorizado y no existe posibilidad de comunicarse, por lo que el azar juega un papel importante. Este es solo un pequeño ejemplo de lo ingeniosos que son sus desafíos y puzles, resultando muy divertidos y, en ocasiones, desternillantes.
La comunicación y la definición de estrategias son lo que hacen de Big Walk una aventura especial, donde el cooperativo cobra todo su sentido. En el apartado técnico, no encontramos un derroche visual que busque el ultrarrealismo, pero sí lo suficiente para proporcionar paisajes bonitos y un conjunto de escenarios que cumplen a la perfección. Los alocados diseños de los personajes, con forma de pato, llaman mucho la atención, al igual que la cuidada definición de todas las estructuras y animaciones. Las texturas han sido pulidas y definidas de manera eficiente, al igual que los efectos de luces y sombras, dividiendo la partida en fases diurnas y nocturnas. La banda sonora no cuenta con demasiadas piezas, pero las que podemos escuchar son de buena calidad. Lo más importante lo encontramos en su chat de voz, orientado a la proximidad y que obliga a que el equipo permanezca lo más cerca posible.
Conclusiones de Big Walk
Big Walk es uno de los juegos revelación de lo que llevamos de año, y no es para menos. Estamos ante un multijugador divertido y desternillante, donde la comunicación es el principal arma y en el que los puzles y la exploración cuentan con una buena capa de profundidad. Embarcarse en esa isla es emocionante, divertido y, sobre todo, caótico. Si buscas una experiencia online que disfrutar junto a tus amigos y con risas aseguradas, Big Walk es una propuesta muy recomendable.
*Agradecimientos a Popagenda por proporcionar una clave de Nintendo Switch 2 para realizar este análisis.