Los fanáticos del survival horror están de enhorabuena. Si bien hay franquicias líderes e indiscutibles como Resident Evil o Silent Hill, son muchos los estudios que, a través de sus propias ideas, buscan homenajear la esencia de aquellas obras clásicas. Flesh Made Fear intenta aportar su granito de arena con una experiencia que recuerda a los primeros trabajos de Shinji Mikami, apostando por cámaras fijas, controles tipo tanque y una jugabilidad fiel al survival horror de los años noventa.
Son pocos los títulos actuales que recuperan esa esencia clásica y juegan con la nostalgia. Franquicias como Tormented Souls 2 representan una apuesta más ambiciosa, con un importante peso narrativo. Por su parte, Flesh Made Fear, desarrollado por Tainted Pact, ofrece un homenaje más directo al género. Tras su lanzamiento original en PC el pasado año y después de cosechar una buena acogida en Steam, el título llega ahora a PlayStation 5 dispuesto a conquistar también a los jugadores de consola.
Jack y Natalie deben frustrar los planes del malvado Victor Ripper
La aventura nos pone en la piel de Jack o Natalie, dos agentes del Pelotón de Intervención Reaper, pudiendo elegir a cualquiera de ellos al comenzar la partida. Su misión consiste en detener a Victor Ripper, un antiguo trabajador de la CIA cuyas últimas pistas conducen a un misterioso pueblo aislado de la civilización. Una vez allí, la situación se complica rápidamente debido a la presencia de criaturas mutantes y no muertos creados como resultado de los experimentos del villano. Bosques, una inquietante mansión y un laboratorio secreto conforman un escenario perfecto para sobrevivir mientras intentamos frustrar sus planes.
Como es fácil imaginar, la historia bebe directamente de los primeros Resident Evil. El escuadrón Reaper recuerda inevitablemente a los S.T.A.R.S., mientras que la mansión y sus secretos evocan a la icónica Mansión Spencer. A pesar de tomar prestadas numerosas referencias, el juego consigue encontrar personalidad propia gracias a su estética de cómic y a una presentación que homenajea al cine de serie B. La violencia exagerada, el diseño de personajes y el tono desenfadado funcionan bastante bien, aunque el guion termina siendo uno de sus puntos más débiles, abusando de clichés propios del cine grindhouse y ofreciendo una trama que acaba resultando bastante predecible.

Un título que capta la esencia de los Resident Evil clásicos
En el apartado jugable encontramos todos los elementos que definieron al survival horror clásico. Las cámaras fijas, la exploración de numerosas estancias, la gestión del inventario, la búsqueda de llaves, tarjetas y documentos son el eje central de la experiencia. El mapa cobra una gran importancia, obligándonos a consultarlo constantemente para identificar habitaciones pendientes de explorar o zonas inaccesibles que podremos visitar más adelante. Este planteamiento incentiva el backtracking y recompensa al jugador que memoriza el escenario, descubriendo nuevos secretos conforme obtiene nuevas herramientas.
A todo ello se suma una buena variedad de enemigos, enfrentamientos contra jefes finales y una presencia constante de puzles, que nos obligarán a combinar objetos del inventario o interactuar con el entorno para seguir avanzando. Se trata de un diseño muy fiel a la filosofía del género, ofreciendo una progresión pausada donde la exploración resulta tan importante como el combate.

Bajos polígonos y texturas con un aire de serie B
Uno de los aspectos más llamativos de Flesh Made Fear es su propuesta artística. Tainted Pact ha trabajado deliberadamente para que el juego recuerde a una producción de principios de PlayStation 2, con modelados sencillos, pocos polígonos y texturas que evocan aquella época. Lejos de ser un defecto, esta decisión artística se convierte en uno de sus mayores aciertos, reforzando la sensación de estar disfrutando de un survival horror clásico. La iluminación y el diseño de escenarios contribuyen además a crear una atmósfera muy conseguida que invita a inspeccionar cada rincón en busca de recursos y documentos.
Donde sí aparecen algunas carencias es en el apartado sonoro. El doblaje cuenta con un reparto competente, pero las interpretaciones resultan algo irregulares, mientras que la historia pierde fuerza conforme avanza la aventura, que ronda las diez horas de duración. No llega a empañar el conjunto, aunque sí impide que la narrativa alcance el mismo nivel que su propuesta jugable.
Conclusiones de Flesh Made Fear
Flesh Made Fear es un homenaje muy bien construido al survival horror clásico. Sus mecánicas, el sistema de combate, las cámaras fijas, la exploración, los enfrentamientos contra numerosos enemigos y sus puzles consiguen capturar con acierto la esencia de los grandes referentes del género. Aunque su historia recurre en exceso a los clichés de Resident Evil y termina siendo algo predecible, el excelente trabajo realizado en su ambientación y diseño jugable hacen de esta una propuesta muy recomendable para quienes echen de menos la vieja escuela del survival horror. Ahora, además, los jugadores de PlayStation 5 también pueden disfrutar de este notable homenaje.
*Agradecimientos a Assemble Entertainment por proporcionar una clave de PlayStation 5 para realizar este análisis.