El género de la estrategia no decae y continúa trayéndonos experiencias nuevas que, con mayor o menor calidad, llegan a través de estudios de desarrollo más reducidos, aportando historias y mecánicas muy originales. Reptilian Rising es una de ellas, una propuesta a cara o cruz desarrollada por Numskull Games que ofrece una experiencia de estrategia por turnos que, si bien llega con algunos problemas técnicos, deja entrever sus virtudes.
Nos encontramos en un planeta hostil donde una raza de reptiles, concretamente lagartos, ha evolucionado hasta alcanzar un nivel de inteligencia muy avanzado y ha comenzado su invasión del mundo con el objetivo de destruir a la humanidad. Este ataque ha sido coordinado, pero han cometido un error que puede salirles caro: colapsar las líneas temporales, provocando que distintas épocas históricas y figuras de la humanidad coexistan en el mismo plano. De este modo, personajes como Julio César, Cleopatra, Robin Hood, Churchill o Einstein se convierten en las principales figuras que deberán liderar la resistencia contra esta invasión.
Elige entre veinte héroes históricos para tu facción
Con más de veinte figuras históricas para desbloquear, contamos con un título de estrategia por turnos donde se dispone de un tiempo limitado para desplegar unidades y definir movimientos, siempre a la espera de lo que haga la facción enemiga. La principal esencia de las partidas no solo consiste en derrotar a los reptiles, sino también en cerrar y controlar los portales por los que accede el enemigo. Además, existen objetivos secundarios más exigentes que permiten obtener recompensas, como eliminar enemigos concretos o evitar que los villanos escapen del escenario.
Al inicio de la aventura en Reptilian Rising contamos con un número reducido de héroes históricos, pero con el paso de las horas es posible invocarlos y reclutarlos mediante portales temporales. Esto parece sencillo, pero no lo es, ya que es necesario recolectar suficiente energía, una materia prima que obtenemos combatiendo y recogiendo recursos en el campo de batalla. Los enemigos también pueden invocar refuerzos, por lo que controlar los portales antes que ellos será fundamental. Tanto el jugador como la IA gestionan recursos, pudiendo incluso incubar huevos y generar nuevas unidades.

Vence en objetivos secundarios y desbloque más héroes y contenido
Uno de los problemas se encuentra en la consecución de los objetivos secundarios, ya que disponen de un tiempo muy reducido, e incluso insuficiente, lo que dificulta completarlos. Normalmente las partidas se resuelven en una media de veinte turnos, lo que obliga a avanzar rápidamente y centrarse en los objetivos principales y los portales. A medida que avanza el tiempo en el campo de batalla, los enemigos se vuelven más fuertes y los reptiles obtienen refuerzos. Por ello, conseguir ventajas y reclutar nuevos héroes se convierte en una tarea compleja, pero con una gran recompensa.
En la práctica, se elige un personaje entre tres opciones, diferenciadas por su época histórica y sus habilidades de combate. Algunos pueden atacar a distancia con arcos o armas de fuego, mientras que otros se centran en el combate cuerpo a cuerpo con espadas o mazas. Cada uno dispone de una habilidad especial y de su propio sistema de progresión, permitiendo subir de nivel y desbloquear nuevos movimientos. Algunas habilidades permiten recoger objetos de casillas cercanas, ralentizar enemigos o aumentar el daño de los ataques. Estas ventajas se equilibran con limitaciones en vida o resistencia, y la partida puede terminar si el personaje cae en combate.

Un apartado artístico bueno pero con poco mimo
Cuando se completa una misión, se obtiene oro, la moneda del juego, que permite comprar mejoras permanentes. Estas incluyen habilidades pasivas u objetos que potencian las capacidades de cada clase. Una de las peculiaridades de Reptilian Rising es el sistema de cartas coleccionables, que se obtienen a través de distintas ramificaciones históricas, cada una con sus propias misiones. Al completarlas se desbloquean nuevas opciones, pero si se falla, se activa un componente roguelike que hace perder el progreso y obliga a reiniciar esa era. Esto puede resultar frustrante, especialmente al no existir la opción de reiniciar una partida en curso cuando ya está prácticamente perdida. A pesar de contar con mecánicas bien definidas, la interfaz puede resultar caótica y poco intuitiva en ciertos momentos.
A nivel técnico encontramos un videojuego con un apartado artístico correcto, con diseños simpáticos y simplificados de los héroes y figuras históricas que aparecen en pantalla. Sin embargo, se percibe cierta falta de cuidado en el diseño de los escenarios, que resultan algo simples y poco detallados, dando la sensación de estar ante un título más propio de sistemas móviles. Aunque incorpora un buen sistema de cámara, rotación y zoom, al acercar demasiado la vista se evidencian estas limitaciones visuales. La banda sonora cumple sin destacar especialmente, acompañando la acción de forma funcional, al igual que los efectos de sonido.
En conclusión
Reptilian Rising es un juego con ideas muy interesantes. La posibilidad de controlar figuras históricas en una invasión reptiliana es una premisa original, al igual que la mezcla de estrategia por turnos con elementos de progresión y coleccionismo. Es una experiencia divertida, aunque claramente necesita mejoras mediante actualizaciones, especialmente en aspectos como la interfaz y la imposibilidad de reiniciar partidas ya perdidas. A pesar de ello, se trata de un buen trabajo que puede mejorar notablemente con el tiempo si se escucha a la comunidad.
*Agradecimientos a Jesús Fabre por proporcionar una clave de Nintendo Switch para realizar este análisis.
