Los relanzamientos de videojuegos se han prodigado —y mucho— durante estos últimos meses. Hace no tanto os hablábamos del regreso de la saga Tomb Raider, teniendo todos sus clásicos de PlayStation a nuestra disposición. Algo que casualmente coincide con la colección de hoy es que también pertenece a la década de los noventa y fue desarrollada por Eidos: Fighting Force Collection.
Esta saga fue lanzada entre 1997 y 1999, cuando los títulos beat’em up estaban en auge y las tres dimensiones comenzaban a imponerse en el género. Si bien este estilo de juego fue sobreexplotado a finales de milenio, hay que decir que franquicias como Fighting Force aportaron un soplo de aire fresco. Aventuras poligonales, con mucha acción, escenarios que recorrer y, sobre todo, dosis de adrenalina para acabar con todos los enemigos que fueran surgiendo por el mapeado.
Dos juegos de la misma saga pero totalmente distintos
Para que os hagáis una idea, el primer Fighting Force no reinventó la rueda, sino que recogió elementos del género y los modernizó. Su planteamiento era un beat’em up puro y duro: avanzar, atacar enemigos y repetir el patrón hasta el final de la partida. Esto podría parecer repetitivo, pero no lo es, ya que sus escenarios siempre esconden algo —un arma o una nueva forma de jugar— que mantiene el interés. Su segunda entrega, en cambio, incorporó acción e infiltración al más puro estilo Metal Gear Solid, dando como resultado una evolución clara de la franquicia.
Fighting Force Collection reúne dos juegos de la misma saga, pero muy distintos entre sí, tanto en narrativa como en mecánicas. Esto implica que no es necesario haber jugado al primero para empezar con el segundo, ya que presentan tramas independientes, aunque compartan universo. El primero nos pone en la piel de Hawk Manson, Mace Daniel, Alana McKendricks y Ben Johnson, quienes deben derrotar al malvado Dr. Dex Zeng. Su estructura es lineal: avanzar por el escenario y enfrentarse a oleadas de enemigos a base de puñetazos, patadas, armas y combos. También incorpora mecánicas como carreras para derribar rivales o patadas voladoras.

Acción desenfrenada y elementos de infiltración
La pluralidad de movimientos es una de las características del título original, con cuatro personajes que presentan estilos de combate diferenciados, además de su evidente diversidad física. Fighting Force es un juego sin pretensiones: jugar, pelear y dejarse llevar por la acción. Su secuela trae de vuelta a Hawk Manson, ahora centrado en investigar las instalaciones de la Knackmiche Corporation, donde se realizan pruebas de clonación humana. ¿La solución? Recorrer el complejo con un arsenal de movimientos y armas mejorado, aunque en escenarios más laberínticos que requieren revisitar zonas para conseguir llaves o resolver pequeños puzles.
Fighting Force 2 introduce novedades interesantes, como un sistema de apuntado en primera persona, secciones de plataformas y un arsenal ampliado. Armas de fuego, granadas y combate cuerpo a cuerpo se combinan constantemente, obligando al jugador a equilibrar su uso, ya que la munición es limitada. Como colección, resulta muy variada, aunque el salto entre ambos títulos puede generar cierta confusión debido a que sus esquemas de control son completamente distintos.

Otro punto importante es que son juegos que no han envejecido especialmente bien, pese a su calidad. Sus controles difieren bastante de los estándares actuales, y en ocasiones la cámara no ayuda demasiado. Algunas acciones no responden de forma inmediata, lo que obliga al jugador a anticipar movimientos enemigos. Como mejora moderna, se ha añadido un sistema de rebobinado que permite repetir acciones y perfeccionar combos.
En el apartado técnico, destaca su dirección artística, notable para la época, con modelados poligonales suaves y llenos de personalidad. Las texturas y efectos de luz y sombra contribuyen a crear escenarios variados y bien diferenciados. No se han realizado mejoras gráficas profundas: se ha optado por adaptar el formato panorámico e incluir filtros que suavizan defectos visuales. La banda sonora mantiene el espíritu de la era de los 32 bits: pegadiza, aunque lejos de estándares actuales. También se agradece el rediseño de la interfaz y los filtros CRT que aportan un marcado componente nostálgico.
En conclusión
Esto es lo que ofrece Fighting Force Collection: dos juegos muy queridos por los jugadores de PlayStation que, aunque evidencian el paso del tiempo, conservan intacta su esencia para los más nostálgicos. Una recopilación de acción y beat’em up con mejoras de calidad de vida que resulta entretenida y revive el espíritu de las partidas noventeras.
*Agradecimientos a Limited Run Games por proporcionar una clave de Nintendo Switch para realizar este análisis.