El que os escribe, desde su más tierna niñez, vio dibujos animados en televisión durante horas y horas. Los espacios ofrecidos por los distintos canales, ya fueran públicos o privados, dieron muchas horas de diversión y, sobre todo, videojuegos ambientados en sus aventuras. El uso de licencias ya no es algo que se utilice demasiado por parte de las desarrolladoras, y esto puede deberse también al declive producido entre 2007 y 2012, cuando todo producto tenía un juego con una calidad dudosa o no muy bien trabajado. Marsupilami 2: Salsa Palombia, coincidiendo con el estreno de su película en cines, decide resarcirse de ese mal sabor de boca y proporcionarnos un juego de mucha calidad y diversión.
Marsupilami 2: Salsa Palombia llega bajo el desarrollo de Ocellus Studio, estudio editado por Microids que ya nos ha traído icónicas sagas y juegos como Marsupilami: Hoobadventure o Los Pitufos: Dreams. Hemos jugado a ambos juegos con anterioridad y poco tenemos que decir: Marsupilami nos sorprendió gratamente en su primer episodio y sigue la estela del que os hablamos hoy, mientras que Los Pitufos: Dreams proporcionó a finales de 2024 un juego divertido y para todas las edades. Debemos hacer una mención especial a Meridiem, quienes han traído el juego en formato físico con una completa y cuidada edición.
Un plataformas inspiraciones de clásicos del género
Las comparaciones son odiosas, pero nos atrevemos a decir que Marsupilami 2: Salsa Palombia, guardando las distancias, ha visto su desarrollo y propuesta jugable influenciados por clásicos de plataformas en dos dimensiones y 3D de la talla de Donkey Kong Country, Crash Bandicoot o los recientes títulos de Rayman. Estas ideas quedan reflejadas con un estilo propio de este estudio para dar vida a la segunda entrega protagonizada por el marsupial, que propone niveles de plataformas frenéticos y entretenidos, con una curva de desafío y repletos de secretos y atajos que descubrir. Una fórmula que no solo anima a seguir jugándolo, sino a rejugarlo más de una vez para obtener el cien por cien de lo que ofrece la aventura.
Su trama nos pone justo después de los hechos de su primer título, Marsupilami: Hoobadventure, donde tomamos el control de los tres famosos marsupiales hijos de Marsupilami: Twister, Punch y Hope. Estos deben salvar el mundo de Palombia de las garras de la Momia y su melodía maldita, que asola y arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Lo bueno de esta puesta en escena es que cada uno tiene sus propias habilidades, comenzando por Twister, que es capaz de saltar por los aires y, al mismo tiempo, utilizar su cola como hélice para planear; Punch, capaz de realizar un salto giratorio a gran altura; y Hope, que se transforma en esfera y rebota contra enemigos y obstáculos que se encuentren a su paso. Parte de la mecánica no se basa solo en las plataformas, sino en la posibilidad de alternar entre ellos en momentos clave para deshacerse de peligros o llegar a puntos concretos, creando así una jugabilidad muy satisfactoria.

Tres personajes con distintas habilidades
Las fases destacan por ofrecer biomas bien diferenciados y, aunque son localizaciones genéricas que ya hemos visto en otras ocasiones, cumplen. Por ejemplo, recorreremos la selva al inicio del juego, pasando posteriormente a una ciudad que ofrece fases de día y noche o un pueblo con estética navideña, entre otros. Estos aprovechan mecánicas que las hacen únicas, como es el caso de la selva, donde se localizan lianas y frondosos árboles que podemos aprovechar para llegar de un salto a lugares lejanos. Por otro lado, la ciudad es una localización con más vida y elementos que están a tu favor, como lo son las cornisas de los edificios. Si por algo destacan los niveles es porque tienen una buena longitud y pueden ser jugados a gran velocidad, aunque también podemos pararnos a explorar y encontrar todos sus secretos.
