Al ponernos por primera vez a los mandos de Echoes of Aincrad nos dimos cuenta de que estamos ante un videojuego que, pese a basarse en el universo de Sword Art Online, apuesta por una propuesta muy diferente a la que muchos podían esperar. Bandai Namco ha decidido dejar a un lado el protagonismo habitual de Kirito y del resto de personajes del anime para ofrecer una experiencia mucho más personal, donde nuestro propio avatar es el auténtico protagonista de la aventura. Esta decisión supone un soplo de aire fresco para la franquicia y permite vivir Aincrad desde una perspectiva completamente nueva.
La historia nos sitúa una vez más dentro del famoso MMORPG de realidad virtual Sword Art Online. El lanzamiento del juego parece haber sido un éxito rotundo y más de diez mil jugadores se conectan para disfrutar de sus primeras horas. Sin embargo, pronto descubren que no pueden cerrar sesión. Todos han quedado atrapados en el mundo virtual de Aincrad y la única forma de regresar a casa consiste en superar los cien niveles del lugar sin morir en el intento. Como ya es habitual en la franquicia, la muerte dentro del juego implica también la muerte en el mundo real, por lo que sobrevivir y completar la aventura se convierte en el objetivo principal.
Una narrativa interesante pero que tarda en despegar
Aunque parte de una premisa tan atractiva como la del anime, la historia no termina de ser el mayor atractivo de Echoes of Aincrad. El desarrollo narrativo tarda demasiado en arrancar y durante sus primeras horas cuesta encontrar momentos realmente memorables. Los jugadores más pacientes descubrirán posteriormente secuencias inspiradas directamente en el anime y personajes que sí logran despertar interés, aunque otros secundarios resultan excesivamente planos y apenas aportan peso al conjunto. Además, el ritmo narrativo se resiente por la presencia de escenas y arcos argumentales demasiado extensos que habrían agradecido una mayor condensación para mantener la tensión de la aventura.
Donde realmente consigue destacar el juego es en su vertiente jugable y en los numerosos sistemas de progresión que incorpora. El crecimiento del personaje resulta constante y satisfactorio, permitiendo desarrollar nuestro avatar según el estilo de juego que prefiramos mediante la mejora de atributos como el ataque, la defensa, la velocidad o las habilidades especiales. Para conseguirlo será necesario enfrentarse a monstruos de gran tamaño, enemigos de élite y jefes finales que recompensan al jugador con experiencia, materiales y nuevo equipamiento. Cada subida de nivel desbloquea mejoras tangibles, lo que mantiene siempre la sensación de progreso e invita a seguir explorando el mundo de Aincrad.

Un amplio arsenal de armas totalmente personalizable
La ambientación medieval fantástica vuelve a convertirse en uno de los grandes pilares del juego. Aincrad ofrece un amplio mundo interconectado donde las armas y el equipamiento tienen un peso fundamental dentro de la progresión. Espadas, hachas, mazas, escudos y diferentes tipos de armaduras forman parte de un sistema de personalización bastante completo que se complementa con herrerías donde mejorar el equipo o fabricar nuevas piezas utilizando planos y materiales encontrados durante la exploración. Precisamente la búsqueda de estos planos supone uno de los mayores incentivos para recorrer cada rincón del escenario, premiando a quienes dedican tiempo a descubrir todos sus secretos.
Los combates se desarrollan completamente en tiempo real y están acompañados por un grupo de personajes controlados por la inteligencia artificial. Antes de la mayoría de las misiones podremos seleccionar libremente a nuestros compañeros, mientras que determinados momentos de la historia obligarán a colaborar con personajes específicos. La interacción con ellos resulta sencilla e intuitiva, permitiendo ordenarles que permanezcan junto al jugador o que cubran distintas posiciones del campo de batalla mediante simples comandos. Además, el dominio de cada arma aumenta conforme la utilizamos, desbloqueando nuevas habilidades que amplían las posibilidades ofensivas. Bloquear ataques, sincronizar combos y aprovechar las aperturas de los enemigos se convierte rápidamente en la base de un sistema de combate ágil y muy satisfactorio.

