El acceso anticipado de RuneScape: Dragonwilds ya ha terminado y los propios jugadores fueron los que ayudaron de forma directa al equipo de desarrollo de Jagex a ir dando forma a este nuevo juego ambientado dentro del continente de Ashenfall. Una vez lanzado en su versión 1.0 y con la actualización Dowdun Reach, que añade aún más contenido y mejoras, es el momento de poder hablar largo y tendido de esta nueva aventura disponible en consolas y PC.
Para aquellos que no conozcan la franquicia RuneScape, es una de las sagas con más solera en el universo de los MMORPG y que, según el Libro Guinness, es el juego que más actualizaciones ha recibido desde su llegada en 2001. Muchos todavía recordamos aquellas partidas en nuestros navegadores de Internet Explorer con una premisa sencilla pero muy entretenida: explorar un vasto mundo, luchar contra numerosas criaturas y reunirnos con grupos de jugadores para combatir juntos. Han pasado 25 años desde que eso sucedió y la tecnología ha evolucionado para darnos estampas tan realistas y ricas en contenido como RuneScape: Dragonwilds.
La escucha a la comunidad de RuneScape: Dragonwilds trae muchas novedades y mejoras
El equipo de Jagex ha sabido consolidar a su comunidad desde el primer minuto con esta nueva evolución del juego tras su lanzamiento en acceso anticipado. Una de las claves para salir de este y lograr alcanzar el lanzamiento de su versión 1.0 ha sido gracias a la escucha activa de la comunidad, coordinándose y realizando las mejoras necesarias, pero con su propio toque. Es digno de elogiar que durante el desarrollo no exigieron más trabajo a su equipo, sino que lo ampliaron con más personas para llevar a cabo el proyecto. Lo que se cimenta bien desde un inicio da buenos resultados, como en el título del que os hablamos.
Dentro de nuestra aventura y análisis nos centraremos en esta versión 1.0 y su expansión Dowdun Reach. Este nuevo mapa es algo pequeño, lo que proporciona un mundo que a priori podría quedarse pequeño, pero no lo es para nada, ya que se han sabido aprovechar hasta los más mínimos espacios para dar una región viva y con contenido. Una de las bondades de este mapa es la presencia de caminos horizontales y, sobre todo, verticales, llevándonos a las alturas o las profundidades, triplicando las opciones del mapeado. Esta pequeña complejidad nos llevará por ciudades subterráneas, cavernas, la superficie con un mundo muy vivo y otro que se erige hacia los cielos con montañas y enemigos.

Nueva ubicación y numerosos biomas que visitar
Esta nueva ubicación permite a aquellos que deseen destinar su base a un lugar rico donde nutrir su inventario al mismo tiempo que asentar su campamento. Si eres una persona a la que le gusta construir, estás de enhorabuena, ya que la región se ha integrado con numerosos elementos donde crear tu propio hogar, del que reponerte de las misiones y protegerte de los numerosos enemigos e inclemencias. Si eres alguien que dedica más tiempo a explorar, también se adapta este lugar a ti, ya que establece muchas zonas seguras donde esconderse. Uno de los problemas que encontramos y que no se ha corregido es el de las estadísticas en las armas, incorporando un único aspecto, que es el del ataque, mientras que en otros reyes del género se han establecido algunas más que otorgan al armamento algo más de profundidad e impacto.
Las armaduras también siguen por el mismo camino que las armas y se dificulta a la hora de distinguir si hemos añadido algo que es equipamiento o un mero cosmético. Las armaduras tienen tres categorías que pertenecen a mago, guerrero y arquero, teniendo cada una de ellas, a su vez, bonificaciones de grupo y defensa dependiendo de lo que lleves equipado. Cada una tiene sus propias dimensiones y peso, que causan un impacto directo sobre tu personaje, haciéndolo más ágil o más lento, pero resistente a los golpes. También entran en juego los títulos, distinciones que se reúnen conforme logremos cumplir objetivos de historia y secundarios, dando habilidades pasivas y bonificaciones para que las armaduras de menor nivel se adapten a los combates más exigentes. Las armas, por su parte, tienen predilección por ser más efectivas contra ciertos tipos de enemigos, por lo que aconsejamos explorarlas para obtener ventaja en combate.

