En los últimos meses hemos tenido la oportunidad de hablaros de varios títulos del género de conducción, que poco a poco continúa ganando adeptos y ofreciendo distintos enfoques jugables. Gear.Club Unlimited 3 nos brindó una experiencia arcade, mientras que RENNSPORT apostó por el realismo. Screamer, la nueva obra de Milestone, se decanta por carreras arcade, un potente modo historia y una estética de dibujo anime que aporta un enfoque totalmente diferente.
Screamer no es un videojuego completamente nuevo, ya que en la década de los noventa fue un auténtico éxito gracias al trabajo de Graffiti. Con un mundo retrofuturista y estética anime, aquel título revolucionó el género arcade. Ahora, en 2026, recibimos un reinicio completo de la fórmula, nuevamente bajo la visión de Milestone. El estudio italiano ha ganado una gran experiencia en el género de la conducción, ofreciendo no solo velocidad, sino también un notable uso del factor nostálgico.
El reinicio de una franquicia lanzada en la década de los noventa
El título nos sitúa en una competición clandestina donde los participantes luchan en las calles por convertirse en los más rápidos. Para ello, el jugador dispone de una serie de vehículos de estética futurista que no solo alcanzan grandes velocidades, sino que también permiten embestir a los rivales para sacarlos de la pista. Para evitar consecuencias, la competición introduce los dispositivos Eco, que transportan instantáneamente al corredor a un punto seguro del circuito. Esto da lugar a una fórmula jugable sencilla pero efectiva, con cerca de 30 circuitos temáticos donde las curvas, los derrapes y el uso combinado de ambos sticks del mando resultan clave. En cuanto a la trama, no es su mayor atractivo, llegando a ser algo confusa al explorar distintas líneas temporales.
El control se divide en dos funciones principales: una para dirigir el vehículo y otra para derrapar. Esto genera carreras muy competitivas donde no basta con acelerar, sino que entra en juego un importante componente estratégico. La sensación de velocidad está muy lograda, y aunque puede resultar intensa, Milestone ha incluido opciones para regularla y evitar mareos. Mientras conducimos, recargamos energía que permite activar potenciadores o desplegar un escudo temporal. Además, los adelantamientos y la velocidad alimentan el turbo, incentivando una conducción agresiva pero calculada.

Un sistema que propone táctica en la conducción
El sistema de impulso también depende de la Entropía, una energía que se obtiene mediante ataques. Esta permite embestir con fuerza a los rivales, generando una capa táctica adicional. Para ejecutar ataques efectivos se necesitan dos barras de entropía, lo que obliga al jugador a decidir entre mantener la velocidad o atacar. Este sistema aporta profundidad, pero también puede generar situaciones caóticas en carrera.
Los circuitos premian a quienes explotan todas sus posibilidades, incluyendo atajos secretos que permiten ganar tiempo. Sin embargo, la IA no suele aprovechar estos caminos, lo que facilita en exceso algunas carreras. La victoria no depende solo de la habilidad, sino también del vehículo y del personaje elegido, con un total de quince disponibles, cada uno con atributos y habilidades propias.
Los vehículos presentan diferencias en aceleración, manejo y resistencia, adaptándose a distintos estilos de juego. Además, cada piloto cuenta con habilidades únicas como impulsos adicionales, mejoras ofensivas o defensivas. Esta combinación crea una jugabilidad variada y estratégica. No obstante, en ciertos momentos de la campaña se obliga a usar vehículos concretos, algunos con controles menos precisos, lo que puede afectar negativamente a la experiencia.

Estética futurista y anime
En la campaña, además de ganar carreras, se deben completar objetivos secundarios como eliminar rivales o usar determinados personajes. La dificultad es ajustable, permitiendo adaptar la experiencia a cualquier tipo de jugador. A esto se suman múltiples modos adicionales como el arcade, desafíos, contrarreloj, torneos o carreras interminables. El contenido es amplio y muy rejugable, incluyendo multijugador local y online.
En el apartado técnico, el diseño de vehículos es sobresaliente, con claras inspiraciones en modelos reales pero con un toque futurista. Los personajes resultan imaginativos y bien diseñados, evitando clichés. Los circuitos destacan por su variedad, atajos y diseño desafiante. Todo ello se acompaña de una gran sensación de velocidad, efectos visuales sólidos y un rendimiento estable con una tasa de FPS fluida.
En conclusión
En conclusión, Screamer supone un cambio radical en la propuesta de Milestone, apostando por una conducción arcade futurista con elementos tácticos. El cuidado en su diseño, la variedad de modos y su jugabilidad lo convierten en una experiencia muy divertida. Si buscas un título directo, dinámico y con gran contenido, Screamer es una apuesta muy acertada.
*Agradecimientos a Plaion por proporcionar una clave de PlayStation 5 para realizar este análisis.