Feastopia – Una ciudad bajo el mandato de una deidad

Análisis PC
Feastopia – Una ciudad bajo el mandato de una deidad
Feastopia

Los juegos de simulación y constructores de ciudades son muy populares tanto en consolas como en PC, siendo en ocasiones accesibles y en otras más complejos. Algo que sí tienen en común es que son títulos que exigen paciencia, exploración y planificación. Feastopia, que llega de la mano de White Star Studio, sigue estos cánones introduciendo estos elementos poco a poco, ayudando al jugador a construir a su ritmo y otorgando horas de diversión.

El estudio chino White Star Studio ha estado detrás de algunos juegos conocidos como Thriving City: Song, un simulador que bebe de ideas similares, pero en esta ocasión ha querido alejarse de la simulación tradicional de construcción de ciudades y centrarse menos en la trama argumental. Con Feastopia introducen elementos roguelike y se enfocan en unas mecánicas donde la comida tiene mucha importancia. De esta forma, contamos con un experimento por parte de la desarrolladora donde los elementos de repetición propios del roguelike, su aleatoriedad y dificultad progresiva otorgan una experiencia totalmente diferente.

Dango, una deidad que alimentar con gran parte de tus recursos

En Feastopia encontramos un juego que parece seguir las líneas de los constructores habituales, y así es, pero lo más complejo llega a la hora de tomar decisiones y equilibrar las necesidades de toda una ciudad. Su trama comienza en un país que vive en la abundancia, donde los humanos y un ser celestial llamado Dango mantienen una promesa sagrada. La entidad desciende del cielo en forma de huevo, y este debe ser cuidado con el mejor trato posible: si Dango está contento lanzará bendiciones y ayudará a la ciudad; de lo contrario, será un ser lleno de ira que castigará a la población. La prosperidad no depende solo de los humanos, sino del trato hacia esta deidad.

Uno de los elementos más característicos es que todo gira en torno a Dango y los sueños de los habitantes, quienes tienen objetivos y deseos que residen en una amplia oferta gastronómica. Al comienzo de cada partida es necesario elegir el tipo de mapa, recursos iniciales y bonificaciones, algo que tiene bastante importancia en el desarrollo. Podemos construir multitud de edificios como hogares para los ciudadanos, granjas de producción de alimentos y ganado, aserraderos para materias primas, sastres que mejoran herramientas o chefs que cocinarán todos los recursos alimenticios obtenidos. La eficiencia es una de las claves de Feastopia, por lo que colocar los edificios de forma estratégica hará que todo funcione de manera más eficiente y rentable.

Feastopia

El uso de los planos amplía las posibilidades

A medida que se cumplan objetivos y tareas se irán desbloqueando planos que permiten realizar construcciones más resistentes y eficientes. Sin embargo, aquí encontramos un pequeño problema: la incorporación de numerosas mecánicas aporta variedad, pero también puede resultar abrumadora por la gran cantidad de datos y sistemas que deben gestionarse. En el caso de los edificios ocurre algo similar, ya que detectamos que no hay demasiada variedad en este apartado. Inspirándose en sistemas vistos en la franquicia Anno, los trabajadores cuentan con capas de especialización que les permiten convertirse en cocineros o artesanos. Esto tiene un coste: cuanto mayor sea su rango o responsabilidad, mayor nivel de vivienda y alimento exigirán, obligando al jugador a equilibrar esta pequeña sociedad virtual.

Alimentar a la deidad tiene sus propios ciclos, donde deberán proporcionarse alimentos concretos para satisfacer sus necesidades. Al inicio son bastante sencillos, pero posteriormente la tarea se vuelve más compleja, requiriendo comidas, bebidas y platos que necesitan varios ingredientes. Cuando Dango realiza una solicitud es el momento de acceder al modo de construcción para ampliar la ciudad y encontrar los recursos necesarios. Aquí entran en juego los mapas generados aleatoriamente, que esconden materiales útiles en lugares remotos y obligan a expandir el asentamiento, mejorar planos y especializar ciudadanos para cocinar lo que la deidad exige.

Feastopia

Esto hace que la experiencia sea más dinámica y divertida, llevándonos en muchas ocasiones a improvisar o a sacrificar grandes cantidades de recursos para satisfacer las demandas. Cuando el huevo de Dango eclosiona, se inicia una contrarreloj donde habrá que alimentarlo con rapidez para evitar que su ira recaiga sobre el pueblo. Otro de los inconvenientes es que, al ser un juego tan profundo, Feastopia explica solo sus mecánicas básicas, dejando otras en segundo plano, lo que puede descolocar a jugadores menos experimentados. Además, siguiendo los cánones del género, cuando parece que la aldea prospera, la partida puede terminar por no satisfacer a Dango, algo que puede resultar frustrante para quienes no están acostumbrados a este estilo de juego.

En el apartado técnico, debemos destacar el mimo que la desarrolladora ha puesto en crear un mundo colorido, sencillo y atractivo. Todo está animado de manera correcta y se han implementado cinco biomas diferentes que aportan variedad a cada partida. Los diseños de personajes son adecuados, destacando especialmente el de Dango, que es el más trabajado en todos sus aspectos. En lo sonoro, contamos con una banda sonora de notas tranquilas acompañada de efectos ambientales como pájaros o viento, reforzando la sensación de juego relajante.

En conclusión

Feastopia es un título muy particular gracias a su combinación de constructor de ciudades con elementos roguelike. Destaca especialmente la mecánica de alimentar a una deidad cuya reacción puede cambiar por completo el rumbo de la partida, llevando al jugador a un nivel adicional de exigencia que no solo invita a relajarse, sino también a explorar, planificar e improvisar constantemente.

*Agradecimientos a Jesús Fabre por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.

Lo mejor:

  • Mezcla original de géneros:
  • Interesante sistema de Dango
  • Buen diseño artístico y atmósfera

Lo peor:

  • Curva de aprendizaje exigente
  • Variedad de edificios y construcciones
  • Los finales abruptos resultan frustrantes
7

Bueno

Argumento: - 7
Jugabilidad: - 7
Gráficos: - 7
Sonido: - 7
34 primaveras. Apasionado del mundo de los videojuegos y la comunicación. Fan de Zelda y Final Fantasy a partes iguales.
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