Zonas algo vacías que visitar con NPC bien diseñados
Uno de los aspectos más positivos de la aventura reside en el comportamiento de la inteligencia artificial de los aliados. A diferencia de otras producciones del género, los compañeros responden correctamente durante la mayoría de enfrentamientos, colaborando en ataques conjuntos, proporcionando apoyo defensivo o utilizando habilidades de curación cuando la situación lo requiere. Esta buena coordinación cobra todavía más importancia durante los enfrentamientos contra los jefes finales, donde cada enemigo presenta mecánicas específicas, puntos débiles y patrones propios que obligan al jugador a actuar con estrategia en lugar de limitarse a atacar sin descanso. Únicamente encontramos algunos problemas puntuales relacionados con la cámara durante estos combates, especialmente cuando la acción gana intensidad y el tamaño de los enemigos dificulta el seguimiento.
Como buen MMORPG ambientado en un mundo virtual, la exploración desempeña un papel protagonista. Aincrad ofrece grandes escenarios donde descubrir misiones secundarias, objetos ocultos, planos de fabricación y enfrentamientos opcionales. Aunque no se trata de un mundo abierto en sentido estricto, sí presenta mapas de considerable tamaño que invitan a recorrerlos con libertad. Sin embargo, esta ambición también deja al descubierto algunas carencias. Existen zonas muy trabajadas y repletas de actividades, mientras que otras resultan excesivamente vacías y apenas ofrecen incentivos para ser exploradas. Esta irregularidad se hace especialmente evidente en determinadas cuevas y escenarios interiores que reutilizan estructuras, enemigos y jefes con demasiada frecuencia, generando una sensación de repetitividad.

Un aspecto técnico colorido que recuerda al anime
Precisamente esa falta de equilibrio termina convirtiéndose en el principal enemigo de Echoes of Aincrad. El título dispone de una base muy sólida gracias a su entretenido sistema de combate, a una progresión constantemente recompensada y a un universo que resulta especialmente atractivo para los seguidores de la franquicia. Sin embargo, la enorme escala de algunos escenarios no siempre va acompañada de contenido suficiente para justificar su exploración, lo que termina afectando al ritmo de la aventura. Del mismo modo, la historia tarda demasiado en desplegar todo su potencial y necesita varias horas para comenzar a captar realmente el interés del jugador.
En el apartado técnico, Bandai Namco consigue trasladar con acierto la esencia visual del anime al videojuego. El apartado artístico destaca por una colorida dirección de arte que utiliza diferentes paletas cromáticas para diferenciar cada región de Aincrad, consiguiendo escenarios muy agradables a la vista. Los modelados de los personajes mantienen un buen nivel de detalle y las animaciones cumplen correctamente durante la acción. El rendimiento también se mantiene estable tanto en las zonas más abiertas como durante los combates más exigentes. Aun así, algunos escenarios evidencian cierta reutilización de recursos y vuelven a poner de manifiesto esa sensación de vacío que acompaña a determinadas áreas del juego. El conjunto se completa con una banda sonora inspirada y un correcto doblaje disponible en inglés y japonés.
Conclusiones de Echoes of Aincrad
Echoes of Aincrad representa una propuesta muy interesante dentro del universo de Sword Art Online. La posibilidad de recorrer Aincrad con un personaje completamente personalizado aporta una inmersión que los anteriores títulos de la franquicia no ofrecían. Su sólido sistema de combate, la constante sensación de progresión y la libertad para desarrollar nuestro propio estilo de juego convierten la experiencia en una aventura muy recomendable para los aficionados al anime y a los RPG de acción. Aunque la lentitud inicial de la historia y la irregularidad de algunos escenarios empañan parcialmente el resultado final, el conjunto consigue ofrecer una aventura entretenida, variada y con personalidad suficiente para justificar este nuevo enfoque de la saga.
*Agradecimientos a Bandai Namco por proporcionar una clave de Xbox Series para realizar este análisis.