Bluey se ha convertido en uno de los iconos de las series infantiles en la actualidad. Sus colores vivos, los constantes cambios de escena y los capítulos de corta duración son algunos de los elementos que han contribuido a que esta familia canina sea tan reconocida. Bluey’s Quest for The Gold Pen llega aprovechando el buen momento de la franquicia para ofrecer una nueva aventura, en la que PM Studios ha querido crear un juego que desafíe a los más pequeños de la casa y que funcione como un buen acompañamiento para disfrutar en familia.
Todo ello se presenta mediante unos controles sencillos de aprender, explicados a través de un tutorial totalmente gráfico y con un lenguaje muy fácil de entender. El diseño del juego también utiliza un vocabulario accesible, de forma que los jugadores más jóvenes o con dificultades de lectura no solo puedan disfrutar junto a Bluey, Bingo y su familia, sino también aprender nuevas palabras e incluso comprender la historia. Todo ello supone un reto importante para la desarrolladora a la hora de crear un producto realmente accesible para todos los públicos.
Una aventura dibujada a mano que convierte a Bluey y Bingo en gansos
En Bluey’s Quest for The Gold Pen nos pondremos en la piel de la familia Heeler, que se encuentra en casa durante una aburrida tarde de lluvia y decide buscar formas divertidas e ingeniosas de pasar el tiempo. Bluey y su hermana Bingo están dibujando y creando sus propias historias imaginarias, en las que Bandit, su padre, ha robado el bolígrafo dorado, lo que les lleva a una tierra lejana. Dentro de este mundo de dibujo, Bluey y Bingo se transforman en gansos con el nombre de Bingoose y emprenden una aventura para alcanzar a Goldie Horns, su padre, en un universo imaginario escrito por Joe Brumm, creador de la serie original.
Las mecánicas del juego son muy sencillas y, salvando las distancias, recuerdan a videojuegos clásicos como The Legend of Zelda, pero en una escala más reducida. Encontramos escenarios coloridos y dibujados a mano con una cámara cenital, donde controlamos a Bingoose en fases de mundo abierto centradas en la exploración y la resolución de puzles sencillos. En cada uno de estos mundos temáticos, el objetivo principal es recolectar comida para los gansos y avanzar al siguiente, interactuando con pequeñas pruebas del entorno. Una vez completados todos, llega el momento de enfrentarse a Goldie Horn para recuperar lo que es suyo.

Una estructura muy sencilla y adaptada a un público infantil
Como era de esperar, Bluey’s Quest for The Gold Pen es un juego con una estructura muy sencilla, con secciones de plataformas pensadas para jugadores poco experimentados y diseñadas para reducir la frustración al mínimo. Los controles siguen la misma filosofía, mostrando en pantalla de forma clara qué hacer en cada momento, como desenterrar objetos o ejecutar acciones mediante secuencias de botones. No hay sistema de vidas ni posibilidad de perder: incluso al caer al vacío, el jugador reaparece inmediatamente en el mismo punto para volver a intentarlo. Cuando se recolecta suficiente comida, Chili, la madre de Bluey y Bingo, aparece para llevarlas volando a una nueva ubicación, aunque el jugador también puede seguir explorando antes de avanzar.
Uno de los puntos más destacados es la variedad de escenarios que visitaremos, como una mina abandonada, una montaña nevada o bosques frondosos. Los mundos no son idénticos entre sí, aunque comparten ciertas mecánicas, ofreciendo la suficiente variedad visual y jugable para mantener el interés. Esta diversidad, junto con la facilidad para recolectar recursos y avanzar, hace que la exploración sea dinámica y entretenida. Algunos biomas incluyen mecánicas específicas como patines de hielo, vagonetas o mochilas con propulsión, lo que aporta frescura a la experiencia. Sin embargo, uno de sus inconvenientes es la presencia de demasiado texto sin doblaje, lo que puede dificultar la comprensión para algunos jugadores más jóvenes.

En conjunto, Bluey’s Quest for The Gold Pen es un título claramente dirigido a un público infantil y juvenil, que hará las delicias de los fans de Bluey que busquen una experiencia sencilla en controles y dificultad. Visualmente es muy atractivo, tanto por su historia como por su estilo artístico, aunque el exceso de texto puede suponer una barrera para algunos jugadores, requiriendo en ocasiones la ayuda de un adulto. Aun así, PM Studios ha logrado trasladar de forma eficiente una experiencia originalmente pensada para móviles a consolas, dando como resultado un juego sólido y recomendable para los más pequeños de la casa.
En conclusión
En definitiva, Bluey’s Quest for The Gold Pen destaca por su estilo colorido y su capacidad para captar la atención visual del jugador más joven, invitándole a explorar pequeños puzles y rutas secretas con una jugabilidad accesible y directa. Su apartado artístico sobresale especialmente, no solo por el uso del color, sino también por representar a los personajes con un estilo de dibujo a mano muy característico, acompañado de una música pegadiza que encaja perfectamente con cada escenario.
*Agradecimientos a PM Studios por proporcionar una clave de Nintendo Switch 2 para realizar este análisis.