Meridiem trae en formato físico un juego que podría haber pasado desapercibido para muchos, recuperándolo tras su paso por el formato digital. Hablamos de Frank and Drake, una curiosa aventura gráfica que no solo basa sus mecánicas en el point & click, sino que también destaca por un particular estilo visual cercano a la rotoscopia, muy atractivo a primera vista. La gran cuestión es si esta propuesta cumple también en lo jugable.
El título ha sido desarrollado por Appnormals y llega a tiendas gracias a una cuidada edición física de Meridiem. Nos encontramos ante una aventura con un fuerte peso narrativo y un enfoque donde lo surrealista se mezcla con la realidad. Controlamos a Frank y Drake, dos compañeros de piso que nunca se han conocido: uno trabaja de día y el otro de noche. Frank, además, sufre amnesia y escribe un diario para registrar sus recuerdos. Sin embargo, pronto comienza a sospechar que algo no encaja, especialmente cuando cree que su edificio podría no ser real y recibe una inquietante carta con una bomba cargada de anestésicos.
Dos compañeros de piso totalmente desconocidos el uno para el otro
Así comienza Frank and Drake, con Drake como protagonista inicial tras inhalar el gas. A partir de ese momento, empieza a percibir elementos de otra realidad, como figuras fantasmales que le envían mensajes cifrados. Para resolver el misterio, deberá colaborar indirectamente con Frank. Uno de los grandes aciertos del juego es el diseño de sus puzles, que incluyen desde organizar objetos mediante patrones hasta analizar cámaras de seguridad, desbloquear cajas fuertes o resolver laberintos. Estos desafíos no solo son entretenidos y en ocasiones exigentes, sino que se integran directamente en la narrativa.
La accesibilidad es otro de sus puntos fuertes. La interfaz es intuitiva y los objetivos están claramente definidos. Los objetos recogidos suelen utilizarse en el mismo entorno, evitando la frustración de tener que recordar elementos durante largos periodos. Además, cada objeto cuenta con descripciones y comentarios por parte de Frank, quien los trata casi como si fueran personas. Esto rompe la cuarta pared de forma sutil y añade personalidad al conjunto, registrando además pistas en su diario. La estructura del juego alterna ciclos de día y noche, modificando escenarios y perspectivas.

Un estilo de animación que imita la rotoscopia
La historia se desarrolla a lo largo de una semana, donde cada día permite elegir entre dos tareas distintas. Estas decisiones afectan a los eventos, puzles y partes de la narrativa que se experimentan, aunque el final principal se mantiene. Este sistema invita a la rejugabilidad, ya que no toda la información se revela en una sola partida. Aunque su duración es relativamente corta, el juego logra motivar al jugador a regresar para descubrir todos sus secretos.
En el apartado técnico, su estilo artístico es uno de sus mayores atractivos. La animación tipo rotoscopia ofrece movimientos fluidos y una estética muy característica, acompañada de contornos dinámicos que aportan personalidad visual. Los escenarios destacan por su variedad y por cómo cambian entre el día y la noche. A esto se suma una banda sonora diferenciada para cada protagonista: tonos más sombríos para Frank y composiciones más ligeras para Drake, reforzando su identidad.

En conclusión
En definitiva, Frank and Drake es mucho más que una simple aventura gráfica. Su estilo visual único, su accesibilidad y una historia intrigante hacen que destaque dentro del género. Puede parecer un título menor a simple vista, pero esconde una experiencia muy cuidada, original y con gran capacidad para atrapar al jugador desde el primer momento.
*Agradecimientos a Meridiem por proporcionar una clave de PlayStation 5 para realizar este análisis.