Hace un tiempo os hablamos de Mullet MadJack, un videojuego que proponía una experiencia de acción y shooter en primera persona completamente desenfrenada. No buscaba ser un título táctico o estratégico, sino ofrecer una aventura donde disparar, correr y deslizarse a gran velocidad a través de multitud de niveles mientras acabamos con todo lo que se cruza en nuestro camino. Ahora esta frenética propuesta desembarca en Nintendo Switch 2 y Nintendo Switch, permitiendo llevar la acción a cualquier lugar.
Si por algo destaca Mullet MadJack es por su sentido del humor irreverente, riéndose constantemente de sí mismo y lanzando comentarios acertados en los momentos más inesperados. Su trama nos sitúa en un mundo inspirado en las películas de serie B de los años 80, donde una élite de robots adinerados ha tomado el control y domina a la humanidad. A través de acción desenfrenada y una constante lucha contra el tiempo, tendremos que rescatar a la humanidad y, si es posible, salvar a una princesa cuya situación irá cambiando nivel tras nivel.
Diez segundos que lo definen todo
Una de las principales peculiaridades de Mullet MadJack, y lo que realmente lo convierte en una experiencia frenética, es su premisa principal: nuestro protagonista solo dispone de diez segundos de vida. Para mantenerse con vida será necesario acabar con enemigos de forma brutal y sangrienta, prolongando así el tiempo restante e incluso rompiendo el ciclo temporal. Para lograrlo tendremos que enfrentarnos a un ejército de robots y torretas que no pondrán las cosas fáciles. Esto obliga al jugador a ser rápido, preciso y selectivo con los objetivos que decide eliminar, aprovechando además los puntos débiles de cada enemigo porque aquí cada segundo cuenta.
Para que os hagáis una idea de su propuesta jugable, estamos ante un título que hereda muchas similitudes de clásicos como DOOM o Quake, aunque reinterpretado bajo una fórmula mucho más moderna y agresiva. Aquí no existe una barra de salud tradicional; únicamente contamos con un contador de tiempo que disminuye constantemente. Dentro de sus escenarios llenos de neón y colores vibrantes, cada golpe recibido supone perder entre uno y dos segundos de vida, dependiendo además de la dificultad seleccionada. Todo ello genera una sensación constante de presión donde atacar y sobrevivir van completamente de la mano.
Una experiencia frenética con multitud de armas y habilidades
El frenetismo es una de las grandes virtudes de Mullet MadJack, y con el paso de las horas resulta posible diseñar estrategias propias gracias al aprendizaje de los patrones enemigos. Esto convierte al juego en una propuesta perfecta tanto para sesiones largas como para partidas rápidas cargadas de adrenalina. Parte de su atractivo reside no solo en la velocidad, sino también en la capacidad de adaptación y en cómo utilizamos el entorno a nuestro favor. Los escenarios permiten lanzar objetos contra enemigos, utilizar armas cuerpo a cuerpo o encontrar cintas VHS ocultas que proporcionan segundos adicionales muy valiosos.
El uso de combos y su acumulación no solo nos otorgan más tiempo, sino también puntuación adicional que se revela al final de cada ciclo de niveles, normalmente cada diez escenarios superados. Una vez completados, el juego introduce enfrentamientos contra jefes finales que cambian radicalmente el ritmo de la partida. Estos combates se centran más en patrones de movimiento, habilidades especiales y supervivencia bajo presión, resultando bastante entretenidos aunque reduciendo ligeramente el componente estratégico del resto de niveles.

Elementos roguelite que hacen de cada partida algo diferente
Los elementos roguelite tampoco faltan y fomentan enormemente la rejugabilidad. Cuando el tiempo se agota, volveremos al inicio de un piso compuesto por diez niveles. A diferencia de otros juegos del género, aquí no regresamos al comienzo absoluto sin recursos, algo que ayuda a reducir la frustración. Sin embargo, esto también resta algo de tensión estratégica, ya que obliga menos al jugador a reinventar completamente su estilo de juego. Lo que sí funciona muy bien es el sistema de pérdida parcial de mejoras, ya que al finalizar cada piso se eliminan prácticamente todas las habilidades obtenidas, salvo las relacionadas con el arma principal. Esto devuelve constantemente la sensación de vulnerabilidad y obliga a adaptarse a enemigos más fuertes y escenarios distintos.
A nivel técnico, Mullet MadJack es un auténtico espectáculo visual. Sus colores vibrantes y su marcada estética cyberpunk mezclan perfectamente el estilo retro de los años 80 con una presentación moderna que funciona realmente bien. El diseño extravagante de personajes, la gran variedad de armas, los escenarios llenos de detalles y la enorme cantidad de enemigos consiguen que tanto Nintendo Switch como Nintendo Switch 2 luzcan a gran nivel. A esto se suma una banda sonora repleta de mezclas electrónicas y temas cañeros, junto a diálogos cargados de humor y situaciones absurdas que terminan de redondear la experiencia.
En conclusión
Mullet MadJack llega a Nintendo Switch 2 y Nintendo Switch manteniendo intacta toda la esencia que ya mostró en otros sistemas. Su fórmula de acción desenfrenada, mezclada con mecánicas roguelite y una constante lucha contra el tiempo, consigue ofrecer una experiencia tremendamente divertida y adictiva. Si buscas un juego sin demasiadas pretensiones pero cargado de acción, velocidad y caos, debemos decir que Mullet MadJack es exactamente lo que estás buscando.
*Agradecimientos a Jesús Fabre por proporcionar una clave de Nintendo Switch para realizar este análisis.
