Carl el Mazmorrero – El webtoon llega al cómic de mano de Norma Editorial

Carl el Mazmorrero

Cuando alguien me pregunta por dónde empezar a explicar el fenómeno de Carl el Mazmorrero, siempre acabo divagando por tres frentes a la vez: la novela superventas, el spin-off televisivo en camino y, ahora, esta adaptación al cómic que ha llegado de la mano de Norma Editorial. Y es precisamente de este último formato del que quiero hablaros hoy, porque tras devorar la novela original hace meses, tenía muchísima curiosidad por ver cómo se traducía todo ese despropósito gamberro y sangriento al lenguaje visual del webtoon.

Para quien todavía no conozca la premisa: Carl es un veinteañero sin rumbo que, mientras cuida de la gata de su ex a las tantas de la madrugada, ve cómo el planeta entero queda arrasado por una corporación alienígena. Junto a Princesa Dónut, su inesperada compañera felina, se ve arrastrado a una mazmorra kilométrica emitida como reality show para toda la galaxia, en la que cada nivel superado significa sobrevivir un poco más y cada tropiezo puede ser el final definitivo.

Carl el MazmorreroSobre la autoría: de la novela autopublicada al fenómeno adaptado

Matt Dinniman es el responsable original de esta locura. Empezó publicando la saga por su cuenta en 2020 y, entrega tras entrega, fue construyendo una base de lectores tan fiel que terminó llamando la atención de las grandes editoriales hasta convertirse en superventas del New York Times. Para esta novela gráfica, Dinniman no se ha limitado a ceder los derechos: ha supervisado personalmente el diseño de los personajes y el guion, así que el resultado sigue teniendo su sello, aunque el trabajo de adaptación del guion corre a cargo de Tevagah, mientras que el dibujo lo firma el estudio estadounidense Laurel Pursuit, especializado en cómics de fantasía y acción en formato webtoon. De hecho, este tomo no es una obra inédita: recopila los capítulos que se publicaron originalmente de forma digital en Webtoon a partir de julio de 2025, así que quien siga esa plataforma ya habrá visto buena parte de este material.

Aquí es donde más se nota la procedencia del proyecto. El estilo de Laurel Pursuit bebe directamente de la estética webtoon: líneas limpias, colores planos y muy saturados, y una composición pensada originalmente para el scroll vertical más que para la página impresa tradicional. Eso se traduce en viñetas muy dinámicas en las escenas de acción, con Carl abriéndose paso a golpes (sí, en calzoncillos, como manda la tradición) de una forma que transmite ritmo y violencia sin perder el tono desenfadado. Princesa Dónut, por su parte, es un acierto total en el apartado visual: su diseño logra ese equilibrio entre lo entrañable y lo inquietante que tan bien funciona en la novela, y personalmente creo que se roba la mayoría de las páginas en las que aparece.

Dicho esto, no todo es perfecto en el plano formal. El formato del tomo obliga a encajar viñetas pensadas para pantalla en un tamaño de página más reducido de lo habitual en el cómic americano, y eso hace que en algunos puntos el texto de las fichas de habilidades y los mensajes del sistema queden diminutos, casi ilegibles si no te acercas bien el libro. Es un problema menor, pero cuando gran parte del humor de la saga reside precisamente en esas notificaciones sarcásticas de la IA, apetecería que se les hubiera dado un poco más de espacio.

Del texto a la viñeta: cómo se adapta el humor

La gran pregunta que me hacía antes de abrir el tomo era si el humor tan particular de Dinniman, construido en gran parte sobre la voz narrativa en primera persona de Carl, sobreviviría al salto a un formato donde ya no hay ese monólogo interior constante. Y la respuesta es: a medias. Tevagah hace un trabajo sólido trasladando los diálogos más mordaces y conservando los momentos de humor negro más icónicos, pero inevitablemente se pierde parte de esa sensación de estar escuchando a un tipo cualquiera despotricando contra lo absurdo de su situación. A cambio, gana en inmediatez: ver el sarcasmo de la IA plasmado visualmente, con esas fichas de logros desbloqueados que tan bien conocemos los que jugamos videojuegos con sistemas de progresión, funciona estupendamente.

La historia, en cualquier caso, sigue de forma bastante fiel el arranque de la primera novela: el descenso a la mazmorra, el sistema de habilidades y clases, los primeros enfrentamientos contra goblins y demás criaturas, y esa mezcla constante entre la comedia gamberra y los destellos de un trasfondo mucho más oscuro y político de lo que aparenta a simple vista. Como es habitual en la saga, bajo la capa de chistes sobre Magic the Gathering y referencias pop se esconde una crítica bastante afilada al entretenimiento como espectáculo deshumanizante, y ese contraste sigue funcionando también aquí, aunque de forma algo más superficial que en el libro original.

Carl el Mazmorrero¿Y qué me ha parecido como conjunto?

Como primera entrega de una adaptación que promete continuar, cumple perfectamente su función: plantea bien la premisa, respeta el tono de la saga y deja con ganas de más. No creo que sea el punto de entrada ideal para quien busque toda la profundidad y el sarcasmo verbal que caracteriza a la novela, porque parte de esa magia depende de estar metido en la cabeza de Carl durante cientos de páginas. Pero como complemento para quien ya es fan de la saga, o como puerta de entrada más ligera y visual para quien todavía no se ha atrevido con el tocho original, funciona muy bien.

El acabado editorial también merece una mención: 304 páginas a color en formato rústico con solapas, a un precio que se mueve en línea con el resto de cómic americano de Norma, sin resultar caro para lo que ofrece en extensión. Si la editorial mantiene un ritmo de publicación razonable entre volúmenes, creo que Carl el Mazmorrero en formato cómic tiene margen de sobra para hacerse un hueco entre el público que ya sigue el género en manga y manhwa, sobre todo en un momento en el que el litRPG está viviendo un auge enorme en España.

En definitiva, si ya conocéis y disfrutáis la novela de Matt Dinniman, esta novela gráfica es una forma estupenda de revivir el arranque de la historia con un vistazo completamente distinto, gracias al trabajo visual de Laurel Pursuit. Y si todavía no os habéis atrevido con Carl y Princesa Dónut, este primer tomo puede ser una manera más accesible y rápida de comprobar por qué medio internet lleva meses hablando de esta pareja protagonista tan disfuncional como carismática.

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