Los niveles tienen un punto de inicio y otro de fin, pero cuentan con bifurcaciones que contienen frutas y notas musicales que utilizar para desbloquear los siguientes niveles e incluso combatir contra el jefe de zona. Marsupilami 2: Salsa Palombia tiene un buen componente de coleccionismo, ya que para acceder a los jefes de un bioma debes obtener al menos cuarenta notas musicales, un tercio de las 120 disponibles. Las frutas también se muestran en abundancia y se tienen en cada nivel un total de 500, que podremos obtener tanto en el modo de juego normal como en el modo Samba, donde las frutas se maximizan. A esto debemos sumar que cada una de las fases cuenta con un dojo oculto que ofrece un desafío, como recolectar fruta o notas, destruir objetos en un límite de tiempo o visitar una zona del mapa con más desafíos y notas que obtener.

Con su modo cooperativo la diversión se multiplica
Si en individual no es suficiente diversión, debemos mencionar que permite un modo cooperativo local donde podrán controlarse simultáneamente a estos simpáticos marsupiales. En este caso, las fases también cumplen muy bien su cometido, siendo jugablemente divertidas tanto en solitario como en compañía. Para aquellos que no estén tan acostumbrados a los juegos de plataformas o tengan menos experiencia, hemos de decir que Marsupilami 2: Salsa Palombia ha tenido esto en cuenta y es permisivo con numerosos puntos de control y vidas extra, haciendo que la tarea de superar los niveles sea menos frustrante. Para aquellos más experimentados, recomendamos que se juegue la partida en modo normal, aunque hemos de decir que los jefes suben el listón. Esto nos lleva a comentar que la dificultad puede cambiarse en cualquier momento de la partida y personalizar la experiencia en los momentos en los que puedas quedar atascado o quieras subir la exigencia del juego. Esto también es algo realmente útil cuando revisitemos niveles para obtener frutas o notas musicales, haciendo todo más amigable.
Si por algo destacan los niveles es por la buena sensación de velocidad que ha otorgado la desarrolladora. Todos los marsupiales pueden rodar y ganar velocidad, romper cajas y descubrir frutas, a diferencia de Hope, que también puede usar su habilidad para atacar. Algo que homenajea a la franquicia Donkey Kong Country es la presencia de pájaros que conectan secciones de los niveles o los barriles donde impulsarse a gran velocidad. Estas pequeñas señas de identidad que desde el estudio han querido proporcionar, aportando su propio punto de vista, ofrecen una experiencia gratificante y divertida.
En cuanto a lo técnico, debemos mencionar que, en cuanto a la propuesta de diseños y escenarios, guarda muchas semejanzas respecto a su primer título, pero peca de un menor diseño de enemigos, que tienden a repetirse. La resolución es muy alta, lo que permite ver todos los detalles de los escenarios, objetos y rutas ocultas, así como a los personajes con mucho detalle dentro de sus fases de alta velocidad. Todo lo que se encuentra en cada nivel tiene interacción, por lo que podrás destrozar una caja, colgarte de una liana o usar a los enemigos en tu propio beneficio. Los biomas son variados, pero pecan un poco de tópicos, con secciones que se basan en ubicaciones que ya hemos visto muchas veces en juegos de plataformas. Por parte del sonido, contamos con una banda sonora muy animada y con ritmos que acompañan de forma excepcional en todas las ubicaciones.
- Una extraña melodía se ha extendido por toda Palombia… y, de repente, todos los animales empiezan a bailar sin control, sumiendo la jungla en el caos más absoluto
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Conclusiones de Marsupilami 2: Salsa Palombia
Marsupilami 2: Salsa Palombia llegaba con la tarea de subir el listón visto en su anterior título y la desarrolladora lo ha conseguido con creces. Encontramos una aventura de plataformas que toma tintes de los clásicos y lo ejecuta todo a su manera, con fases extensas y rejugables, labores de recolección y coleccionismo, así como batallas contra jefes. Tanto si eres un experimentado en el género como un principiante, el juego es bastante benévolo en cuanto a puntos de control y vidas extra, por lo que, si quieres rememorar una de las series de tu infancia o buscas un plataformas divertido, esta es una buena opción.
*Agradecimientos a Meridiem por proporcionar una clave de PlayStation 5 para realizar este análisis.
