Un buen PC no solo garantiza un buen rendimiento, sino también poder jugar a los mejores videojuegos con una buena calidad. Hay distintos tipos de jugadores y el mercado se adapta a ellos, ofreciendo equipos con componentes más económicos y otros con un mayor rendimiento. A esto se suman pantallas con calidad superior, mejor frecuencia de refresco o tarjetas gráficas más potentes. No hace falta gastar demasiado para tener lo mejor: el equipo OMEN 16 lo demuestra.
El OMEN 16 ha llegado con un diseño sólido, un chasis que combina una estructura metálica con plástico negro mate, lo que le proporciona mayor consistencia y resistencia. Las superficies han sido creadas aprovechando secciones en ángulo para dar lugar a un diseño más limpio y sencillo. Con un peso reducido, iluminación RGB en su teclado y toques neón, estamos ante un equipo que llama la atención estéticamente y sorprende con sus componentes.
Uno de los puntos reseñables es una rejilla de refrigeración en la parte inferior que eleva ligeramente la posición del equipo para favorecer la salida del aire. Esta disposición, junto con su rejilla principal, evita también la entrada de suciedad. Su teclado es otro aspecto llamativo y que puede dividir opiniones: es compacto y con buen espacio entre las teclas, gracias a la omisión del teclado numérico, pero conservando teclas de función. Es un teclado de estilo escritorio, pero sin su parte derecha. Al mismo tiempo, el panel táctil del ratón cuenta con unas dimensiones adecuadas, aunque no resulta lo suficientemente preciso, por lo que se recomienda el uso de un ratón inalámbrico o con cable.
El OMEN 16 cuenta con dos versiones que difieren en su configuración, cambiando el procesador, capacidad de almacenamiento, pantalla y tarjeta gráfica. La versión que tuvimos la oportunidad de analizar incluía un procesador Intel Core i5 de la serie H, sacrificando algo de eficiencia energética a cambio de mayor potencia. A esto se suman 16 GB de memoria RAM DDR5 y 512 GB de almacenamiento SSD M.2. No estamos ante un equipo con las prestaciones más altas del mercado, pero sí lo suficientemente potente para utilizarlo en el trabajo, en casa para uso ofimático y, lo más importante, para jugar.

La joya de la corona del HP OMEN 16 es su tarjeta gráfica, ensamblada en el equipo y consistente en una NVIDIA GeForce RTX 4050 con 6 GB de memoria de vídeo. Es la más básica de la serie 4000, pero no necesariamente la peor, superando todas nuestras expectativas y abaratando el coste final del producto. Sin ir más lejos, incorpora DLSS 3, que permite jugar a varios de los títulos más recientes con diferentes configuraciones gráficas, además de ofrecer buena optimización para muchos otros. La memoria de la tarjeta es algo limitada, por lo que aconsejamos evitar opciones como el ray tracing para mejorar la experiencia.
Su pantalla tiene unas buenas dimensiones y alcanza una resolución de 1920×1080, siendo una auténtica gozada disfrutar de un videojuego, película o serie en streaming. Para contenidos multimedia es fantástica, pero en un uso diario hemos notado que algunas líneas de texto muy juntas o imágenes con gran ampliación pueden verse algo difuminadas, aunque no lo suficiente como para interrumpir la experiencia. El monitor es IPS, permitiendo visualizarlo desde distintos ángulos sin que esto afecte a la luminosidad ni a la tonalidad de los colores. El negro está bien definido y, a pesar de no contar con compatibilidad total con tecnología HDR, cumple de forma eficiente.

Algo que siempre nos ha gustado de la gama OMEN es la ubicación de los altavoces, perfectamente disimulados en su chasis y ofreciendo sonido estéreo. Otro aspecto positivo es la gran cantidad de puertos disponibles, tanto en la parte trasera como en los laterales. Ofrece un USB tipo C y tres USB tipo A, todos bajo el estándar USB 3. El tipo C resulta muy útil para conectar dongles, cargar un dispositivo como un teléfono móvil e incluso transmitir imagen a una tablet o monitor externo. No obstante, para esto último es más recomendable utilizar su puerto HDMI dedicado. Esta distribución es buena, aunque habría sido un acierto que la mayoría de puertos se encontraran en la parte trasera para facilitar el uso del ratón.
Gran parte de su buen rendimiento se debe a su sistema de refrigeración, eficaz y capaz de mantener temperaturas moderadas incluso durante sesiones de juego o el uso de programas exigentes como los de renderizado de vídeo, programación o máquinas virtuales. El software que integra el equipo permite elegir entre tres configuraciones: Eco, Equilibrado y Rendimiento. Este mismo programa incluye una interfaz desde la que optimizar los juegos instalados, limpiar datos como la memoria caché del equipo, así como consultar información sobre servicios como GeForce NOW y descuentos.

El rendimiento en videojuegos ha sido excelente. Lo pusimos a prueba con algunos títulos indie del género metroidvania, que no requieren muchos recursos, y los ejecutó con soltura. En juegos FPS como Fortnite y Call of Duty: Warzone también se comportó de forma eficiente, aunque en títulos más exigentes como DOOM: The Dark Ages o Black Myth: Wukong fue necesario personalizar la configuración gráfica. Esto incrementó el uso de la batería, reduciendo la autonomía a un par de horas. En cambio, con un uso poco exigente, llegó hasta las siete.
En conclusión
El OMEN 16 nos ha sorprendido gratamente. No es uno de los portátiles más potentes del mercado, pero su combinación de hardware de gama media-alta ha sido seleccionada con tanta precisión que consigue abaratar su coste y ofrecer una gran experiencia en juegos, tareas ofimáticas y visualización de contenidos.