Un juego exigente pero gratificante en sus mecánicas jugables
Algo que siempre ha caracterizado a la saga RuneScape y de lo que Dragonwilds no iba a ser una excepción es su dificultad. Hay ataques que no es posible esquivar y enemigos que acabarán contigo en un abrir y cerrar de ojos, por lo que, si no eres tolerante a la frustración y a perfeccionar tus builds, no estás ante el juego correcto. Una de las características que radican en su dificultad es la presencia de los ataques cuerpo a cuerpo, como ya mencionábamos en parte por sus animaciones y que, una vez han comenzado, serán un golpe seguro. Por otro lado, ciertas criaturas son más ágiles que el propio jugador, por lo que habrá que pensar dos veces la estrategia. A esto hay que añadir que no existen elixires que regeneren tu vitalidad o resistencia, únicamente pociones que ayudan a reponer los puntos de habilidades. Echamos de menos opciones más versátiles como las que pudimos conocer en Valheim, pero lo reducido del mapa hace que los recursos y la variedad sean contados.
Si por algo destaca RuneScape: Dragonwilds es por proporcionar un RPG que pone especial énfasis en la supervivencia, sobre todo cuando nos movemos de un bioma a otro. Algunos de estos se encuentran conectados entre sí, pero la nueva expansión Dowdun Reach y el anterior, Felhollow, son completamente independientes. En este caso consideramos, a nuestro juicio, que Jagex se equivocó, ya que limita las mecánicas novedosas de estos dos biomas a estos mismos, por lo que, si vas a Dowdun Reach, no tendrás las de Felhollow y viceversa. Eso sí, una parte buena de esta mecánica es que la exploración se determina dependiendo del nivel del jugador y su equipamiento, por lo que se centra al jugador en que primero explore una región o bioma, adquiera la suficiente experiencia al recorrerlo minuciosamente y repita el proceso con el siguiente.

La importancia de la recolección de objetos y fabricar otros
Otro punto a favor que vemos es que, aunque pequeñas, las zonas y biomas se encuentran plagados de detalles que han sido diseñados a mano. Esto es bastante atractivo para un juego de mundo abierto como lo es RuneScape: Dragonwilds, centrado directamente en su historia, envolviendo todo en sus personajes y sin interrumpir en aspectos secundarios. Por ejemplo, uno de los principales aspectos en los que hay que centrarse es en la extracción de recursos, a la que hay que dedicar gran parte del tiempo, al igual que al saqueo de enemigos. Reunir todos los posibles ayuda a crear objetos, pero lo hace de una forma que consideramos excesivamente compleja. Por ejemplo, al construir un horno, es necesario reunir carbón, pero aquí se solicita un tipo de combustible específico con varios ingredientes y el susodicho carbón. Esto recae prácticamente en todo, llevando a usar una decena de objetos para fabricar uno. Esto aumenta el factor de supervivencia, pero, por una parte, lo vuelve algo frustrante. Existen muchos recursos para crear, pero no todos recompensan por igual, echando de menos armas que dirigir con ambas manos o mejoras de estas de una forma más directa.
Los dragones son uno de los recursos clave de RuneScape: Dragonwilds y estos hacen las veces no solo de enemigos, sino de una representación del poder. En esta ocasión se han introducido dos que hacen las veces de jefes de bioma, aunque aparecen con menos probabilidad debido a que surgen en encuentros aleatorios. No hay una lógica inquebrantable para decidir que un dragón aparezca en un momento concreto, pero sí que da el suficiente misticismo para que aparezcan en el momento más insospechado. Esto, junto a otros encuentros con enemigos más poderosos, refuerza la idea del factor de supervivencia cuando accedes a una región o te mueves entre biomas.

Más allá de lo jugable, debemos mencionar algunas mejoras en cuanto a calidad de vida que se han otorgado al juego y que lo vuelven más accesible y completo. La primera de ellas es la presencia de servidores dedicados, algo que aumenta y mucho la velocidad en la conexión y la tasa de ping, haciendo que las experiencias en solitario y cooperativas sean mucho mejores. También se introducen pequeños cambios que la comunidad había solicitado, como que al desmontar un objeto se obtengan todos los materiales de los que se construye o colocar puntos de viaje rápido en cualquier punto del mapa. Por otro lado, se han eliminado las limitaciones de recursos que transportar durante el viaje rápido, ayudando a que en zonas inferiores del mapa podamos recorrer muchas más y evitar el ir y venir hasta la superficie. Eso sí, el viaje rápido tiene un coste: las runas, encareciéndose el precio a mayor distancia. Por último, hay que mencionar otra mejora con la posibilidad de seleccionar la dificultad de los mundos para hacerlos más accesibles.
Conclusiones de RuneScape: Dragonwilds
RuneScape: Dragonwilds ha llegado con su nueva expansión y con una llegada a consolas y PC de una versión totalmente renovada que añade una gran actualización y el esperado contenido Dowdun Reach. Quienes ya se sumergieron en la experiencia verán cómo esta pequeña región proporciona una nueva forma de jugar gracias a sus mazmorras en montañas y en niveles inferiores de la isla. También se han introducido mejoras en cuanto a calidad de vida y jugabilidad solicitadas por la comunidad de jugadores. La creación de equipo y sus nuevas mecánicas aciertan, al igual que el factor de supervivencia, pero continúa cojeando en las pociones o las opciones de crear elementos curativos. Si eres un jugador que se sumerge por primera vez, te interesará saber que es un título de dificultad elevada pero gratificante; si ya has pasado antes por Ashenfall, te volvemos a dar la bienvenida porque te encantará.
*Agradecimientos a Jagex por proporcionar una clave de PlayStation 5 para realizar este análisis.