La secuela de uno de los videojuegos de aventuras más reconocidos de los últimos años ya está aquí. En 2020, el estudio Out of the Blue Games sorprendió a los jugadores con Call of the Sea, una aventura de exploración en primera persona inspirada en el universo de H.P. Lovecraft que logró una gran acogida tanto por parte de la crítica como de la comunidad. Los desarrolladores de juegos como American Arcadia, tras un tiempo de reposo, llega su secuela directa, Call of the Elder Gods, una nueva historia ambientada treinta años después de los acontecimientos originales, en la que deberemos resolver un nuevo misterio.
La trama de Call of the Elder Gods nos pone en la piel de Evangeline Drayton, una joven estudiante universitaria atormentada por sueños recurrentes sobre otro mundo. En ellos recibe el mensaje de encontrar una misteriosa estatuilla y salvar a una raza desconocida. Para llevar a cabo esta misión unirá fuerzas con un viejo conocido de los fans de la saga, Harry Everheart, quien ya apareció en la primera entrega y que también está sufriendo visiones relacionadas con una extraña sustancia negra. A ellos se suma la presencia de Nora Everheart, quien, tras su fallecimiento, ejerce como narradora omnisciente de los acontecimientos.
Una historia independiente a Call of the Sea pero con ciertos guiños
Uno de los aspectos más interesantes de esta secuela es que no es necesario haber jugado a Call of the Sea para disfrutarla. Aunque conecta directamente con los hechos de la primera entrega, se presenta como una aventura bastante independiente. Eso sí, quienes ya conozcan el original encontrarán numerosos guiños, referencias y detalles narrativos que ayudan a unir ambos títulos dentro del mismo universo. Como ya sucedía en la primera parte, el ritmo narrativo arranca de forma pausada, pero poco a poco gana intensidad hasta atrapar al jugador y despertar el interés por descubrir todos los secretos que rodean al misterio.
En lo jugable, el título mantiene las bases establecidas por su predecesor, ofreciendo una aventura en primera persona centrada en la exploración y la interacción constante con el entorno. Los escenarios están repletos de objetos con los que interactuar, pistas ocultas y herramientas que posteriormente tendrán utilidad dentro de los puzles. Estos rompecabezas están muy bien integrados dentro de la aventura y, en muchos casos, presentan varias capas de resolución, obligando al jugador a conectar pistas obtenidas en diferentes zonas o momentos del juego.

Un diario y un sistema de pistas que ayudan a los más novatos
Para no perder detalle, la protagonista dispone de un diario donde se registran automáticamente pistas, anotaciones y deducciones importantes. Esto resulta especialmente útil a medida que la dificultad aumenta progresivamente, ya que algunos puzles pueden llegar a ser realmente desafiantes, aunque siempre satisfactorios de resolver. Entre los retos encontraremos descifrado de idiomas desconocidos, interpretación de notaciones musicales o reconstrucción de hechos mediante la observación del entorno. Además, una de las novedades más destacadas es la posibilidad de alternar entre ambos protagonistas para resolver desafíos de forma cooperativa, aportando variedad y un soplo de aire fresco al desarrollo.
Para aquellos jugadores que puedan quedarse atascados, Call of the Elder Gods integra un acertado sistema de pistas que facilita continuar la aventura sin romper el ritmo de la experiencia. No obstante, uno de los aspectos que puede llegar a resultar algo frustrante es que prácticamente cada interacción activa diálogos que no pueden saltarse, obligando a escuchar líneas que en muchas ocasiones ya hemos leído previamente. La duración ronda las ocho horas, aunque puede extenderse notablemente dependiendo de la habilidad del jugador para resolver los rompecabezas.

En el apartado técnico, la evolución respecto al original resulta más que evidente. El salto a Unreal Engine 5 se traduce en escenarios mucho más amplios, detallados y visualmente llamativos. La variedad de entornos resulta especialmente destacable, llevando al jugador desde instalaciones militares hasta desiertos o localizaciones nevadas, siempre con un fuerte énfasis en la exploración. Los efectos de iluminación y sombras ayudan a reforzar la inmersión, mientras que los personajes muestran una identidad visual mucho más marcada. Todo ello se complementa con un sólido doblaje al inglés y unos diálogos bien escritos.
En conclusión
Call of the Elder Gods es una secuela más que notable de Call of the Sea. Su capacidad para ofrecer una historia independiente sin perder los vínculos con el original, unos personajes carismáticos y una gran colección de puzles ingeniosos convierten esta aventura en una propuesta muy recomendable. Además, sabe adaptarse a todo tipo de jugadores gracias a su sistema de pistas, permitiendo que tanto veteranos como recién llegados disfruten de un misterio repleto de referencias lovecraftianas y acertijos bien planteados.
*Agradecimientos a Out of the Blue Games por proporcionar una clave de Nintendo Switch 2 para realizar este análisis.