El género roguelite tiene algo muy interesante y es que se puede utilizar de múltiples formas. Todos hemos podido jugar al menos a un título del género, ya sea en forma de acción, cartas o estrategia por turnos. Todas estas variantes, al plantearse de forma distinta, ofrecen algo nuevo y combinan elementos que los hacen únicos. Estos experimentos dan lugar a lanzamientos como Drop Duchy: Complete Edition, que aterriza en consolas tras un año en PC y que fue muy bien recibido por la comunidad.
Si tuviéramos que hacer una comparativa con la fusión de géneros, diríamos que el popular juego de mesa Carcassonne se ha mezclado con Tetris para dar lugar a un híbrido como Drop Duchy: Complete Edition. Carcassonne es muy conocido entre los aficionados a los juegos de mesa y consiste en expandir tu aldea colocando fichas al azar por el mapa y haciendo ganar valor a tus territorios. De cierta manera, Drop Duchy aprovecha este formato, pero con piezas que recuerdan a los tetriminos dentro de un tablero.
Carcassone y Tetris se fusionan con elementos roguelite
Su jugabilidad consiste en ir expandiendo la aldea mientras se afrontan las dificultades que esto implica, encajando todo para que quede de forma consistente y aprovechando cada espacio al máximo. Después de esta fase, se pasa a un enfrentamiento contra un jefe final. En términos generales, Drop Duchy divide la experiencia en dos partes: la recolección de recursos y el combate. La misión principal del jugador es utilizar las casillas del terreno e ir construyendo edificaciones con las cartas de nuestro mazo. Estos edificios pueden ser hogares para los colonos, estructuras militares o instalaciones de producción para generar recursos y derrotar al enemigo.
Los bloques caen en este mapa cuadriculado de forma aleatoria, por lo que se puede colocar uno en un momento concreto y guardar otro para más adelante, algo que recuerda a la fórmula más moderna de Tetris. Esto sirve para recolectar recursos y comprender bien lo que tenemos en nuestro mazo; la sinergia y un punto de suerte son factores clave para la victoria. Como buen roguelite, el título tiene un alto componente de aleatoriedad y libertad, lo que puede hacer que el combate se vuelva más complejo con el paso de las horas, suponiendo un buen desafío.

La estrategia entre construcción y recursos es clave
Los edificios tienen una serie de interacciones tanto con tus propios ciudadanos como con los del enemigo, por lo que construir estructuras colindantes con las del rival puede ser un factor muy importante. Por ejemplo, es muy útil colocar un edificio de producción militar junto a uno de producción enemiga, alterando su rendimiento y reduciendo su eficiencia. Este es un elemento estratégico para atacar los recursos del enemigo de forma indirecta, aunque el rival también puede hacer lo mismo, por lo que la disposición en el mapa puede definir la partida. Una vez se colocan los bloques y se completa el tablero, llega el momento de la acción. En los turnos de batalla habrá que seleccionar una línea de acción con la que indicar qué tropas atacarán a una fortificación, entrando en un sistema similar al piedra, papel o tijera.
Los caballeros pueden vencer a los arqueros, estos a las unidades pesadas y, por último, las unidades pesadas a los caballeros. Realizando una buena combinación y distribuyéndolas por el tablero se puede asegurar gran parte de la victoria. Una vez derrotadas las facciones enemigas, el jugador fortalece las suyas, obteniendo un mayor control del tablero. Drop Duchy se divide en tres partes: estrategia, enfrentamiento y combate contra un jefe con mayor inteligencia, que resulta especialmente desafiante. Derrotarlos permite avanzar al siguiente nivel, aumentando la complejidad y la dificultad como buen roguelite.

La importancia de la progresión y mejora
El título incorpora un árbol de progresión donde se puede ampliar el arsenal, mejorar facciones y optimizar edificios, haciendo que los terrenos sean más eficientes. Un ejemplo de ello es la construcción de bosques rodeados de montañas o vegetación más densa, lo que dificulta el ataque del contrincante. Esto añade una capa de profundidad a un sistema que, aunque en muchas ocasiones depende del azar, permite construir mazos con cierta lógica y variedad, convirtiéndose en un factor clave para avanzar. Si bien el juego incluye un tutorial bastante completo, Drop Duchy también se apoya en el ensayo y error para aprender.
En lo técnico, Drop Duchy apuesta por la sencillez y la practicidad, ofreciendo una vista cenital del tablero que permite entender fácilmente la estructura y la colocación de las piezas. Si por algo destaca no es por su estilo visual colorido, sino por una interfaz limpia y simplificada que hace que las partidas sean más fluidas. En muchos momentos aparecen tarjetas con consejos que pueden ocultarse fácilmente, además de diseños de cartas que recuerdan a los juegos de mesa. Una banda sonora adecuada acompaña de forma eficiente el conjunto.
En conclusíon
Drop Duchy es un juego de mesa virtual con elementos roguelike que satisfará especialmente a los aficionados a títulos como Carcassonne. Presenta una combinación ingeniosa entre Tetris y el juego de mesa mencionado, aunque también deja bastante margen al azar, lo que puede llegar a abrumar a algunos jugadores. Sea como fuere, resulta muy divertido y desafiante.
*Agradecimientos a Cosmocover por proporcionar una clave de Nintendo Switch para realizar este análisis.