Desde su llegada hace unos meses, The Relic: First Guardian es un juego que ha cosechado críticas diversas y donde el feedback de la comunidad y el compromiso de su desarrolladora han sido claves para mejorarlo poco a poco. Project Cloud Games y Perp Games acercan una experiencia que te hace sentir atrapado desde el inicio, con una experiencia de acción que propone combatir de una forma diferente, donde sus más de 80 jefes cuentan con mecánicas únicas y las armas y su dominio son tus principales aliadas.
Este es un título que ha llegado recientemente a las tiendas en formato físico para PlayStation 5 de la mano de Meridiem y esta es la ocasión perfecta para ponernos a los mandos de esta experiencia y comprobar si, tras varios meses de actualizaciones, ha mejorado. The Relic: First Guardian nos sorprende desde el primer momento por su tono sombrío, comenzando en los primeros minutos dentro de una cueva y destacando desde el inicio su atmósfera lúgubre y gris. En nuestros primeros pasos nos aproximamos a una granja, donde los gritos y la desolación dejan claro que nos encontramos ante un mundo devastado y colapsado.
Reúne los fragmentos de la reliquia para recuperar el reino de Arsilthus
Su trama nos pone en lo que los juegos soulslike nos tienen acostumbrados: un viaje a través de recuerdos, civilizaciones masacradas y donde la poca información la encontramos a través de diarios y objetos. El próspero reino de Arsilthus, donde hace mucho tiempo gobernaba la paz, cayó en la ruina tras ver cómo la reliquia que mantenía todo el orden fue destruida. Fruto de esto, se generó la presencia de una serie de seres que aparecen cuando detectan que las almas humanas son abrumadas por el dolor, la maldad o la sensación de vacío. Este es el momento perfecto para que estos tomen el control de ellas, no solo para dirigirlas, sino para convertirlas en auténticas criaturas demoníacas que acabarán con toda forma humana y repetirán ese mismo ciclo hasta acabar con toda la población.
El jugador asume el papel de uno de los guardianes de la reliquia, al que se le ha encomendado reunir todos los fragmentos dispersos por este reino con la finalidad de restaurar la paz. Uno de los puntos que sorprende de su trama y con los que juegan los soulslike es centrarse en lo devastado, lo acabado y desolado. The Relic: First Guardian no busca eso, da más protagonismo a aquellos que han sobrevivido, que se encuentran entre nosotros y que recuerdan con memoria lo que antes fue su hogar y nosotros, como protagonistas, debemos recuperar. Esto hace que no solo nos convirtamos en un auténtico dominador del combate físico y con armas, sino en el sacrificio para recuperar la memoria y la paz.

Una mezcla de soulslike tradicional y RPG
Cuando nos ponemos a los mandos por primera vez en el título encontramos mecánicas del género soulslike más tradicional, encontrando un mundo que ir recorriendo tras pistas que proporcionan más información del siguiente fragmento de reliquia y que llevará a continuar recorriendo ciudades en búsqueda de enemigos y jefes. Algo que nos ha recordado mucho a Elden Ring, pero de una forma más permisiva, es que no todos los puntos de interés se encuentran indicados en el mapa del juego, por lo que proporciona esa sensación de estar indefenso durante el camino y fomenta una mayor exploración en ciudadelas o pueblos mediante manuscritos o recuerdos de civilizaciones en ruinas.
En cuanto a su sistema de combate y jugabilidad, mencionar que se encuentra a caballo entre un RPG clásico y un soulslike, integrando elementos de ambos para proporcionar una fórmula jugable más sencilla de controlar y comprender. Como es lógico, se centra en los ataques cuerpo a cuerpo con espada y escudo, armas con dos manos, dagas, bastones y varas y una espada que prima los ataques a una distancia mayor. Como fruto de las reliquias que hallemos se añadirán elementos mágicos ligados a estas y se abrirá un árbol de habilidades que se centra en cada arma, permitiendo al jugador perfeccionar la que más le guste y explorar distintos tipos de configuraciones. Estas son muy útiles, sobre todo en los jefes, ya que algunos son resistentes a distintos tipos y vulnerables a otros, por lo que elegirlas con acierto es clave para ganar.

