Milestone es una desarrolladora que nos tiene acostumbrados al género de la conducción con producciones como Monster Energy Supercross, RIDE, Screamer o MotoGP, entre otras. En su anuncio, nos sorprendió mucho no solo que apostara por la franquicia Hot Wheels, sino que desarrollase un mundo semiabierto. Hot Wheels Infinite Rush decide sumergirnos, gracias a las mentes del estudio, con una idea original, arcade y donde el coleccionismo es uno de sus pilares fundamentales.
Uno de los puntos que más nos gusta es la expansión que ha tenido Milestone durante estos últimos años, queriéndose desmarcar de las licencias de conducción o el realismo y apostando por dos juegos puramente arcade como este año con Screamer y un nuevo Hot Wheels. Estos vehículos de juguete siempre han estado en la vida de muchos y Hot Wheels Infinite Rush se aprovecha, y muy bien, del factor nostalgia con una fórmula que funciona bastante bien. Carreras a gran velocidad que no suponen hacerse con unos controles complejos, la profundidad creativa, su mundo semiabierto y coleccionarlos son factores que resultan muy llamativos y que evocan tiempos pasados.
Cuatro enormes islas con diferentes retos de conducción
Este es un título que no tiene ningún tipo de argumento. Simplemente, al iniciar el juego conocerás los aspectos básicos de cómo manejar el coche y comenzar a recorrer las cuatro islas que forman el título. Dentro de ellas se encuentran desafíos, coches de juguete, torneos y multitud de contenido. Uno de los cambios más significativos respecto a su antecesor es salir de la estructura lineal y tener cuatro mundos: Gearville, Wheelswood, Tentacle Bay y Drifty Temples. Estos han sido realizados con mucho acierto, proporcionando cuatro biomas y un mapa que marca diferentes ubicaciones, con carreras principales que son las que ayudan a avanzar a la siguiente isla y otras de color azul que son objetivos secundarios. De amarillo se localizan comerciantes con los que intercambiar las monedas de oro obtenidas con tus victorias a cambio de más vehículos, sonidos y efectos. También existen otros que recorren las calles y a los que habrá que pagar con otro tipo de moneda.
Uno de sus puntos negativos es lo artificial que resulta viajar entre una isla y otra, teniendo que utilizar un aeropuerto con su consiguiente tiempo de carga y perdiendo la oportunidad de acceder entre ellas, algo que rompe el factor de libertad. A la hora de jugar debemos mencionar que se ha trabajado mucho en la sensación de velocidad y los movimientos del volante. Estos corren a un gran kilometraje gracias a su propulsor. Las carreras se desarrollan en diferentes puntos de la isla y se han integrado muy bien los sets de vehículos y sus pistas, llegando a realizar los famosos loopings, curvas imposibles y rectas espectaculares.

Elige entre más de 150 vehículos distribuidos en cuatro categorías
Se cuenta con más de 150 vehículos que ir desbloqueando con el paso de las horas en el juego y que se integran en categorías como Flexi, Drifter, Racer y Titan. Los Drifter tienen muchísimas facilidades para derrapar en las curvas, los Titans tienen mejor control en terrenos complicados, los Racers son muy rápidos y, por último, los Flexis son los más equilibrados. Un acierto en Hot Wheels Infinite Rush es la presencia de eventos con una clase de coche específica o eligiendo entre unos cuantos, obligando al jugador a tener un dominio en la mayoría de sus clases. También encontramos eventos de derrape con un coche de carreras y asignar módulos. Estos se limitan a cuatro y mejoran los atributos para, por ejemplo, dar un impulso extra o que su derrape sea mayor.
El juego incorpora una buena cantidad de vehículos que desbloquear, así como opciones de personalización. La creatividad es otro aspecto que se da cita dentro del Creador de Pistas, pudiendo desarrollar tus propias trazas o con la posibilidad de colocar pegatinas y colores de pintura para dejar tu propia esencia. Esto hace que el título sea mucho más completo, incluyendo su multijugador con pantalla dividida de hasta cuatro jugadores o funcionalidades online. En sí, al ser un título con tanto contenido, agrada a la mayoría de jugadores, ya que encandilará a los que les guste la construcción y la personalización, a otros por el multijugador local o a quienes prefieran misiones y eventos de forma individual. Si encajas en alguno de estos ejemplos, no te va a defraudar. Lo que no nos ha terminado de gustar es su planteamiento en cuanto a su mundo semiabierto. Hay muchos lapsos de tiempo vacío entre evento y evento y la ausencia de una guía que te dirija a donde quieres ir hace que nos encontremos dando vueltas constantemente.

Un aspecto técnico que aboga por el realismo y el factor nostálgico
Algo que hubiera estado genial y que, incomprensiblemente, no se ha introducido es el viaje rápido y regresar a un lugar que ya hayamos visitado. Estos caminos entre un objetivo y otro se hacen realmente largos, no teniendo apenas desafíos entre medias y únicamente con el objetivo de derrapar o destruir para ganar puntos. En ocasiones podemos encontrar algún que otro objetivo secundario como acrobacias o sesiones de fotos, pero lamentablemente no son tan acertadas como el resto de contenido. Algunas carreras contra un tipo de personajes que se llaman los Temerarios se vuelven frustrantes con el paso de las horas, siendo algunas muy complicadas y otras relativamente fáciles, sin un término medio.
Técnicamente, el juego luce un aspecto realista, pero al mismo tiempo colorido y que emula a la perfección un mundo de juguete. A través del trabajo de diseño, se ha querido dar una experiencia infantil, pero que al mismo tiempo fusione ese realismo camuflándolo de experiencia arcade, algo que lo acerca al público infantil y adulto. Las islas han sido muy bien ambientadas, sobre todo algunas que cuentan con sets de piezas y objetos que hemos llegado a tener en casa o hemos visto por anuncios, algo que juega con el factor nostalgia. Sí que nos gustaría hacer hincapié en el interior de algunas zonas de las ciudades que integran las islas, pecando de vacías en muchos momentos y con ausencia de vida. Por otra parte, el motor de físicas da una de cal y otra de arena, teniendo brutales colisiones y generando un impacto muy leve y en otras actuando bien. Por último, nos gustaría mencionar la sensación de velocidad, que cumple eficientemente.
Conclusiones de Hot Wheels Infinite Rush
Hot Wheels Infinite Rush es un buen juego de carreras arcade que ofrece una amplia variedad de contenido, modos de juego como su multijugador local o eventos durante la partida. El poder competir a gran velocidad por estos sets de juguete es algo apasionante, más si eres un fanático de Hot Wheels o te encanta dar rienda suelta a tu creatividad. La sensación de vacío ensombrece el conjunto al igual que la nula conexión entre áreas, llevando consigo un tiempo de carga. Por el resto, es un videojuego muy recomendable para jóvenes y adultos que busquen recorrer multitud de escenarios sin pretensiones.
*Agradecimientos a Milestone por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.