Una obra que ha sido muy influyente y que, a pesar de los años, continúa siendo representada una y otra vez en series de televisión, animación, películas e incluso videojuegos. Ya sea recordando sus citas más famosas o a través de su recopilación de cuentos, siempre ha sido una fuente de inspiración para el público. Sin embargo, en Mirage 7, esas buenas ideas no han sido ejecutadas acertadamente por el equipo de Drakkar Dev y Blowfish Studios.
Mirage 7 es un videojuego que rinde homenaje a los conocidos cuentos de Sherezade, ofreciendo una aventura con tintes oscuros y de ciencia ficción que resulta lo suficientemente atractiva como para captar la atención de todo tipo de públicos. Si eres fan de este tipo de propuestas y, además, un apasionado de la obra original, encontrarás aquí un viaje narrativo con exploración dentro de un universo lleno de referencias y personajes diversos.
Nadira y Jiji tras la búsqueda de un oasis capaz de cumplir cualquier deseo
La historia comienza tras la caída de un dron futurista en mitad de un conflicto militar en el desierto. Una criatura sombría ha despertado y, a través de ella, ha invocado poderes y deseos que conducen a este mundo hacia el peor final posible. Nadira, nuestra protagonista, deberá recorrer este universo junto al lagarto Jiji en busca del legendario Palacio Lunar, donde supuestamente se oculta un oasis capaz de cumplir cualquier deseo. El suyo es salvar a su hermana de un futuro devastador, pero ¿Cuál será el del enemigo?
Sobre el papel, Mirage 7 propone una aventura futurista con elementos del Oriente Próximo clásico, evocando una especie de versión de Prince of Persia ambientada miles de años en el futuro. La confrontación entre el poder y la honestidad se refleja en una historia con giros inesperados y un fuerte enfoque en el desarrollo de personajes. No obstante, quienes no conecten con este tipo de narrativa podrían no sentirse atrapados por su propuesta.
El juego se desarrolla con mecánicas en tercera persona, donde la exploración, la supervivencia y la resolución de puzles son los pilares principales. También se incluyen combates sencillos que combinan las habilidades de Nadira y Jiji. Una mecánica interesante es la cámara al hombro que permite analizar el entorno en detalle, localizar objetos ocultos o descubrir pistas, recordando inevitablemente a la visión de águila de Assassin’s Creed, adaptada aquí a su propio contexto.

Jiji y Nadira, una cooperación anecdótica
Jiji también actúa como una extensión de Nadira, permitiendo alcanzar zonas lejanas, recoger objetos o activar mecanismos fuera de su alcance. Saber aprovechar todo su potencial resulta útil. Otro elemento destacable es la creación de objetos, donde podremos recolectar recursos como agua o madera para fabricar herramientas que permiten acceder a nuevas zonas y avanzar en la historia.
Sin embargo, uno de los principales problemas es que la sinergia entre Nadira y Jiji está desaprovechada, ya que su uso conjunto es anecdótico. Jiji termina siendo más una herramienta puntual que un verdadero compañero de aventura. Por su parte, el combate resulta repetitivo, impreciso y poco profundo, con movimientos limitados que cumplen su función de forma irregular. Esto provoca que el jugador no se centre en estrategias, sino en calcular tiempos de reacción, restando interés a un sistema que podría haber sido uno de los pilares del juego.
Nadira dispone de habilidades como esquivar y utilizar una honda para ataques a distancia, siendo este último el sistema más fiable. Los enemigos incorporan defensas y mecánicas para romper escudos, pero la falta de precisión afecta negativamente a la experiencia, elevando de forma artificial la dificultad. Además, el diseño de niveles, aunque interesante en concepto, presenta limitaciones claras, con poca interacción real y problemas en las colisiones, generando situaciones frustrantes como atravesar paredes invisibles o caídas inesperadas. El juego permite ajustar diferentes parámetros de dificultad, facilitando el combate o los puzles, lo que resulta una buena decisión para adaptarse a distintos perfiles de jugador.

Caótico en lo jugable y técnico
A nivel técnico, el mundo de Mirage 7 cumple sin destacar especialmente. Se emplean tonos cálidos para transmitir la sensación de calor del desierto, combinados con zonas oscuras que aportan un aire más tenebroso. Sin embargo, esta oscuridad también parece utilizarse para ocultar texturas pobres y de baja calidad. Los escenarios muestran patrones repetitivos y poco naturales, evidenciando ciertas carencias.
En el apartado artístico, los personajes presentan poca expresividad, animaciones torpes y movimientos robóticos. A esto se suma un sistema de físicas poco convincente, que rompe con la lógica y afecta especialmente a las secciones de plataformas, restando realismo al conjunto. Aun así, la banda sonora destaca positivamente, con composiciones que refuerzan la atmósfera desértica y fantástica, acompañadas de efectos ambientales bien logrados.
En conclusión
En definitiva, Mirage 7 es un juego repleto de buenas ideas mal ejecutadas. Su ambientación y premisa resultan atractivas, especialmente por las referencias a las historias de Las mil y una noches, pero se ve lastrado por problemas técnicos y mecánicas poco pulidas. Se trata de un título que habría necesitado más tiempo de desarrollo para alcanzar todo su potencial.
*Agradecimientos a Blowfish Studios por proporcionar una clave de PC para realizar este análisis.