El estudio Digixart nos tiene acostumbrados a ofrecernos experiencias de juego de gran nivel, especialmente cargadas de una gran fuerza narrativa. Ya lo pudimos comprobar con Valiant Hearts: The Great War o la peculiar e innovadora Road 96. El estudio francés nos trae ahora otra de sus obras, que nos sumerge en un mundo postapocalíptico donde utilizaremos un sistema de seguidores que abre la puerta a la cooperación. Eso sí, atentos: se trata de un título para un único jugador. Os hablamos más en profundidad de Tides of Tomorrow.
Como indicábamos anteriormente, Tides of Tomorrow nos sitúa en un mundo donde la Tierra se encuentra al borde del colapso, sumergida bajo el mar. Nos movemos en una perspectiva en primera persona, donde no se busca devolver la humanidad a tierra firme, sino luchar contra una enfermedad conocida como Plastenia. Esta ha sido provocada por la enorme cantidad de residuos plásticos que generaciones anteriores arrojaron al océano, causando la muerte de sus habitantes. La clave para combatirla parece estar en una sustancia Ozono, pero sus reservas se están agotando y se ha convertido en un recurso codiciado por distintas facciones. Nuestro objetivo será frustrar los planes de quienes la comercializan para que todo el mundo pueda acceder a ella.
Un mundo postapocalíptico en el que cada decisión cuenta
En el mundo de Tides of Tomorrow no estamos solos y, como buen producto de Digixart, el juego nos desafía a tomar decisiones, algunas morales y otras no tanto. Podremos, por ejemplo, prescindir de ciertos personajes u optar por nuestro propio camino. Se incorporan avatares no jugables pertenecientes a tres facciones y, de forma omnisciente, otro jugador nos ayudará en el camino. No se trata de una cooperación tradicional, sino de un sistema de seguidores. Durante nuestra aventura seguiremos a un jugador aleatorio que haya completado el juego: un humano con la habilidad de ver las olas del tiempo, visiones que muestran fragmentos de su partida. Aun así, la decisión de seguir sus pasos será siempre nuestra.
Estas visiones pueden revelar rutas alternativas o decisiones tomadas previamente. Por ejemplo, al atravesar una serie de puentes que podrían llevarnos al vacío, o durante secciones de sigilo donde conocer la posición de los enemigos resulta clave. Gracias a estas visiones obtenemos una perspectiva más estratégica, permitiéndonos anticiparnos y avanzar de forma más segura. Este sistema de cooperación indirecta nos guía hacia partes de la historia que quizá pasarían desapercibidas, ofreciendo nuevas formas de afrontar cada situación.

El ozono clave para la supervivencia
Aunque este guía omnisciente no puede interactuar directamente con nosotros, sí influye en nuestra experiencia. El juego incluye cofres con suministros como chatarra o botellas de ozono, necesarias para restaurar la vitalidad, que disminuye con el tiempo. Podemos observar si el jugador anterior las utilizó o decidió dejarlas para nosotros. Del mismo modo, nosotros también construimos el camino para el siguiente jugador, pudiendo dejar recursos estratégicamente. Si el ozonose agota, el jugador reaparece en una ubicación aleatoria, y si ocurre una segunda vez, la partida termina.
La cooperación indirecta también se extiende a la reparación de estructuras como escaleras o puentes. Podemos arreglarlas o dejar materiales para facilitar el avance de otros jugadores. Aunque no son obligatorias para progresar, sí permiten acceder a zonas con recompensas adicionales. A pesar de estas variaciones, la estructura narrativa se mantiene intacta, con decisiones clave que no alteran drásticamente la historia principal, pero sí aportan matices interesantes.

Cinco finales que descubrir con la ayuda de otros jugadores
El jugador es el único responsable de llevar Tides of Tomorrow a uno de sus cinco finales disponibles. Al completarlo, se muestran fragmentos de nuestras decisiones que ayudan a entender cómo alcanzar un mejor desenlace. El juego construye así un interesante efecto mariposa, donde cada elección tiene su peso. Aunque no cuenta con una narrativa extremadamente ramificada, sí logra transmitir que nuestras decisiones importan. Cada capítulo presenta varias ubicaciones accesibles desde un barco en mar abierto, y el juego incluso avisa cuando estamos a punto de tomar una decisión importante.
Otro de los puntos fuertes del título es su variedad jugable. No se limita a diálogos o exploración, sino que introduce secciones de acción como carreras en moto acuática, fases de sigilo o huida. Algunas de estas mecánicas son más simples, basadas en girar la cámara y pulsar botones, pero contribuyen a mantener el ritmo. También destacan momentos como pilotar el submarino de Elyn, explorar sus interiores, usar tirolinas o participar en batallas navales, que aunque no siempre obligatorias, resultan muy entretenidas y recompensan con recursos útiles.

En el apartado técnico, el juego apuesta por un estilo más realista que en trabajos anteriores del estudio, con un mundo colorido y lleno de detalles. Se ha puesto especial cuidado en mantener una tasa de 60 imágenes por segundo, lo que aporta fluidez y dinamismo, especialmente en las secciones más rápidas como las de moto acuática.
En conclusión
En definitiva, Tides of Tomorrow es una nueva muestra del talento de Digixart, ofreciendo una aventura innovadora gracias a su sistema de cooperación indirecta y una historia que atrapa desde el primer momento. Aunque diferente a Road 96, logra consolidarse como una experiencia que merece la pena descubrir.
*Agradecimientos a DIgixart por proporcionar una clave de PlayStation 5 para realizar este análisis.