Muchos jugadores han disfrutado y guardan con cariño numerosos videojuegos de ACE Team, un estudio que, pese a no contar con una presencia especialmente prolífica dentro de los grandes lanzamientos, ha sabido construir una identidad propia a lo largo de los años. Franquicias como Zeno Clash, Abyss Odyssey o Rock of Ages han demostrado la capacidad del equipo chileno para ofrecer propuestas originales y con personalidad. Su nuevo proyecto es The Mound: Omen of Cthulhu, un título que combina terror, supervivencia y mecánicas de extracción dentro de un universo claramente inspirado en la obra de H.P. Lovecraft.
Los mitos de Cthulhu se han convertido en una fuente de inspiración recurrente para el género del terror durante la última década y el legado de H.P. Lovecraft continúa muy presente en la industria. Sin embargo, The Mound: Omen of Cthulhu no apuesta por una aventura de terror tradicional. En esta ocasión nos embarcamos en un navío colonial español para adentrarnos junto a nuestra tripulación en los bosques del Nuevo Mundo con el objetivo de explorar el territorio, expandir la colonia y descubrir los misterios que esconde una naturaleza completamente corrompida por fuerzas desconocidas.
Una combinación cooperativa, de extracción y H.P Lovecraft como telón de fondo
Quienes esperen una experiencia centrada en la narrativa descubrirán rápidamente que esta actúa únicamente como punto de partida. El juego está claramente diseñado alrededor del multijugador cooperativo y la historia sirve como contexto para justificar las expediciones. El argumento se desarrolla principalmente mediante documentos y notas repartidas por el escenario que amplían el trasfondo del mundo, de sus personajes y de la misteriosa presencia que habita el bosque. A medida que avanzamos entre las distintas misiones iremos descubriendo nuevos detalles, aunque el verdadero atractivo reside más en las situaciones que se generan durante las expediciones que en la propia narrativa, que pasa a un segundo plano durante buena parte de la aventura.
La jugabilidad gira alrededor de las mecánicas de supervivencia y extracción. Cada misión nos transporta a una región concreta donde el objetivo consiste en recuperar tantos tesoros como sea posible y regresar con vida. Para ello disponemos de machetes, armas de fuego y un sistema de combate en primera persona donde la gestión de recursos adquiere una enorme importancia. El espacio del inventario es limitado y la munición escasea, obligando a medir cuidadosamente cada disparo. A todo ello se suma un sistema de progresión segmentado por zonas, donde cada región introduce sus propios niveles de dificultad, recompensas y monedas específicas para desbloquear mejoras o adquirir nuevo equipamiento. Aunque se trata de una progresión cíclica, el hecho de que cada escenario evolucione de forma independiente consigue aportar cierta variedad al desarrollo de la partida.

La cordura es uno de tus principales aliados
El auténtico enemigo no siempre son las criaturas que habitan el bosque, sino el propio entorno. Trampas, animales corrompidos y múltiples amenazas convierten cada expedición en una prueba constante de supervivencia donde la cooperación resulta imprescindible. Los compañeros adquieren un papel fundamental y la coordinación entre todos los miembros del grupo se convierte en la clave para superar las situaciones más complicadas. Además, el juego incorpora uno de los elementos más representativos del imaginario lovecraftiano: la locura. Cuanto más tiempo permanecemos dentro del bosque, mayor será el deterioro psicológico del personaje. Al principio únicamente percibiremos pequeños sonidos o movimientos entre la vegetación, pero poco a poco la realidad comenzará a deformarse hasta el punto de que dejará de ser posible distinguir qué amenazas son reales y cuáles forman parte de la mente del protagonista. Este sistema introduce una tensión constante y convierte el tiempo en un recurso tan importante como la propia munición.
Desgraciadamente, varias decisiones de diseño terminan lastrando una propuesta que cuenta con una base muy prometedora. La ausencia de un tutorial que explique correctamente las mecánicas principales y la escasa información ofrecida durante las primeras partidas provocan una sensación continua de ensayo y error que puede frustrar a muchos jugadores. Todo el sistema funciona mucho mejor cuando disfrutamos de la experiencia junto a otros usuarios reales, ya que la inteligencia artificial de los compañeros, aunque competente en determinadas situaciones, nunca alcanza la eficacia ni la coordinación que proporciona un grupo humano. En este sentido, el chat de voz se convierte en una herramienta prácticamente imprescindible y uno de los mejores añadidos del juego, especialmente al tratarse de partidas diseñadas para grupos reducidos de entre dos y cuatro jugadores.

El apartado técnico también presenta claroscuros. Desarrollado bajo Unreal Engine 5, The Mound: Omen of Cthulhu ofrece modelados de gran calidad, una distancia de dibujado notable y escenarios muy detallados que ayudan tanto a la exploración como a detectar amenazas a larga distancia. Los efectos de iluminación, partículas y sombras también alcanzan un nivel muy convincente, reforzando la atmósfera opresiva del bosque. Sin embargo, todos estos aciertos se ven empañados por problemas de rendimiento presentes tanto en PC como en consolas. Las caídas de fluidez aparecen con cierta frecuencia durante los momentos de mayor carga, rompiendo la inmersión y evidenciando la necesidad de un importante trabajo de optimización. Por su parte, el apartado sonoro sí cumple con nota gracias a un diseño de audio que permite localizar enemigos mediante el sonido y convierte el uso de auriculares en una opción casi obligatoria para disfrutar plenamente de la experiencia cooperativa.
Conclusiones de The Mound: Omen of Cthulhu
The Mound: Omen of Cthulhu deja sensaciones encontradas. Su combinación de mecánicas de extracción con el universo de H.P. Lovecraft resulta original y muy atractiva, especialmente cuando se juega acompañado de otros usuarios. El sistema de locura aporta personalidad propia y las expediciones consiguen generar momentos de gran tensión. Sin embargo, la falta de explicaciones iniciales, una inteligencia artificial limitada y unos problemas de optimización demasiado evidentes impiden que el conjunto alcance todo su potencial. Aun así, cuenta con una base muy sólida y margen suficiente para crecer mediante futuras actualizaciones que pulan sus principales carencias.
*Agradecimientos a Nacon por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.