La importancia de su sistema de parry y mejora de armas
Cuando te enfrentes a un enemigo, The Relic: First Guardian no apuesta por la rigidez y el timing de las mecánicas souls, pudiendo moverte de una manera más libre pero precavida y haciéndolo más accesible, pero no más fácil. Esto puede parecer un acierto en cuanto a su premisa, pero es quizás uno de los aspectos que condenan su jugabilidad. En los enfrentamientos uno contra uno, tener esa libertad es fantástico, pero cuando varios enemigos se unen en grupo se produce un auténtico caos debido a no poder fijar objetivos o tener esas posiciones rígidas del soulslike, resumiéndose en una auténtica lluvia de golpes sin sentido que acabará con el jugador en segundos. Esto es algo que también ocurre con algunos de los jefes, que pecan de un estilo de combate que apenas da un respiro, asestando golpes sin ton ni son y que no proporcionan la oportunidad de acercarse o, al menos, plantarles cara. Es por eso que, en este caso, el sistema de parry del que quiere presumir al inicio de la aventura sí que gana más protagonismo, por lo que este punto queda desmedido. Eso, al mismo tiempo, le resta factor estratégico y hace que todo enfrentamiento peque de repetitivo.
En cuanto a sus mapeados, indicar que el título se divide en tres zonas amplias donde se dispersan todos los fragmentos de reliquia. Estas áreas son visibles, pero no lo que contienen en su interior, fomentando un aliciente de exploración, pero que también expone al jugador en cierta medida al desconocer qué encontrará, algo clásico del género. Conforme encontremos ubicaciones, se añadirán puntos de interés que dan una de cal y otra de arena, que llevan a lugares interesantes como bosques o colinas repletas de enemigos. En otras ocasiones representan otra evidencia, como la sensación de que nos encontramos en un mundo completamente vacío y viendo cómo, en muchos momentos, corremos de un lado a otro, derrotamos enemigos y jefes y poco más, cayendo en un repetitivo bucle. Eso sí, se agradecen algunas pausas que realiza el juego para fomentar fases de exploración que rompen con esta tónica. Por el resto, misiones que siguen un patrón de pista, llegar a un lugar plagado de enemigos y batalla contra un jefe.

Una cuidada edición física por parte de Meridiem con multitud de detalles
Dediquemos un pequeño espacio de nuestro análisis para hablar de la cuidada edición física que ha traído Meridiem a nuestro país y que ya está disponible en tu tienda de videojuegos más cercana. Esta llega con el videojuego en físico en caja y acompañada de una steelbook con motivos de nuestro protagonista y una moneda basada en el mundo del juego. Para aquellos que agradezcan más los detalles y curiosidades, se verán recompensados con una caja coleccionable donde encontramos el libro de arte con diferentes artes y diseños, el mapa del juego y un código de descarga con una armadura exclusiva. Si también lo prefieres, puedes adquirir únicamente el título con dos DLC exclusivos.
En lo técnico encontramos algunas luces y sombras. En primer lugar, hace hincapié en el gran trabajo que se ha realizado en el diseño de escenarios y atmósferas, trayendo un mundo lúgubre y sombrío en el que el trabajo de iluminación y partículas es espectacular. Todo esto se ve ensombrecido por aspectos como una cámara muy torpe que colisiona con elementos como las paredes o vegetación, provocando que dirigirla y ver qué hay a tu alrededor sea un desafío. El diseño del protagonista, enemigos y jefes es bastante cuidado y trabajado, pero no el de los NPC, pecando de vagos y con diseños poco variados.
En conclusión
The Relic: First Guardian ya se encuentra en formato físico en nuestro país y nos trae un juego que llegó hace pocos meses y que se ha ido puliendo poco a poco, pero al que todavía le queda trabajo por delante. Es una buena mezcla de elementos soulslike y RPG, pero es presa de sus propias mecánicas, creando una experiencia que se descompensa y se vuelve injusta en el combate, con su sistema de cámara o de parry. Eso sí, su jugabilidad dinámica y accesible para todo tipo de jugadores, un acabado en los diseños de los escenarios excepcional y unos efectos técnicos son motivos para la esperanza de un juego que necesita continuar actualizándose para lucir todo su esplendor.
*Agradecimientos a Meridiem por proporcionar una clave de PlayStation 5 para realizar este análisis.
