Mazinger Z no es solo una serie de animación japonesa de los años setenta: es, para varias generaciones de espectadores en España e Hispanoamérica, uno de los pilares fundacionales de su relación con el anime. Sobre esa base cultural tan sólida se construye Mazinger Z. La enciclopedia Vol. 2, la continuación del ambicioso proyecto editorial de Dolmen dedicado a analizar hasta el último detalle el fenómeno creado por Go Nagai.
El libro llega en un formato que ya deja claro el nivel de ambición del proyecto: tapa dura, formato 21×21 cm, 368 páginas a todo color. Se trata de una auténtica pieza de coleccionista, pensada tanto para leerse con calma como para consultarse puntualmente, algo habitual en el género de las enciclopedias temáticas que Dolmen ha ido consolidando en su catálogo dedicado a la cultura pop.
Su autor, J. Aurelio Sanz-Arranz, no es alguien que se haya acercado a Mazinger de forma oportunista. Es un declarado experto en cultura japonesa y fan del personaje desde la infancia, que ya dedicó cinco años de investigación y recopilación de material gráfico para dar forma al primer volumen de esta enciclopedia, publicado originalmente en 2012 y reeditado después con Dolmen. Ese primer tomo funcionaba casi como una tesis sobre la serie, con capítulos dedicados a su historia, su emisión en España e Hispanoamérica, sus personajes, sus máquinas y su apartado de audio y vídeo. Este segundo volumen no repite esa estructura, sino que amplía el foco hacia todo lo que rodea al fenómeno más allá del propio anime de 1972.
Y es en esa ampliación donde el libro gana buena parte de su interés. Según describe la propia editorial, este segundo tomo recoge secuelas del anime, mangas derivados, una galería de monstruos mecánicos, mercadeo diverso y varias entrevistas, algunas concedidas en exclusiva para la propia obra, además de un ensayo que conecta el universo de Mazinger con el mundo real. Es un enfoque más expansivo que el del primer volumen, y demuestra que Sanz-Arranz no se ha limitado a rellenar páginas, sino que ha seguido documentándose sobre ramificaciones del fenómeno que muchos fans desconocen.
Uno de los apartados que más destaca, según las primeras reseñas del libro, es precisamente la galería de monstruos mecánicos, esos enemigos de diseño casi delirante, criaturas con taladros, combinaciones de animales y tecnología imposible, que definieron buena parte de la identidad visual de la serie original. El volumen documenta cada uno de ellos con datos sobre su diseño, su aparición y su función dentro de la trama, convirtiendo esa sección en una suerte de bestiario definitivo del universo Mazinger.
El apartado visual es, de hecho, uno de los grandes reclamos de la obra. El libro combina ilustraciones, material promocional de época, capturas del anime y reproducciones de portadas de manga, lo que convierte su lectura en una experiencia más cercana al hojeo curioso que a la lectura lineal de un ensayo convencional. A esto se suman las entrevistas incluidas en el volumen, que aportan testimonios directos sobre cómo se vivió la creación y expansión del fenómeno desde dentro, dando al libro una dimensión casi documental que va más allá de la simple recopilación de datos.
Especial mención merece también el ensayo final, centrado en las conexiones entre la ficción de Mazinger y el mundo real, explorando cómo la idea de pilotar máquinas gigantescas dialoga con conceptos reales de ingeniería y robótica. Es un capítulo que eleva el tono del libro por encima del simple fanservice nostálgico y lo acerca a una reflexión más amplia sobre cómo la ciencia ficción de robots gigantes ha influido en la imaginación tecnológica de varias generaciones.
Como valoración personal, me parece un acierto que Sanz-Arranz haya optado por no repetir la fórmula del primer volumen y en su lugar explorar los rincones menos evidentes del fenómeno. Es fácil caer en la tentación de «más de lo mismo» en una segunda entrega de una obra de referencia, y aquí se nota la voluntad de aportar contenido genuinamente nuevo, especialmente en el terreno del merchandising, las secuelas y las entrevistas exclusivas, que no suelen encontrarse recopiladas en un solo volumen en español.
Si hay algo que matizar es que, por su propia naturaleza de enciclopedia visual y fragmentada, no es un libro pensado para quien busque una narrativa continua sobre Mazinger Z; quien prefiera esa aproximación más narrativa probablemente disfrute más del primer volumen, centrado en la historia y contexto de la serie original. Este segundo tomo funciona mejor como complemento de consulta y celebración visual del fenómeno que como lectura de un tirón, algo que conviene tener claro antes de adquirirlo.
En definitiva, Mazinger Z. La enciclopedia Vol. 2 consolida el trabajo de documentación de J. Aurelio Sanz-Arranz sobre uno de los iconos más importantes del anime de robots gigantes, y lo hace ampliando el terreno de juego hacia zonas del fenómeno que rara vez se documentan con tanto detalle en español. Un volumen de coleccionista, cuidado en su edición, y que funciona tanto para el fan que vivió la serie en su día como para quien quiera entender por qué Mazinger Z sigue siendo una referencia obligada dentro de la cultura pop japonesa. Recomendable para cualquier aficionado al anime clásico, al manga o simplemente a la nostalgia ochentera de los robots gigantes que un día pilotamos con la imaginación desde el sofá de casa.