Hay algunos títulos que resultan complicados de encuadrar dentro de un género concreto, y ese es precisamente el caso de ChainStaff. Y eso no es algo negativo, ya que estamos ante una obra tan personal y diferente que consigue llamar la atención desde el primer momento. Gran parte de ello se debe a su peculiar estilo artístico, a la imaginación que despliega en su propuesta jugable y, sobre todo, a la enorme personalidad que desprende en cada uno de sus apartados.
El desarrollo corre a cargo de Mommy’s Best Games y nos propone un videojuego de acción en dos dimensiones donde disparar y acabar con todo ser que se cruce en nuestro camino. Una de sus principales particularidades es la forma en la que toma referencias de clásicos como Contra, Metal Slug o Bionic Commando, adaptando algunas de sus mecánicas a una experiencia propia. Si a esto le sumamos una marcada estética de ciencia ficción inspirada en los años ochenta, obtenemos una propuesta que hará las delicias de los aficionados a la cultura pop y al género de acción clásico.
Una serie de esporas que convierten a la población en mutante
La historia de ChainStaff nos sitúa en un futuro donde una serie de alienígenas y mutaciones han llegado a nuestro planeta. Para detener la amenaza, los mejores soldados de élite son enviados con el objetivo de liberar a la población de estos seres. Los invasores han llegado a través de unas misteriosas esporas que infectan a los humanos mediante parásitos, corrompiéndolos y propagando la infestación por todo el planeta. Nuestro protagonista es el sargento Varlette, quien sobrevive a un enfrentamiento gracias a una de estas esporas que se adhiere a su cuerpo y le mantiene con vida. Como consecuencia, Varlette se convierte en un híbrido entre humano y alienígena junto a su arma ChainStaff, transformándose en un auténtico soldado prácticamente indestructible.
Algo que nos ha llamado especialmente la atención es la forma en la que se desarrolla la narrativa, evocando constantemente el espíritu de una película de serie B. Los personajes cumplen con muchos de los clichés propios del género y los acontecimientos se desarrollan con un tono desenfadado que encaja perfectamente con la propuesta. Además, la moralidad juega un papel importante en la aventura, ya que Varlette deberá localizar a compañeros heridos y decidir si los salva o si los devora para potenciar sus habilidades. Cada soldado rescatado podrá regresar sano y salvo a su hogar, pero el protagonista renunciará a mejoras importantes. Por el contrario, si decide alimentarse de ellos, obtendrá nuevas capacidades a costa de sacrificar progresivamente su humanidad y transformarse en una criatura cada vez más monstruosa.

Acción a raudales y exploración
En cuanto a la jugabilidad, nos encontramos ante un juego de acción en dos dimensiones con una clara orientación run and gun. Uno de los elementos más interesantes es el propio arsenal de Varlette, que le permite correr a gran velocidad, realizar saltos, disparar sin descanso y enfrentarse tanto a enemigos comunes como a enormes jefes finales. Los niveles siguen una estructura principalmente lineal, aunque cuentan con una buena extensión y suficiente complejidad para ofrecer un desafío constante. Además, pueden explorarse en busca de caminos alternativos y soldados ocultos, algo que recuerda inevitablemente a la filosofía de Metal Slug. El arma principal resulta muy versátil y permite lanzar una gran cantidad de proyectiles para acabar con cualquier amenaza. Incluso es posible mantener el botón de disparo pulsado para concentrarse únicamente en esquivar ataques y posicionarse correctamente. A esto se suma un sistema de apuntado manual que resulta especialmente útil para combatir a larga distancia y mejorar la precisión.
Uno de los elementos que aporta mayor profundidad a la experiencia es el gancho inspirado claramente en Bionic Commando. Gracias a él, podemos agarrarnos a zonas elevadas y utilizarlo como una liana para balancearnos, desplazarnos rápidamente o atacar desde posiciones ventajosas. Como ya hemos mencionado, el arma resulta extremadamente satisfactoria de utilizar y, combinada con este sistema de movilidad, permite que la jugabilidad adquiera una dimensión completamente diferente. Las fases verticales se benefician especialmente de estas mecánicas, ofreciendo una gran sensación de libertad y dinamismo. Además, el gancho puede cargarse durante unos segundos para lanzarlo como una lanza capaz de atravesar armaduras y causar graves daños a cualquier enemigo situado en su trayectoria. Incluso puede utilizarse como escudo improvisado para bloquear proyectiles.

Enemigos y mutaciones que derrotar
Su utilidad no termina ahí, ya que también interviene en la resolución de pequeños puzles y en diversas situaciones del entorno, permitiendo sujetar objetos o escapar de las fauces de algunos jefes. Todo este sistema puede mejorarse mediante la obtención de puntos tecnológicos al devorar soldados, desbloqueando nuevas habilidades como escudos secundarios, misiles teledirigidos o bombas especiales. La aventura ofrece una gran cantidad de niveles, aunque algunos presentan una estructura excesivamente abierta que puede resultar algo confusa. En determinadas ocasiones es fácil perderse durante varios minutos sin tener claro cuál es el siguiente objetivo. También hemos notado momentos con una elevada concentración de enemigos en pantalla, generando situaciones frenéticas y espectaculares, aunque a veces demasiado caóticas y difíciles de gestionar.
En el apartado técnico vuelve a destacar la sobresaliente dirección artística de ChainStaff. Su diseño resulta muy original y se aprecia una clara influencia de la ciencia ficción de los años ochenta, con personajes exagerados, soldados musculosos y criaturas alienígenas grotescas. La variedad de enemigos es notable y encontramos auténticas abominaciones con patrones de comportamiento bien diferenciados. Las animaciones cumplen correctamente su cometido, aunque en algunos momentos muestran ciertas limitaciones que obligan a prestar atención para reaccionar adecuadamente. Los escenarios, pese a mantener una estructura lineal, incorporan rutas alternativas que incentivan la exploración y la búsqueda de soldados o mejoras. Por su parte, la banda sonora apuesta por temas de rock cargados de guitarras eléctricas que acompañan perfectamente la acción y contribuyen a potenciar la intensidad de los combates.
Conclusiones de ChainStaff
ChainStaff nos ha sorprendido muy gratamente al proponer una experiencia que no se limita a replicar la fórmula clásica de los run and gun, sino que la reinventa con personalidad propia. Se trata de un juego que bebe claramente de referentes como Bionic Commando y Metal Slug, pero que al mismo tiempo moderniza muchas de sus mecánicas para ofrecer algo fresco, divertido y diferente. Sumando su inspirado apartado artístico, su sistema de progresión y sus posibilidades jugables, nos encontramos ante una propuesta muy entretenida, enfocada a la acción y con un elevado nivel de rejugabilidad.
*Agradecimientos a Jesús Fabre por proporcionar una clave de Nintendo Switch para realizar este análisis.