Meridiem traerá esta semana en versión física el metroidvania The Good Old Days. La distribuidora busca dar mayor visibilidad a la obra de Aksys Games, ofreciendo una aventura en la que un grupo de niños debe reunir una gran cantidad de dinero en un solo día. Con una premisa que recuerda claramente a Los Goonies, el proyecto cuenta además con la colaboración de Ryoh Tazaki, conocido por trabajos como Dandy Dungeon.
La inspiración en la obra de Steven Spielberg queda patente desde el inicio. La historia se desarrolla en Arostia, donde Sean, Bruce, Doc y Foodie forman el grupo de Los Noogies, decidido a encontrar un tesoro escondido. Tras la desaparición del padre de Sean y una deuda de 30.000 dólares, sus amigos quedan atrapados en unas celdas subterráneas. Mientras tanto, un usurero reclama el dinero, y otros antagonistas como Biff, Chuck, Frank y su madre también intentan hacerse con él. Todo ello da pie a una aventura con un claro aroma ochentero.
Una aventura en busca de un gran tesoro
En The Good Old Days deberemos sobrevivir a lo largo de un único día explorando la ciudad para rescatar a nuestros amigos y encontrar el dinero. El subsuelo está repleto de peligros como murciélagos, ratas o fantasmas, mientras que la superficie también ofrece amenazas y secretos. El juego se enmarca dentro del género metroidvania, destacando especialmente por el uso de habilidades de los personajes.
A medida que Sean rescata a sus compañeros, puede utilizar sus habilidades únicas: bombas para abrir nuevas rutas, la fuerza de Foodie para mover objetos pesados, la velocidad y salto largo de Bruce, o el radar y salto vertical de Doc. Esta variedad aporta dinamismo a la exploración, permitiendo acceder a nuevas zonas y resolver situaciones de distintas formas.

Un título con múltiples finales
Las habilidades pueden mejorarse con el paso del tiempo, al igual que es posible conseguir equipamiento como trajes de buceo para explorar zonas acuáticas. Además, el juego cuenta con Nueva Partida+, permitiendo conservar mejoras y fomentando la rejugabilidad. Sin embargo, su duración es relativamente corta, aunque se compensa con la cantidad de niveles y secretos a descubrir.
No obstante, el título presenta algunos problemas. La dificultad en ciertas secciones de plataformas puede resultar frustrante debido a un control algo impreciso, con físicas que transmiten cierta torpeza. El intento de introducir mecánicas “pixel perfect” no siempre funciona, especialmente si no contamos con personajes como Bruce. Además, algunos protagonistas no están tan bien aprovechados, quedando relegados frente a habilidades más utilizadas como las bombas de Sean.

En el apartado técnico, destaca por su estilo visual propio, con personajes que evocan claramente la estética de los años 80. Sus animaciones son correctas y los escenarios presentan un diseño laberíntico lleno de detalles. El filtro CRT añade un toque retro que recuerda a los juegos de 16 bits, mientras que su banda sonora acompaña adecuadamente con composiciones bien integradas en la experiencia.
En conclusión
En conclusión, The Good Old Days es un metroidvania que apela directamente a la nostalgia, recordando a los clásicos de Los Goonies en NES. A pesar de su corta duración y de no explotar completamente el potencial de todos sus personajes, ofrece una aventura entretenida, con variedad de mecánicas y un diseño que invita a la exploración. Un título recomendable para quienes buscan una experiencia ligera, divertida y con sabor retro.
*Agradecimientos a Meridiem por proporcionar una clave de Nintendo Switch para realizar este análisis.